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domingo, 20 de marzo de 2016

EL PREGÓN DE SEMANA SANTA DE ANTONIO JOSE MORILLO


En un ambiente de oficialidad, la Semana Santa alcalaína comenzó su andadura con el XXXV pregón que estuvo a cargo del sacerdote Antonio José Morillo Torres. El acto tuvo lugar en el teatro Martínez Montañés a partir de las 21:00 horas.
El aforo de dicho teatro estuvo lleno en la parte de abajo, correspondiente a las butacas y se notó la presencia de feligreses de la aldea de Santa Ana y del municipio de Castillo de Locubín, donde ha ejercido y ejerce, respectivamente, su apostolado Antonio José Morillo.
Autoridades civiles, como el alcalde socialista Carlos Hinojosa y varios de sus ediles, así como del PP, con Marino Aguilera o Baldomero Andreu. Igualmente, autoridades eclesiásticas y sacerdotes de las diversas parroquias del municipio alcalaíno.
Fue presentado por Sergio Armenteros que leyó una especie de curriculum vitae, manifestando que «conozco al pregonero desde algunos años atrás, hemos compartido muchas vivencias, es un gran hombre caracterizado porque no dice nunca un no a nada, siempre dispuesto a colaborar en lo que le pidas».
También realizó una semblanza del pregonero, diciendo «nuestro pregonero es cercano y humilde, amigo de sus amigos, solidario y comprometido, cristiano por la gracia de Dios. Así es Antonio, o como le llamamos cariñosamente nuestro pater o padresito».

Antonio José Morillo, saludó a los presentes y añadió que «es para mi una gran alegría, convertirme en esta víspera del domingo de Ramos, en la voz gozosa que proclama la Pasión, Muerte y Resurrecciónn de nuestro Señor Jesucristo, una voz que en esta noche, me hace unirme a la voz del glorioso patriarca San José, a quien hoy hemos celebrado solemnemente, para comenzar a pregonar nuestra semana mayor».
Consideró que «la Semana Santa para un  cristiano es mucho más que asistir y contemplar nuestras sentidas procesiones, es también ser capaces de vivir la fe que nos libera, la que nos hace comprender aquello que el mundo espera, la que nos hace celebrar en nuestras parroquias sus momentos más certeros, aquella que nos hace no solo contemplar sino aquella que nos enseña a una forma continua de rezar».
También manifestó que «rezar y contemplar, son otras dos hermosas palabras, necesarias en el sentido pregonar. Rezar, orar, hablar confiadamente con Dios. Contemplar, mirar atentamente, meditar su vida, aquella de la que también nosotros hemos de participar».
Asimismo, pretendió «hablar de Dios, de su amor misericordioso, es lo que pretendo en esta noche, por ello espero y deseo que mis cuerdas vocales, sean el hilo conductor del sentimiento que aflora mi alma. Sentimiento de un joven sacerdote ilusionado, lleno de miseria y debilidad pero con un gran deseo de pregonar el misterio de la Redención».
Finalmente, hizo un repaso de la Semana Santa, desde el Domingo de Ramos hasta terminar en el Domingo de Resurrección. Y por último, anímó a los costaleros a llevar la Pasión por las calles de Alcalá.

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