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jueves, 12 de agosto de 2010

PETROFF SOLO QUIERE BAILAR



Esta es la historia de un hombre, Petroff, que sólo quiere bailar, hasta su conciencia le dice que baile, que baile... y el público de los festivales de agosto de Alcalá la Real lo pudo comprobar, el pasado martes en el teatro Martínez Montañés.
De esta manera se presentó la compañía de Danza de Manuel Cañadas en el municipio alcalaíno, un coreógrafo que quiere encontrar un estilo propio, con un lenguaje contemporáneo de la danza y la utilización de la música tradicional e identidad flamenca.
Su sombra y su arte se pasearon por el escenario del teatro Martínez Montañés, y aunque el público alcalaíno no está impregnado de esta materia, supo captar el arte de esta compañía y aplaudió varias veces seguidas, al terminar el evento. Se trata de la obra 'Perros en danza' que a través de Circuitos de Espacios Escénicos Andaluces programa la Junta de Andalucía, para llevar el arte a los municipios, con la organización del área de Cultura del Ayuntamiento alcalaíno.
En esta obra, Petroff es el bailarín, el intérprete que sólo quiere bailar, pero incapaz de bailar solamente, se crea sus historias, sus bandas sonoras, sus parteners, sus luces e incluso su público.
Perros en danza no es sólo en bailarín, hay un gran equipo detrás de él, que junto con Manuel Cañadas, hace una selección musical, con gran sonido e iluminación, con cante de Alica Acuña, fotografía y diseño que Petroff no puede parar, tiene que contar, inventar, rozar la perfección, tiene que seguir hacia delante.
Petroff no puede parar, Petroff es el intérprete del movimiento, Petroff se ríe de sí mismo, Petroff solo necesita a alguien que lo saque del papel, que le dejen hacer lo que quiere, Petroff ¡solo quiere bailar'.
Y bailó y sudó en el escenario del Martínez Montañés, con un público entregado que si no fue experto, sabe lo que los sentimientos hacen en la mente.
El bailarín va sacando historias y un personaje vestido con un traje y camisa blanca, que se va despojando de sus ropas, y baila, baila flamenco, muestra sus debilidades, sus risas y sus cantos, y habla en voz baja con personajes, con luces y sombras y sonríe y se siente bien entre el público que al final aplaude la función.

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