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domingo, 1 de abril de 2018

UN FRAILERO EN ALCALÁ: PERSONAS QUE FUI CONOCIENDO

En esta noche alcalaína de final del mes de abril de 2017, voy recordando vivencias que me han sucedido en estos lugares. Me acuerdo de Eduardo Serrano que tenía una tienda de ropa de hombre en el Llanillo, solía ir por allí y hablaba con él, era presidente del Centro Comercial Abierto, una asociación que defendía a los comerciantes de la zona. Algunas veces le compraba alguna prenda de su establecimiento, como un pantalón, una camisa e incluso un abrigo que me costó unos cien euros. Eduardo era un tipo alegre y enamoradizo, me gustaba estar con él. Un día cerró el negocio y se fue a Medellín en Colombia y lo eché de menos, pues se me acabó ir a visitarlo a su tienda en pleno Llanillo y conversar de las cosas que pasaban en Alcalá. También, conocí a Javi, en un principio trabajaba en la Biblioteca Municipal e hicimos buenas migas, era un joven de aspecto agradable que gustaba a las mujeres. Amaba la fiesta y alguna vez fui con él al karaoke y cantamos alguna canción, con el concejal Pepe López y su mujer Mercedes. Javi se casó con Sara y tuvieron dos hijos, él se trasladó a trabajar a las dependencias municipales porque no le gustaba el horario que tenía la Biblioteca, con muchas tardes de trabajo. Junto con Alicia hacían un buen tándem en la Biblioteca Municipal, pero luego fue a parar a la planta de Intervención de la Casa Consistorial. Allí, se encontraba otro funcionario al que fui conociendo, los primeros contactos con Rafa Antonio no los recuerdo, pero después fue cayéndome bien, es una persona responsable que tocaba en la Pep Ventura, le gustaban los motos, viajar y leer; de hecho me dijo que disfrutó mucho con mi libro ‘Ser de Frailes’ y hasta me pidió que le enseñara algunos aspectos de Frailes.
Alguna vez fui con Rafa Antonio a desayunar y a pesar de que no comulgo con muchas de sus ideas, suelo sentirme bien hablando y comentando alguna cosa. A Luciano lo conocí en una oficina de la Caja de Jaén que había en la plaza del Ayuntamiento, compartí con él algunos ratos y colaboré en algún asunto de los niños saharauis, tenía una casa de campo en la aldea de Santa Ana. Es una persona servicial y tenía un piso al lado del Campero y una tienda de muebles que llevaba su mujer. Después, trabajó en Unicaja cuando esta caja de ahorros absorbió a la Caja de Jaén. Eran buenos tiempos que con la crisis se fueron poniendo cada vez peor. Mi compañera Alicia se solía juntar con Rafa Antonio y Javi, ellos siempre intentaban informarle de algunas cosas, a veces no dejaban hablar el uno al otro porque parecía que tenían muchas cosas que contarse. Rafa Antonio tenía una casa grande junto a la calle Real, por donde yo solía pasar para ir a la casa de Alicia a la calle Oteros. Alguna vez entré en aquella casa, sí una vez que Rafa Antonio se había operado y fuimos a verlo. Lo sigo viendo por cualquier lugar de Alcalá la Real, subido en su Vespa o con el traje de músico puesto y su instrumento a cuestas para ir a acompañar a alguna procesión, de las muchas que se celebran en Alcalá la Real. Lo veo pasar con sus hijas y con Javi y con Raquel y andando por el carril bici o preparando cualquier viaje a algún lugar para conocerlo.
María Mercedes Romero Ramírez era amiga de Alicia y fui conociéndola a través de ella, tenía su vivienda en la calle Fernando el Católico y se casó con Chencho, uno de los propietarios de la discoteca Belle Epoque, cuando la conocí estaba viuda. Alicia dice que es una mujer peculiar que tiene una actitud única en la vida. Salíamos con ella por alguno de los bares del barrio como el Avenida, el Tipi-Tapa, el Rincón de Pepe, el pub L@lol@. Tiene dos hijas: María y Julieta, en la casa había dos perros, un gato y un pájaro. Alguna vez subí al domicilio y siempre me atendía bien. En el salón había un gran televisor y el gato campaba a sus anchas por los mejores sitios. También, conocí a la Rubia que es cuñada de María y casada con Santi Rueda. Regentaban un negocio de chucherías en un local de su propiedad en la misma calle Fernando el Católico. Santi Rueda trabajaba de celador con contratos para la Sanidad andaluza, unas veces en Linares, otras en Granada y hablaba y hablaba de su trabajo sin cesar.
Luis Alcaide era otra de las personas con las que solía salir los fines de semana, vivía en un piso de la calle Veracruz, casado con Loli Hinojosa de Ribera Alta, se dedicaba a la Agricultura y su mujer tenía una tienda de regalos. Varias veces me invitó a celebrar algún cumpleaños en su piso, que tenía un salón con chimenea y unos sillones confortables, a pesar de ser del PP, Luis es una persona flexible y hablábamos normalmente de todos los asuntos. La Chica es una mujer intensa, trabajaba en una clínica dental en la plaza del Ayuntamiento durante las mañanas, su hijo Dani vivía con ella y después tuvo un novio malagueño que se llamaba Alonso. María José es una castillera de principios vehementes que defendía sus creencias a capa y espada, cariñosa, resolutiva, alegre, trabajadora y con ganas de prosperar, junto con Juan Antonio forman una buena pareja que comparten su vida a manos llenas con sus dos hijas.
Muchas veces, salía yo solo con todas ellas, parecía un marajá entre tantas mujeres, ellas son bravas y no se achantan ante nadie. Suelen resolver sus problemas a su manera y les gusta salir y contarse sus cosas entre ellas. Aurorita Heredia es una mujer alta que suele vestir a la moda, trabaja con Cuellar en una tienda de ropa y sabe la historia de muchos vecinos de Alcalá. La veo muchos días poniendo las prendas en los lugares correspondientes, cuando murieron sus padres se fue a vivir a un piso que había comprado junto al ferial y reluce su figura en esta Alcalá del siglo XXI.
También entraban en el grupo Amor y Belén, dos mujeres que iban siempre juntas y que en la temporada turística se desplazaban a Formentera donde tenían su trabajo, allí estaban desde el mes de abril hasta final de octubre y después volvían a Alcalá. Las dos iban siempre juntas y contaban historias del restaurante donde laboraban que era regentado por un matrimonio italiano, ella se llamaba Antonella y alguna vez visitó la ciudad de la Mota. Menciono también a Alicia Aguilera y a su marido Luis que tienen una gran casa en la aldea de Santa Ana y también trabajaban en la isla de Formentera. Con toda esta gente viví muchos días de vino y rosas, solía acompañarlos en sus salidas, pero yo no hablaba mucho, los escuchaba, unas veces estaban bien avenidos y otras tenían algunas diferencias, como suele pasar en todos los grupos humanos que se relacionan.
Celebramos reuniones, comuniones, alguna boda. Compartimos nuestras casas y comimos en Alcalá o en Frailes o en la casa que tienen María José y Juan Antonio en Castillo de Locubín. Brindamos muchas veces por sus alegrías y también compartimos algunas penas. Unas veces no podíamos pasar un día sin vernos y otras veces estábamos meses sin saber unos de los otros. Había un hombre que no conocía más que de vista que todos los años en la época de los espárragos me regalaba un buen manojo, lo obsequié con alguno de mis libros para condonar la deuda anual que había adquirido. Este hombre me hablaba del campo, si llovía o había sequía, no sé ni cómo se llama pero tengo un hilo de amistad con él que se mantiene año tras año. Con Pepe el del bar restaurante Rincón de Pepe tengo una especie de acercamiento amigable, en un principio iba allí a tomar un vino y lo veía como una persona un poco complicada, se quejaba mucho de su trabajo, después lo fui conociendo y hablaba con sus clientes extranjeros y no sabe idiomas. Tiene un local pequeño, suele ir mucha gente y sobre todo sirve muchas comidas a turistas, pues su establecimiento está inscrito en una guía-tour de esas que vienen en Internet. Sirve unas tapas distintas a los otros bares alcalaínos, con buen sabor y presentación y la terraza a pesar de estar en una calle de tránsito de automóviles, se suele completar cada día, pero pienso que a él no le gusta este trabajo, creo que le gustaría viajar, salir a andar al campo y tener más tiempo libre. Rosa Sánchez es una mujer que venía de Baena, la conocí como presidenta de ACCEIPA, es decircomo responsable de los empresarios alcalaínos, tenía una especie de fábrica de prendas de vestir en el polígono Fuente Granada, comencé a tratarla cuando acudía a las ruedas de prensa que ACCEIPA realizaba, tenía un cierto punto de seducción.
Tuvo enfrentamientos con Eduardo Serrano por la rivalidad entre asociaciones de comerciantes, fue algo dialéctico que no tuvo mucha importancia. A Rosa la veo como una mujer batalladora que suele salir a flote en la lucha diaria, una mujer curtida que suele recuperarse de los reveses de la vida, que cuando cae se levanta y trata de seguir adelante, le echa fuerza a la vida. Estuve un tiempo sin verla, porque se fue a Jaén, de donde no salió muy bien parada, después volví a verla en el polígono Fuente Granada, y aquella fábrica de prendas de ropa se había convertido en un negocio de compra y venta de objetos usados, que sus clientes llevaban allí y cuando los vendía, les pagaba, quedándose ella con un tanto por ciento, también me dijo que tenía un negocio de energías renovables. La vi andando en el carril bici y su imagen había cambiado.
A Pepe Alameda lo conocí cuando llegué a Alcalá a estudiar el Bachillerato, tenía yo diez años, estuve viviendo con su familia un año y cuando volví en 1993 a Alcalá, lo volví a ver, estaba trabajando en una farmacia y después se convirtió en repartidor de cartas y avisos del Ayuntamiento, iba con su Citroën por estas calles alcalaínas, estaba en la Casa Consistorial, también es el presidente de Alexal y ha hecho una labor importante ayudando a los alcohólicos de la comarca a través de esta asociación, ha ido buscando subvenciones y apoyos hasta conseguir que alguna gente se implique. Lo veo por el bar del Rano tomando alguna bebida con su mujer, le pregunto ¿Cuándo se va a jubilar? Y me contesta que tiene muchas ganas de retirarse. Es un seguidor del Real Madrid y a veces en el Facebook mantiene alguna controversia con los culés. Su hermano Paco se fue a Úbeda, donde ostenta un cargo de peso en las Escuelas de la Sagrada Familia, lo he visto por Alcalá alguna vez, en el pregón de Navidad alcalaíno que se celebra en la Safa, por la calle y mantenemos una actitud cordial, después de tantos años de conocernos. Este hombre es el padre de la edil socialista y teniente de alcalde, Cecilia Alameda. A María José Atienza la conocí hace muchos años, cuando su padre tenía una ferretería frente a la tienda de los plásticos. Estudió Derecho y más tarde me la encontré en ACCEIPA, trabajando con esta asociación de empresarios en diversas tareas. Una vez fui a su casa a las Casillas de Mures, invitado por su marido Juanjo que trabaja en la Biblioteca Municipal como auxiliar.

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