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martes, 17 de mayo de 2016

EL PACTO DE LOS OTROS




Yo que cometo tantos errores y que sigo siendo un aprendiz a mis 65 años; pienso que estoy aquí por  azar y que me iré un día cualquiera, intentando no dar ruido. Pienso que un puñado de innombrables manejan los hilos de los demás y que están equivocados y los demás estamos en Babia o no queremos darnos cuenta de lo que pasa.
Hemos ido construyendo un mundo irracional, donde importa lo falso e inútil, más que encontrar la armonía e incluso la tranquilidad entre todos.
Somos un gran grupo de personas, la mayoría silenciosa que nos creemos que vamos a idear la panacea de la vida. Y todo está inventado y sobre todo las relaciones sociales, de tal manera que hay una élite que manda y una gran masa que pulula por este mundo, e independientemente, busca lo suyo.
Hemos ido cambiando sin lograr la esencia; de esclavos pasamos a siervos, de siervos a mano de obra barata y ahora no sabemos lo que somos.
Yo que comprendo que cada uno tenga sus creencias, que unos se casen y otros se junten; que unas se abstengan y otras tengan hijos. Pienso que es una auténtica locura y una ilegalidad manifiesta que la riqueza, o el pan, o un techo dependa de 20 o 30 personas. 

Creo que la gente tiene que alimentarse para seguir viviendo, por eso debería ser lo más importante trabajar en los frutos que da la tierra, y no el petróleo, el Ibex, el Internet o el FMI.
Pienso que Médicos Sin Fronteras es más provechoso que las FAES, Manos Limpias o la OCU, y que la Filosofía, la palabra y la escritura deberían ser las bases fundamentales de la Educación.
Puede ser que todos estemos equivocados y este mundo que todos hemos ido edificando, se puede ir desmoronando y no pase nada. Hemos ido consintiendo que ‘nos metan mano’. Hemos dejado nuestras decisiones en manos de otros. Nos han dado sueldos de 400 euros y pensiones de 450 euros, para ser pobres incluso trabajando.
Hemos dejado que nos juzguen, que nos roben, que piensen por nosotros y al final nos han hecho monigotes manejados por control remoto.
Los hombres y mujeres que quieran formar o fundar otro mundo. Otra forma de vivir. Los que quieran compartir el alimento, la casa, la tierra con otros, con todos, que den un paso al frente y que se unan; para buscar un mundo más racional, mágico, alegre, donde siempre haya trabajo, donde encontremos un pan, un tomate una sardina, un médico que nos atienda, un mundo sin hombres ni cargos de confianza, sin puertas giratorias, sin personas aforadas, sin seres tan privilegiados.   

Hay tierra para todos, labrarla debería ser una gran satisfacción para  nosotros, para los que pensamos que somos tierra y a ella volveremos. Volver a la tierra y hacerla nuestra, plantar trigo, cebollas, tomates, naranjas y berenjenas, apio y ajos, mojar aceite con pan, hacer tortillas de huevos de gallinas que comen en el campo, labrad esta tierra que fue un paraíso y que de él nos echaron; hay que volver a conquistar el paraíso.
Nos han dado un lema: consumir hasta la saciedad; los que  pueden consumir, se vuelven locos a pesar de tener los armarios llenos quieren todavía más; ¿y los que no pueden consumir? Se arrastran por esta vida como almas en pena, sin tener un euro en su bolsillo. 
Este mundo es una contradicción constante, pero estamos inmersos en él como una lapa en el hierro.  

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