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lunes, 9 de noviembre de 2015

PREDICAMOS LO QUE NO SOMOS


Eran todos de armas tomar y se desperdigaban por la vida para espantar el miedo. Había gente que andaba por placer, otros que caminaban sin rumbo alguno. Los había disfrazados con corbata al cuello, otros usaban zapatillas con chaqueta negra. Había quién se sacaba la camisa por encima del pantalón y otros se dejaban crecer la barba.

Hay gente que se une para comer carne y sacrifican el cordero de Abrahan, asado con zarzas verdes y beben vino de las bodas de Canaán. Todos quieren ser ricos y poco transparentes e incluso se inventan una ley que dicen que es cristalina, pero luego no responden a las expectativas que generan y siguen tan opacos como una ventana cerrada a cal y canto.

Otros se disfrazan de lo que no son y se estrellan por ser lo que nunca fueron. Hablan de democracia, empleo y derechos sociales, dicen que quieren derogar en lo que creen y manipulan al personal repartiendo lo que no les pertenece.

Alardean de lo que no son y dicen que nunca se equivocan, son casi perfectos y el tiempo, dicen, que les ha ido dando su razón. Se comprenden muy bien entre ellos, pero juegan al póker con fichas de garbanzos tostados y hacen trampas en solitario pero no se dan cuenta que se engañán ellos mismos.

A veces, sonríen, pero nunca lloran porque no quieren mostrar sensibilidad. Son amos de bancos y sillas, sillones y poltronas, hacen concursos, oposiciones y prometen lo que no cumplen, una y otra vez.

Escriben discursos llenos de bendiciones, pero sus efectos siempre van a parar a los mismos, dicen que son republicanos pero suelen codearse con reyes, condes y gente poderosa que suelen tener todos los bienes materiales e intentan comprar la eternidad dando subvenciones a religiones monoteístas que les prometen el cielo, la tierra y el universo entero.


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