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domingo, 4 de diciembre de 2016

ESTAMPAS DEL DOMINGO




En aquella habitación silenciosa medía mis pasos entre pared y pared. Mis piernas se flexionaban intentando alcanzar el suelo y la radio emitía sonidos de un locutor que retransmitía un partido de fútbol. En el bar del Parque, decenas de personas miraban el televisor y estaban pendientes de Cristiano Ronaldo y de Messi; llegaban jóvenes negros que también observaban el partido y se emocionaban con los driblings de Iniesta. Una pareja de amigos me invitó a sentarme con ellos y compartí sus vivencias.
Por la mañana, me levanté cuando aún la luz del día empezaba a salir, la calle estaba mojada y mis pisadas se incrustaban en el albero del Paseo de los Álamos; una mujer llevaba un perro con una cuerda y lo paseaba sin cesar, mientras algunos entraban en la churrería para tomar un desayuno con chocolate y tejeringos. 

Hoy compré en aquella panadería junto al Pradillo un par de bollos de cereales para el desayuno y mientras lo tomaba, leía algún titular periodístico, saludé a Pablo el de la Óptica y me comentó que se iba a buscar setas con un amigo. Miré algún escaparate que estaba adornado con trajes de fiesta para la Navidad y varios grupos de inmigrantes, con gorros en la cabeza, pasaron en ese momento por mi lado, algunos llevaban un cigarrillo en la mano y otros hablaban bajo entre ellos. 

El Llanillo aparecía sin gente, el Paseo tenía a tres o cuatro clientes y el sol apenas salió aunque no hacía mucho frío. Los ecos de los goles de Luis Suárez y de Sergio Ramos se oían, aún, en mi mente y escuchaba las palabras de una tertulia televisiva que estuve viendo la noche anterior. El salario mínimo había subido un 8%, pero no era suficiente para sostener a una familia normal, aunque no todas las personas disfrutaban del mismo. El presidente de Cantabria, Revilla, se había juntado con Mujica y ambos estaban de acuerdo en que la llegada de Donald Trump no era agradable para el planeta tierra.
En las Escuelas de la Sagrada Familia no había nadie y las puertas estaban cerradas. Mi vecina me advirtió sobre una reunión en la Comunidad de Vecinos y un auto sonó su claxon mientras el conductor me hacía una señal.  

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