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sábado, 16 de julio de 2016

ETNOSUR ES UN TODO VIVIENTE


Volvieron al festival Etnosur sus diversos incondicionales y Alcalá volvió a acogerlos como siempre, como desde hace veinte años. Etnosur se extiende a lo largo y ancho de la ciudad de la fortaleza de la Mota, con decenas de actividades, con talleres, música, debates, juegos y sobre todo gente. Personas que llegaron en estos días, con sus bagajes correspondientes, buscando la diversión, la convivencia; tratando de dar un sentido a sus vidas o de solo pasar unas horas sin complicaciones. 

El alcalde, el socialista Carlos Hinojosa dijo ayer que «Etnosur se reafirme como motor de cambio y de desarrollo social, cultural y económico, como experiencia puntera y pionera en el fomento del entendimiento entre culturas, del encuentro de civilizaciones, tal y como siempre ha sucedido en esta tierra de frontera histórica que es Alcalá la Real y desde la que abrazamos a los pueblos de todo el mundo». 

La consejera de Educación de la Junta de Andalucía manifestó en la inauguración que  «Etnosur lo que hace es unir culturas, dar conocimiento de esas culturas y relacionar a todas las personas que participan en él año tras año, precisamente para aprender a tratarnos unos con otros; aprender a hacer unas políticas más inclusivas e igualitarias, donde la solidaridad entre unos y otros forme parte de nuestro quehacer diario». Y añadió que «es un festival educativo, ya que se preocupa de esa formación `no formal´, la que está fuera de los programas curriculares, que es la educación en valores y la coeducación».

El diputado de Turismo, Manuel Fernández se mostró como un seguidor  del festival y manifestó que «estamos ante un gran festival que ha conseguido en estos veinte años Alcalá se transforme en un espacio de recepción de visitantes y de turistas».
Etnosur comenzó ayer y Alcalá cambió de fisonomia. Centenares de personas con sus alforjas llenas de ilusión, de alegría, de ganas de vivir. Familias, cientos de jóvenes con su casa al hombro llenan las calles de Alcalá la Real. El Paseo de los Álamos acogía a una multitud ávida de convivir, de sentir la vida, de compartir con amigos y familiares la música, los talleres, la bebida y algo especial que es una especie de hilo conductor que los cita cada año en Alcalá la Real. 

La perspectiva social y solidaria es una de las señas distintivas del Festival de Encuentros Étnicos del Sur, su premio de esta edición a ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas  fue para los Refugiados) y para la ONG de Badalona (Barcelona) Proactiva Open Arms, dedicada a salvar vidas en el mar.
Hay tantos Etnosur como  personas  acuden al festival. Dicen que Etnosur está por encima del bien y del mal, que cada año trae un soplo de aire fresco a los alcalaínos. Que se forma una especie de vínculo  invisible que se nota cuand o la gente se mira a las caras. Qué Alcalá la Real en estos tres días toma energía para todo el año. Dicen que Etnosur ha dado una inyección económica a los diversos comercios alcalaínos que se preparan para esta ocasión y ofrecen sus mejores productos a los que llegan. Hablan del sentido social de Etnosur y de la mezcla de generaciones. Hay quién se queja porque han blindado su calle con vallas y han colocado a guardias de seguridad en algunos lugares.
Etnosur es un canto gratis a la vida, es un oasis en el julio alcalaíno, son tres días que pasan rápidos y se cierra el telón. En estos veinte años Etnosur se ha convertido en un viaje que va más allá de la música, generando un espacio de encuentro y convivencia para compartir y aprender.
En el día de ayer, Alcalá se volvió a llenar de estas gentes que con sus livianos vestidos, con sus perros y sus hijos, vuelven una y otra vez a este lugar. Estuvieron escuchando la música de Ana Tijoux, a Dorantes y Jorge Pardo, a Raúl Rodríguez, a Chico Trujilloy aquél escenario se llenó de voces y los silencios de aquellas gentes llegaron hasta el cielo que hay entre el recinto ferial  y la fortaleza de la Mota. Ayer y anoche la libertad y la convivencia dieron un nuevo paso en Alcalá.  
Etnosur volvió a inyectar sentimientos y emocionesy también una serie de rechazos, de vecinos que huyen a la playa. Pero es algo indeleble a Etnosur.  Forma parte de su carácter. Pero nadie es indiferente a este festival gratuito y subvencionado por la Junta de Andalucía. Etnosur es pasión, polvo y humo, agua y viento. Amor y respeto, dignidad e ilusión. Etnosur es critica y presupuesto. Muchos lo apoyan, otros quieren que desaparezca. Etnosur es vida, poesía, cine, juego e ilusión, sueños y baile, circo y risas. Etnosur son tambores, ritmo y cadencia, reuniones en la madrugada, sonidos y ruidos. Etnosur es Alcalá, es la criatura de Pedro Melguizo que pasea su figura por estas calles cada año y sigue defendiendo a este festival comosi le fuese la vida en ello. Etnosur ha cumplido veinte años y dicen que seguirá cumpliendo veranos y volverá la música cuando el sol salga por las atalayas medievales y por el Llanillo una muchedumbre siempre camina con gran ilusión. 
De apoteósico fue la entrada del Gigante Mecánico en la calle Álamos, cientos de personas se apretujaron para ver el espectáculo. La música retumbaba en la mente de los etnosureños y el Gigante se desperezaba, mientras la Batukada ofrecía un ritmo contagioso que animaba a bailar a todos los presentes. Fue una especie de comunión y los móviles se sacaban de los bolsillos para inmortalizar el momento. Y llegó algo mágico cuando se encontraron el Gigante y la Rueda y la Fura queda para la historia del festival.  La Fura dels Baus dio la gran sorpresa con su Gigante Mecánico, como si fuese un caballo de Troya, que llegó a Alcalá y en su vientre traía soldados y regalos para los próximos años. Su director Miki Espuma dijo ayer que era un Prometeo o en realidad un actor que se adapta a los diversos escenarios. La Fura dels Baus dio ayer un paseo de veinte años  y el Gigante Mecánico fue el maestro de ceremonias y saludó al pueblo de Alcalá la Real y a la gente de Etnosur y les dio la bienvenida. Y la Rueda lo que hizo fue llegar al epicentro de Alcalá la Real y como si fuese un cuchillo llegó a la Estación de Autobuses, realizando un juego lúdico como creando una cierta provocación que tanto le gusta a la Fura. Aquél juego con harina donde todos quedaron manchados. La Fura hizo ayer un pasacalles desde la iglesia de San Antón hasta el recinto Etnosur y cada uno lo interpretó a su manera y sacó sus propias conclusiones.
La Fura dels Baus hizo su trabajo y fue un nexo entre el festival de día con el de la noche. Un grupo de teatro se adaptó a un festival musical y de ello nació un nuevo soplo de aire fresco. 
En la mañana del sábado Etnosur se ha levantado sucio, los jóvenes etnosureños están de resaca pero siguen bebiendo en el Paseo de los Álamos, cantando y soñando, esperemos que despierten pronto y descansen. 
 

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