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jueves, 15 de marzo de 2018

MI MONEDA DE PLATA


No tengo zapatos para ir a la fiesta, no tengo vestido para presentarme ante las autoridades. No tengo ganas de ir a la verbena porque me han dicho que no estará ella. Y para qué quiero ir, si no la podré ver y lo pasaré mal.
Solo tengo una moneda de plata que me la dio mi madre y la tengo guardada pero no me desprenderé de ella, es bonita y la miro todas las noches cuando me quedo solo; entonces abro la cajita donde la tengo y la tomo y miro el reverso y el anverso. Me dijeron que la moneda era muy valiosa, pero no sé porqué, no se come, ni habla, ni dice nada. Solo es un tesoro para guardarlo y acordarme de mi madre. Ella tenía muchas monedas; las guardaba en macetas y había de perragorda y de perrachica, de 25 céntimos y de 50; de una peseta, de 2'5 pesetas y de duro que eran de 5 pesetas, después llegaron las de 25 pesetas y las de 50 pesetas e incluso de 100, 200 y hasta de 500 pesetas.
Yo siempre tenía monedas en mi bolsillo, las cogía de la tienda de mi madre, de una de sus macetas que en vez de dar flores, crecían monedas, cada día se multiplicaban en aquellos recipientes.

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