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viernes, 6 de abril de 2018

SANTA ANA, LA GRAN ALDEA

En la aldea de Santa Ana es donde hay más vecinos de todos los diseminados de Alcalá la Real, los santaneros son peculiares y tienen un orgullo propio por pertenecer a esa comunidad. Siempre se dice de ellos que son muy atacados o que tienen un gran amor propio por su patria pequeña. He ido muchas veces a esta aldea porque está en la carretera de Alcalá la Real a Frailes. He asistido a sus fiestas y he jugado al fútbol contra sus futbolistas.
Es verdad que tienen o tenían una buena unión entre ellos, pero parece que esa identidad ha ido perdiendo fuelle. A pesar de no ser un municipio propio, Santa Ana está dividida o se extiende por las llamadas Casas Nuevas y el centro auténtico de la aldea, donde se encuentra su iglesia que tiene una gran esencia y antigüedad. La Abuela Santa Ana es la estrella y patrona de esta entidad y su fiesta es celebrada por todo lo alto cuando llega el mes de julio de cada año. Los santaneros glorifican a su patrona y en esos días festivos se reúnen, se juntan y comparten entre todos. Durante varios días celebran con bailes en la plaza, frente a la iglesia, con actividades deportivas, el pregón, las comidas y las convivencias entre ellos.
Recuerdo muchas veces que fui a las fiestas de Santa Ana, desde Frailes, incluso andando por el cortijo Molino León, junto con otros fraileros; aún no éramos mayores de edad, pasábamos toda la noche y madrugada viendo como tocaban los músicos, tomando alguna cerveza o un refresco, y tratando de pasar el rato y después cuando amanecía, volvíamos andando a Frailes, nuestro pueblo. La plaza era el lugar donde se celebraba la verbena y se llenaba de gente; Cano era la persona que regentaba el bar, junto con sus hijos y la pequeña plaza estaba rodeada de mesas, donde se sentaban los santaneros y los visitantes para beber cerveza, vino y tapas y al mismo tiempo para seguir el ritmo de la música que una orquesta ofrecía, subida en lo alto de un estrado que se colocaba en un extremo de la plaza. Había una serie de casetas, de turrón, juguetes, churrerías, así como casetas de tiro y algún que otro chiringuito más. El momento culminante era la procesión de la Abuela, que salía de la iglesia, junto con San Joaquín. Las andas eran llevadas por los jóvenes y en los últimos años, todos se vestían igual, con un pantalón negro, camisa blanca, guantes blancos y una gran intensidad en su corazón. He visto muchas veces esta procesión en los últimos años, allí acude una representación de todas las cofradías de Alcalá la Real, otra del Equipo de Gobierno y también de la oposición. Los santaneros se visten con sus mejores galas y al son del himno de España, salen las imágenes de la pequeña iglesia, y hacen un recorrido por las calles del pueblo. Durante varias horas dan vueltas por sus vías, los fieles acompañan con velas encendidas y algunos hacen promesas.
En los últimos años, la fiesta se trasladó al sitio del Comendador, un lugar más céntrico pero que con ello ha perdido algo de tradición. Allí, además, se coloca una barra para vender bebidas y se hacen comidas para compartir y convivir entre los vecinos.
Los santaneros y su hermandad tenían la costumbre de montar una caseta en la feria de septiembre de Alcalá la Real. Era una de las más importantes que se instalaban y los vecinos le daban un aire de distinción, por lo que acudía allí mucha gente. He jugado muchos partidos de fútbol contra equipos de santaneros y siempre ponían un gran pundonor para defender sus colores, por lo que era muy difícil poder vencerlos. Muchos de ellos solían ir a Frailes para bailar en el salón de Manolín en aquellos tiempos pasados de los años 1960 y siguientes. Algunos de ellos se casaron con mujeres fraileras y hay una cierta conexión entre ambos pueblos. He ido conociendo a muchos santaneros; desde El Pollo, que se casó muy joven con la frailera Espiritusanto Romero, y después se vino a vivir a Frailes, como el médico Manolo Roda que tuvo una etapa frailera, e iba a buscar novia por allí; Pepe Cano también contrajo matrimonio con María la de Fiscalillo.
También conozco al peluquero Juan José que tiene su peluquería en la Avenida de Europa, frente al cuartel. Pepe Lacal es otro de mis conocidos, ahora trabaja en la Diputación de Jaén en la sección de Medio Ambiente, su padre fue alcalde pedáneo de Santa Ana. Maderas Campos ha sido una empresa del sector de la madera que es genuinamente santanera. Conocí a Juan Antonio Marín, a través de una donación que este hizo al Ayuntamiento de materiales antiguos para el museo del Palacio Abacial. Nos llevó a su casa junto a Elena Víboras, él está casado con la farmacéutica de Santa Ana.
En aquella casa junto a la carretera, tiene una bodega en la parte de abajo. Allí, estábamos Elena y yo, rodeados de sus amigos. En las paredes había varios retratos y muchas banderas de España. Con Juan Antonio llegué a tener una alta amistad, él puso en cultivo los tomates huevo de toro e incluso llegó a venderlos por toda España, tenía una hortaliza en su cortijo, frente al bar de la Gaviota. Después, la amistad que hubo se deterioró y ahora somos conocidos. Cuando estudié en el COPEM, conocí a otro santanero Antonio Moyano, un hombre alto que se hizo maestro y estaba en el IES Antonio de Mendoza. Otra empresa que funciona en Santa Ana, es Muesco, dedicada a la elaboración de muebles y montaje de cocinas; hubo un momento que puso su sede en el centro de Alcalá la Real, pero después volvió a sus orígenes. Me hicieron un armario para mi piso de Villa Elena y también un mueble para la televisión.
Otros de mis conocidos allí, eran los hermanos Argal, que tenían una especie de pub en las Casas Nuevas, allí pasé algunas veladas interesantes cuando tenía unos 36 años, había buena música y buena compañía. Rafa Cano ejerció de alcalde pedáneo en la época de Elena Víboras y realizó algunas obras en la aldea; este hombre trabajaba con Santi el de las Máquinas, después montó su propia joyería en la calle Miguel Hernández, además fue concejal de Educación. Carmen Esteo vivió en Santa Ana, a pesar de ser frailera, esta mujer sencilla, pintaba y dejó unas decenas de cuadros para que los disfrutáramos, así en la Casa de la Cultura dejó su impronta y sus pinturas de la vida cotidiana se colgaron allí por propio deseo de ella que hizo un convenio con el alcalde José Manuel Garrido, lo mismo hizo en Santa Ana y en el centro de salud dejó una donación de sus pinturas. En las Casas Nuevas hay un restaurante que se denomina Patri, es un lugar agradable, donde ponen comida habitual, con platos de carne y pescado. Una vez estuve allí comiendo con amigos alcalaínos: Mari, la Chica, Juan Antonio, Mari José, la Rubia, Santi, era el día de los Reyes Magos y lo pasamos bien. Hay otro restaurante en la calle que conduce hacia la iglesia, está metido en una especie de córner, es un lugar que lleva el famoso Pérez y aunque no he comido allí, tiene fama de servir buenos platos, pues el médico Francisco Tello solía ir allí mucho y hablaba bien de la comida que ofrecía. Antonio López es otro santanero ilustrado, vivió en las Casas Nuevas, aficionado a la caza, fue concejal de Seguridad en el Ayuntamiento alcalaíno.
Los santaneros se buscaron la vida en el turismo, marcharon a las islas Baleares muchos de ellos, iban por temporada y estaban desde abril hasta primeros de octubre allí. Ahora siguen yendo a Ibiza y Formentera, como Luis, Alicia, Amor y Belén, que tienen su vida laboral resuelta allí y cada año se van a trabajar. Antes fue famoso Fermín, que montó un chiringuito en Formentera y decían que tuvo un impacto grande en aquella pequeña isla, sirviendo una especie de bebida en vasos grandes, con hielo y la gente y los guiris no paraban de beber allí y cada día era una fiesta y juntaba los billetes por sacos. Otro santanero famoso era Ben Laden o Manolo el Jardinero, que también trabajó en Formentera pero se divorció y volvió a Santa Ana y a las afueras montó un vivero con plantas y árboles, él trabajaba y se buscaba la vida, hablaba con los alcaldes de la zona y ofrecía sus servicios. También preparaba jardines particulares. Le gustaba bastante el cava y decía que tenía muchas cajas de una marca que no recuerdo en su bodega, también decía que introdujo el cultivo del pistacho en la comarca. En Santa Ana se celebra el concurso anual de hortalizas, en el mes de septiembre, en su origen fue promovido y creado por Juan Antonio Marín, con apenas un puñado de agricultores, después él fue dejando responsabilidad y se hizo cargo del mismo el Ayuntamiento. Es todo un espectáculo la presentación de las diversas hortalizas en la plaza de la aldea. Allí, se exponen con una serie de
adornos y hay premios para las mejores.

Los santaneros siguen en pie, no de guerra, están preparados para seguir viviendo este siglo XXI, buscan dar lo mejor de ellos mismos, esperan que su aldea siga siendo la más grande de Alcalá y apenas van andando a Alcalá la Real como en otros tiempos, ahora todos o casi todos tienen un auto y andan o corren para hacer deporte. Se juntan en la plaza para hablar de sus cosas, siguen yendo a trabajar a Formentera o Ibiza y busca cada uno lo que le dé la gana. En Santa Ana se ha establecido La Tomatina, un bar de Frailes que primero estuvo en la calle Deán Mudarra, después se trasladó a la Ribera Alta y ahora se ha instalado en el antiguo bar de Cano; está regentado por Antonio, el hijo del pescadero que tiene un negocio en la Avenida de Europa; se lo ha alquilado Pepe Cano y lo ha reabierto en el mes de julio de 2017, estuve allí y había un gran ambiente, la gente acudía a beber y a comer y hasta hacían cola para poder sentarse. Espero que le vaya bien y tenga éxito este negocio de un frailero en la aldea de Santa Ana.

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