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miércoles, 12 de mayo de 2010

ELISABETH WAGNER, HOLANDESA EN RIBERA BAJA


El día que entrevisté a Elisabeth Wagner sus ojos desprendían tristeza porque había sufrido la pérdida de un hermano, pero después se fueron iluminando al ir hablando de la aldea de Ribera Baja, lugar que ha elegido para vivir.
-¿De donde es usted?
-De Holanda, pero desde hace unos siete años vivo en Ribera Baja y en Alcalá la Real algunos más.
-¿Qué encontró aquí para venir?
-Fue por unos amigos, yo estaba trabajando en Tarragona en un restaurante y al final de temporada me invitaron para visitar este lugar. Cuando llegué aquí me enamoré de la gente y de lugar, sobre todo por la gente, son verdaderos amigos. Las personas mayores son para mí increíbles.
-¿Qué cosas ha hecho aquí?
-He realizado muchas cosas, he trabajado en la temporada de aceituna, ahora estoy recogiendo espárragos, he ayudado en la matanza a mis vecinos y lo hago todo. Ahora, desde hace un mes y medio me he encargado de llevar el centro social, pero no viene mucha gente, así que espero que venga, no solo para tomar algo, sino para jugar a las cartas y hablar con ellos.
-¿Cómo es su vida aquí?
-Mi vida ahora es muy tranquila, estoy llevando este centro social por la noche y me vine de Holanda porque ya vi que aquello no era vivir, era una pura rutina, era ir a trabajar, a casa y a dormir. Tampoco me gustaba el frío y siempre hace frío en mi país y la gente anda siempre con prisas y todo es carísimo, no se puede tomar un café ni un vino.
-¿Qué le gusta para divertirse en España?
-Especialmente visitar pueblos, ir andando al monte, voy acompañada por mis dos perros, pero los perdí el pasado sábado y los estoy buscando. Al principio alquilé una casa en Alcalá hace 11 años y después quise encontrar una casa y la compré. Allí me siento en la gloria, es la casa más bonita que hay, además todo lo que tengo es antiguo, mi casa es como un museo, cosas que he hecho, me han dado y buscando. Aquí se vive bien, se vive con poco dinero y la gente me trata de maravilla. La gente me llama, me invita a comer y yo también hago cosas por ellas, les hago cuadros, cortinas, les acompaño a Granada al hospital, me pagan con una comida. Casi nunca cocino porque tengo muchos amigos y me invitan siempre a comer y me llaman, me gustan las lentejas, cocido, etc. Voy a seguir viviendo aquí para toda mi vida.

3 comentarios:

  1. Que alegría tío, me gusta y se la nota feliz, dentro de la implacable existencia humana.

    De diez.

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  2. Es muy gratificante escuchar una voz que nos recuerda el gozo de vivir unas relaciones humanas de calidad, en un contexto de vida sencilla y pegada a la naturaleza.
    Elisabeth Wagner: un ejemplo a emular.
    Gracias por la publicación de esta entrevista.

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  3. Canog78@yahoo.es

    Buenos días Santi; te felicito por todas las páginas que escribes, de Frailes o de cualquier otro sitio, un abrazo.

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