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martes, 31 de octubre de 2017

LA CASA DE LOS AMANDOS


Me he enterado que han vendido la Casa de los Amandos y escribí en 2015 esto:
La casa aún sigue varada en la antigua plaza del Ayuntamiento de Frailes, llamada la Casa del Deán, un personaje que llegó a ser confesor de los Reyes y construyó esta mansión para que un día pudieran veranear los infantes de Orleans. El destino quiso que esto no se cumpliera pero la edificación sigue dando prueba de ello y aún derrama un halo misterioso en los frescos veranos de la villa frailera.
Los descendientes de Ezequiel Mudarra han estado viviendo en esta casa y siguen aún en ella, uno de ellos, Ezequiel Mudarra, quiere que la delegación de Cultura la catalogue como Bien Cultural y que el Ayuntamiento de Frailes pueda comprarla y se forme un museo dentro de ella.
El destino político de los infantes no llegó a realizarse y tuvieron que exiliarse. Desde entonces, la casa sigue misteriosa en esta villa, con todo su esplendor, siendo sus moradores los sobrinos del deán, Ezequiel y Fermín Mudarra López, que la han restaurado y han hecho de ella su aposento habitual.
El deán Ezequiel Mudarra mostró gran amor por su pueblo natal, por ello se hizo construir esta casa, encargo que recibió el maestro de obras alcalaíno, Domingo Sánchez. De fachada sobria, con tres plantas, en una de sus fachadas cuenta con cierre y balcones al exterior, con rejería decorada con figuras geométricas. Unas de las rejas se decoró con la cruz del Santo Sepulcro, orden a la que pertenecía.
El interior es rico en azulejos coloristas, adquiriendo un gran realce la escalera. La casa, tal vez, fue pensada para que los infantes de Orleans veranearan en Frailes, junto al balneario y con un clima veraniego de tardes frescas y noches con manta para dormir.
El poder de Ezequiel Mudarra fue grande en aquellos años, como lo prueban las diferentes cartas que se han encontrado en diversos archivos. Así, en la parroquia de Santa María la Mayor de Alcalá la Real, el investigador Francisco Martín descubrió varias cartas dirigidas al párroco, en las que éste le pide algunos favores para la misma. Son de un contenido amistoso y en ellas se nota la familiaridad que este hombre tenia con la familia real, solicitando diversos favores y escogiendo el momento oportuno para pedírselos al rey. En otra carta, un ministro le dona 54.000 pesetas para la catedral de Madrid, una cantidad bastante amplia para aquellos tiempos.
Ezequiel Mudarra murió en Madrid en 1934.


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