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domingo, 2 de septiembre de 2018

SUBIDA A LA MOTA 2018 EN FOTOS

Los pilotos se reunen para empezar la jornada en la fuente del recinto ferial

Uno de los pilotos en su automóvil sale del recinto ferial

Revisando el bólido antes de la carrera

Aspecto del lugar de mantenimiento

Primeros espectadores

Equipo de seguridad y revisión

Mäs espectadores se van incorporando

El piloto Manuel Áviles

Un gran equipo sanitario

Los ciclistas fraileros en la Subida a la Mota: Moisés.El périto y Antonio

Automoviles que van a realizar la Subida

Dirigiendo a un piloto para colocarse en posición
Comenzando la carrera

martes, 28 de agosto de 2018

MADERAS CAMPOS SUPERA EL INCENDIO


Después del mal rato pasado por el incendio que sufrió la empresa Maderas Campos en la aldea de Santa Ana, el pasado lunes, Luis Campos muestra su entereza y satisfacción porque las consecuencias del mismo se han superado en poco tiempo.
Este hombre que dirige la empresa fundada por su padre, Francisco Campos, en los años 70 del pasado siglo, sentado en el despacho comenta que ‘cuando me llamaron ya estaba el incendio provocado y ahora no sabemos las causas del incendio como han sido, aún no se saben si ha sido una colilla, un vehículo que lo ha provocado, o una chispa y no sabemos exactamente como ha sucedido, lo que sí es verdad que aquí hay una gran acumulación de madera y un viento fuerte que había, desarrolló un incendio de características altas y además el vecino de arriba que contaba con un gran número de palets y leña acumulada, ha sido el detonante principal, es la suma de lo nuestro con lo del vecino’. El rostro de Luis Campos es sereno y continua diciendo que ‘el incendio ha sido muy aparatoso pero, afortunadamente, no ha habido ningún daño personal y no ha pasado nada y la colaboración que hemos tenido con vecinos, amigos, de gente de Alcalá que han venido a sofocarlo es inenarrable y quiero dar las gracias a todos’.
Luis Campos se siente satisfecho y manifiesta que ‘no me preocupan los daños, ahí está el seguro y los daños se valorarán y cuando me enviaron una fotografía del incendio porque estaba fuera, no me preocupaba el daño material que había, repito que estamos asegurados, espero que no haya ningún problema con el seguro y me preocupaba que se extendiera a las naves contiguas y tampoco tenemos mucho daño en el aspecto económico’.
Sobre el funcionamiento de la empresa dijo que ‘cuando venga el perito y haga una evaluación y podamos valorar las cosas pues mañana estará funcionando al 100% porque ahora mismo estamos entre un 80 o 90%, está la serradora funcionando, está el pellet que es la nave que se ha quemado, no la nave sino las paredes ante el calor soportado, se han derretido las instalaciones y una vez hagan el informe pericial, están preparados los trabajadores de mantenimiento para que todo vuelva a la normalidad’.
Después, Luis Campos añadió que Maderas Campos es una empresa forestal, familiar, formada actualmente con su mujer y sus hijos, en el tema forestal es una de las empresas más punteras de Andalucía, también realiza el transporte de la madera y la industria en las instalaciones que tiene en la aldea de Santa Ana. Desde hace año y medio ha incorporado el pellet para su venta y con una buena rentabilidad que según Luis Campos es porque el gasoil va subiendo, pero que llevan poco tiempo con este producto.
Finalmente, repitió que se siente muy satisfecho con la respuesta de todo el mundo y muy contento con mis empleados, con toda la gente que me ha ayudado. Y tuvo un recuerdo para los bomberos de Jaén y de Alcalá que se desplazaron hasta su empresa.

EL DIA QUE PERDÍ A ARETHA FRANKLIN


No sé cómo pero un día me encontré cantando una canción de Aretha Franklin y a pesar de que no entendí lo que decía, seguí escuchando sus canciones.
El sonido de las canciones de Aretha Franklin me da escalofríos y se me pone el vello perturbado y una especie de vértigo penetra en mi cuerpo entero. La canción I say a little prayer la he oido infinidad de veces y no me canso de ponerla para volver a sentirla.
El momento especial para escucharla es algo mágico y lo preparo sin estridencias; estoy solo en mi casa y a veces siento en mi interior que algo perturba mi conciencia y allí está Aretha con su voz poderosa que me hace sentir, una y otra vez, cosquillas, burbujas, besos, caricias y allí en mi salón mi cuerpo baila y traza una serie de eses, mis pies danzan y mis manos vuelan y doy vueltas sobre mi mismo e imito su voz en silencio y creo que me fundo con su voz.

viernes, 17 de agosto de 2018

SABRINA DUQUE, MUJER ESCRITORA Y GANADORA DE LA IV BECA MICHAEL JACOBS DE CRÓNICA VIAJERA 2018


La silueta de Sabrina Duque aparece por ‘El Asno Azul’ en la aldea de Ribera Baja, Sabrina está aquí para intervenir en las VI Jornadas Literaria Internacionales ‘Maelse’ de la villa de Frailes, por ser la ganadora de la IV Beca Michael Jacobs de crónica viajera 2018, de la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano. Sabrina con sus labios pintados de rojo, su figura envuelta en un vestido negro, pequeño; involucrada con su hijo Bruno de 5 años que habla inglés, español y portugués, ella habla pausadamente y con la cabeza puesta en terminar su libro y poder disfrutar de las gentes y paisajes de la Sierra Sur. Sabrina es una mujer dulce, inquieta, como una perla cultivada que trata de contar historias corrientes y poner sus ojos en lo que acontece allá donde va; dice que es feliz y viviría en cualquier lado que la planten.

¿Cómo te iniciaste como escritora?
-La verdad es que no me acuerdo bien, porque escribo siempre y hay una historia familiar, mi padre quería que yo fuese ingeniera y siempre me estuvo empujando hacia las matemáticas, hice el Bachillerato en física y matemáticas y él tenía la vida resuelta para mí y entonces hice el examen de la Universidad Politécnica y pasé pero me inscribí en la Universidad Católica para estudiar Periodismo y Literatura y fue el gran momento de quiebre y de decepción en la familia.

¿Qué es la escritura para ti?
-Es un ejercicio de empatía y de memoria y creo que en el tiempo que estoy, todo el tiempo que he estado escribiendo mi mayor preocupación, incluso cuando no pensaba por donde iba mi trabajo, siempre ha sido entender al otro e intentar ponerme a los pies de la otra persona y creo que tiene que ver con ser hija de un extranjero, siempre he sido medio diferente, tener una cultura distinta, aun siendo todos hispanos pero era cuando yo era chica y entré a la Primaria, tenía otro acento y usaba otras palabras, yo nací en Ecuador y mi papá era cubano, entonces yo tenía otro léxico y me acosaron en la escuela por ser distinta y hablar raro, pero eso se me pasó pronto y creo que quizás ahí en el tema de mi padre ser extranjero, me puso en ese camino, dando una mirada hacia atrás, siempre estuve tras esos temas e intentando entender a los otros.

-¿Qué nacionalidad crees que tienes?
- ¡Uy¡, no sé, me siento hija del periodismo hispanoaméricano porque mi recorrido ha sido diferente, por ejemplo en el 2015 cuando fui finalista del premio Gabo de Periodismo estaba allí con una historia de Portugal, publicada en una revista peruana y yo venía de Brasil, donde estaba viviendo y claro era ecuatoriana pero me sentía cuando llegué allá, había dos cubanos y me sentí como en casa y al escuchar el acento me hizo sentirme una niña y ahí andaba con ellos, me siento de todas partes, me siento mucho del lugar donde estoy, no tengo ningún tipo de nostalgia por los lugares en los cuales he vivido, he sido muy feliz en todos los lugares donde he estado pero en este momento soy feliz donde estoy.

-¿Por qué te presentaste a la beca de viajes Michael Jacobs?
-Porque era una conjunción de cosas, la beca me pareció siempre muy interesante y los ganadores siempre han sido estrellas, he leído trabajos de Federico Bianchini y de Alex, a Diego Cobo no lo conocía y lo conocí con la beca y era un tremendo proyecto y salió un lindo libro, nunca tuvo un proyecto para presentarlo en la beca que me llamara la atención pero ese año había comenzado a escribir sobre los volcanes en Nicaragua y la relación de la gente con los volcanes y cuando me di cuenta y se abrió la convocatoria, yo dije tengo aquí un libro y este libro sí es un libro que tiene algunos ecos de Michael Jacobs, él fue a los Andes y allí hay enormes volcanes que conocí cuando era niña y yo estoy en Nicaragua donde los volcanes son chiquititos, los llamo de andar en casa porque te subes en el carro o subes a pie sin mayores problemas, entonces me sonó que era un tema que podía tener cierto futuro y me puse muy feliz cuando me enteré que había ganado y me puse a dar saltos, estaba en Nueva York y estaba sola, había pasado la mañana en un museo con una amiga y estaba sola esperando el resultado porque uno sabe que es finalista pero no sabe que lo ha ganado, así que me estaba conectando a Internet y la conexión estaba mala y Diego Cobo lo puso en twitter y así me enteré de que había ganado. Fue un momento muy emocionante.

-¿Para qué escribes?
-Para tener un registro de la memoria y para tener un registro de las personas, esa es mi intención, antes escribía sin pensarlo mucho pero luego con los años me pregunto porqué, cómo, qué me interesa y la mayor parte del tiempo escribo sobre personas pero no exactamente sobre un perfil, escribo sobre aquello que identifico de estas personas y sobre la idea de transcendencia y puede reflejar cosas a los otros.

-¿Cómo ves la situación en Nicaragua?
-Terrible, es un abuso de derechos humanos que nunca en la vida había presenciado, con una represión en las calles y ahora ha pasado a ser una cacería de brujas, la gente que salía a marchar o los médicos que apoyaban a los manifestantes heridos, han sido despedidos y juzgados por terrorismo y hay muchas personas que están en casas de seguridad y los andan buscando, muchos han huido y el mundo de muertos, huidos y desaparecidos no se actualiza porque la Asociación Nicaragüense de Derechos Humanos, su equipo, fue tan acosado, tan amenazado que tuvieron que exiliarse, entonces ya no hay quién haga las cuentas, ya no hay quién lleve el registro del horror en Nicaragua. Es una situación muy dolorosa pero al mismo tiempo es muy admirable porque a pesar de todo siguen en las calles y hay marchas pidiendo por los presos políticos y estaba todo lleno.

-¿Qué impresión te ha causado llegar aquí a la aldea de Ribera Baja y Frailes?
-Ha sido maravilloso, yo me imagino que a todos les gustó mucho venir acá porque todo el mundo es muy simpático y es un paisaje lindo, pero para mí significó una sensación de tranquilidad y de seguridad que hacía bastantes meses que no sentía porque Nicaragua es un lugar muy pacífico y estamos viviendo en medio de una masacre, entonces a la belleza de esta zona, a la simpatía de las personas que es algo muy lindo encontrarse con la gente en la calle y en ese momento saludarse y presentarse, a todo ello se suma una tranquilidad de poder dormir sin tener que escuchar morteros o disparos y de sentirme menos presionada, eran demasiadas emociones y aquí desde que llegué, estoy escribiendo, revisando, ajustando y estoy contenta de lo que está pasando con el texto aquí.

-¿Y cómo es el libro qué estas escribiendo?
-El libro era sobre los nicaragüenses y sus volcanes, la relación suicida y amorosa que ellos han tenido siempre, pero como es un libro de viajes, en la mitad del viaje cuando no me había subido aún a los volcanes, pasó esto y la circulación en las carreteras de Nicaragua se paró y las ciudades se aislaron con barricadas , entonces el viaje es ese, llegó un momento en que no pude viajar más y comencé a encontrar temas paralelos entre las historias que estaba reporteando que no estaban completas y lo que estaba ocurriendo, como ejemplo me gustaba mucho la historia de los bautizos y de los volcanes y de los frailes que llegaron con los conquistadores que pensaban que los volcanes, como nunca habían visto uno, eran la boca del infierno y subían a bautizarlos, hacerles el exorcismo y a cambiarles el nombre para quitarles el nombre indígena y ponerles otro y me parecía tan irreal, pensad que una fuerza de la naturaleza pudiera ser amansada con crucifijos y agua bendita, pero en estos días cuando comenzó la crisis en Nicaragua y los paramilitares asediaban los pueblos y entraban con sus armas enormes y se enfrentaban con las personas que tenían piedras o tirachinas o morteros que no hacían nada en realidad, salían los sacerdotes con el Santísimo o con la Virgen en procesiones por los pueblos como si las imágenes y la iglesia pudieran parar las balas, en realidad lo que estaban haciendo era poner el cuerpo y me pareció que podía tender puentes. También encontré una historia sobre un intelectual del país que había sido borrado de la vida oficial, por ser opositor al gobierno y él había encontrado una ciudad que había sido borrada por las cenizas del volcán y cuando comenzó el diálogo las generaciones comenzaron a conocer a esa persona y se convirtió en un líder en Internet porque es un gran intelectual y es muy claro, muy directo; esas cosas empecé a encontrar y terminé contando estas zonas geográficas con testimonios de personas que conocí allá y terminaba hablando por teléfono para que me contaran como estaban, entonces el viaje no es turismo, en el viaje uno tiene sorpresas y este libro ha sido una sorpresa para mí, también.

-¿Cómo ves el panorama de la Literatura Hispanoamericana?
- Lo veo bien, no tengo pesimismo, creo que se escribe muchísimo, se publica más pero también creo que la calidad no depende del marketing y que hay muchas cosas muy buenas que quizás no descubrimos de inmediato pero están apareciendo. En Ecuador estoy muy orgullosa por el momento que está viviendo las escritoras ecuatorianas, está Gabriela Alemán que la conozco de muchos años y que ahora la han descubierto en Estados Unidos, han traducido su obra ‘Poso Wells’ y está siendo un éxito en la crítica por todos lados; aquí en España María Fernando Ampuero y Mónica Ojeda, también, publicaron sus libros y han conquistado a la gente no por publicar con grandes editoriales sino por un trabajo de mujeres independientes que tienen detrás la calidad de sus textos; para mí está muy bien la Literatura en este momento y la crónica latinoamericana sigue siendo un producto apetecido, a la gente le gusta leer porque a todos nos gusta entender a los otros.

-¿Y cómo ves la relación de España con Iberoamérica?
-Es una cosa muy complicada, creo que el discurso de la Madre Patria a mí me hace mucha gracia porque yo terminé viviendo en Portugal y en Brasil y la relación es totalmente distinta, Portugal no es visto como una Madre Patria, es visto como un sitio que a veces les da orgullo; la relación realmente a nivel poético marcha como siempre ha marchado y a nivel personal, creo que hay buenos puentes en el mundo de la escritura, como Alex Ayala que es de todos lados, creo que en términos personales hay una relación entre quienes escribimos de un lado y de otro.
Al final Sabrina Duque me dijo que ‘estoy muy feliz de estar aquí ‘ y añadió ‘yo soy una privilegiada porque yo no vivo en una situación en la que esté en peligro como la gente de Nicaragua que hay mucha gente que no puede salir y que vive en lugares donde es imposible estar a salvo y claro tengo una situación distinta, no soy turista, viajo y me quedo en ese país por unos cuantos años, aun así aunque me sienta muy de un lugar, no soy totalmente del lugar, no pertenezco y si hay un problema, me puedo ir, pero en este momento no me quiero ir de Nicaragua, quiero ver cuál es el final de la historia. Viviría en cualquier lado, soy feliz en donde me planten.

domingo, 15 de julio de 2018

EL FRACASO

En esta sociedad el principal motivo del fracaso, en mi opinión, es no tener un empleo. El tener una profesión remunerada y cuanto mejor pagada es la prueba incontestable del éxito. Un gran ejército de personas y durante gran parte de su vida, se ha ido preparando para tener un empleo y si puede ser fijo, mejor. Estudian, casi, hasta los 30 años, se preparan; unos se hacen médicos, otros periodistas, mecánicos, panaderos, en fin toda la gama de trabajos que se suelen necesitar. Y cuando terminan de prepararse, de obtener sus correspondientes títulos, resulta que no hay trabajo para ellos y vuelta a empezar, prepararse, aún más, para enfrentarse a unas oposiciones que le den la vitola de un empleo bien remunerado. La gran mayoría de personas que se enfrentan a unas oposiciones, no las aprueban y siguen fracasando, porque la sociedad está montada así, además, han creado como una especie de culpabilidad para el que no encuentra empleo y esta persona, si pasa mucho tiempo sin encontrar trabajo, se transforma en un parásito, o algo así. El fracaso de esta sociedad, lo traslada a los individuos que no triunfan profesionalmente.
Ahora, que casi todo el mundo puede estudiar, el problema que ha surgido, desde hace tiempo, es que poca gente se puede colocar en lo que ha estudiado. Y una vez asimilado que no hay empleo para todos, se comienza a trabajar en lo que se pueda y con el sueldo que te den.
Hay miles de personas en esta situación y llevamos muchos años así, sin que esta situación se haya resuelto. Los gobiernos de muchos países no arreglan este problema, porque no les interesa, porque trabajo hay y mucho, lo que no hay, es reparto de riqueza.
En esta sociedad hay riqueza para que todo el mundo tenga, al menos, sus necesidades básicas cubiertas, pero gran parte de ella, la gastan o la gastamos en cosas que no necesitamos; fútbol, privilegios de las clases dominantes del Estado, precios abusivos en numerosos productos básicos, errores de los gobernantes, crean necesidades de productos que no son necesarios.
Para que todo esto tenga una solución, se necesita un cambio de mentalidad y esto necesita tiempo, así que las soluciones a corto plazo no se van a dar, harán falta muchos años para que pensemos lo que en realidad nos hace falta y cuando lo encontremos, habremos solucionado este fracaso.

sábado, 14 de julio de 2018

POESIA EN SOLEDAD

Y marchó de aquella casa
y vivía solo,
con su mesa, con sus sillas,
con pocas cosas.
Buscaba entre caminos
las luces al salir el día
y andaba por veredas
sin pensar donde iban.
Alguna vez reflexionó en silencio
pero las horas pasaban
contadas con parsimonia.
Le dio tiempo a escuchar los
latidos de su corazón,
los ruidos de la casa,
las sonrisas del recuerdo
la soledad de sus labios.
Le dio tiempo a escribir
con sus lápices de colores
a mirar fotos de antes
y escuchar viejas canciones.
A veces se acostaba tarde pero
siempre madrugaba y veía
un día tras otro, parecidos
o iguales.