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martes, 30 de agosto de 2016

RADIOGRAFÍA DE UNOS DIAS


En estos días que he estado con gente especial, aunque todos somos especiales, he ido escuchando historias y conversaciones múltiples, algunas de gran contenido y una gran sensibilidad que me han hecho reflexionar aunque estoy siempre reflexionando.

Escuché a Joaquín Araújo que dijo que había escrito 102 libros, había plantado 25.000 árboles y escrito libros de poesía referidos a los árboles y leyó trozos de esos libros y eran hermosos. 
Oí, también, al joven periodista argentino ganador de la beca Michael Jacobs, Federico Bianchini, contar parte de su proyecto de escritura referido a la Antártida y lo narró con sentimiento, con palabras escogidas y adecuadas.

José Ramón Prado es una gran enciclopedia de la música de todos los tiempos, le acompañé a visitar 'La fábrica de la luz' y durante todo el trayecto no paró de hablar y contaba y contaba la historia de la música. Este hombre de 75 años dijo que nunca se jubilaría porque quiere seguir sintiendo el ritmo de su trabajo cotidiano.

También vi emocionarse a la pintora Flavia Totoro y como besaba a toda la gente que la felicitaba por el mural realizado sobre Michael Jacobs y el Sereno en la Casa de la Cultura de Frailes. 
Manuel Molina se entusiasmó viendo representar sus haikus a las mujeres de Frailes.
Francis Jacobs se entusiasmó hablando de su hermano y anunció la formación de la Fundación Michael Jacobs. 

Una de las personas que he visto más sencillas ultimamente ha sido Chris Stewart que llevaba un sombrero de paja, una camisa arrugada y una sonrisa en sus labios. Lo siento seguro en la Alpujarra y sigue diciendo que su gran amigo era Michael Jacobs.
Alguien dijo que todos hablábamos como si Michael Jacobs estuviera vivo, pero no es así; aquellas tarantelas que cantaba con tanta pasión solo las oigo cuando busco el video que el alcalde de Frailes grabó en aquella fiesta de aquél septiembre. Ahora Michael no está y lo sigo buscando por la calle Cantillo; le pregunto a su perro Chumberry y cuando pronuncio su nombre me da la espalda y sube lentamente las escaleras hacía su refugio. 

En estos días he echado en falta que se hable de Manolo el Sereno, al fin y al cabo todos estos días se los inventó él como fiesta de su cumpleaños. Ahora, su huella ha desaparecido, su casa ya no es su casa y habrá que reivindicar su figura. 

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