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domingo, 29 de noviembre de 2015

IU SE INTERESA POR LOS INMIGRANTES

La inmigración en Alcalá la Real no es algo nuevo. Desde hace varias décadas son muchas las personas que vienen al municipio para trabajar, aprovechando la temporada de recogida de aceituna. Estas personas no buscan otra cosa que una vida digna a través de un salario decente, algo que no consiguen ni de lejos.
Seguramente todos los residentes en Alcalá la Real han pasado alguna vez frente a la estación de autobuses de la localidad y conocen la situación. Muchas personas es posible que no quieran verla, puesto que genera incomodidad. Pero es inevitable; es una realidad que está frente a nosotros y que, por tanto, hay que afrontar. Hace tiempo que se debería haber dado solución a este asunto que, sin embargo, continúa como siempre. Pareciera que nos hemos acostumbrado a observar desde la distancia y con cierta desgana a esos inmigrantes que tan solo buscan dignidad.
¿Dónde se encuentran los derechos de estas personas? ¿Se respetan? Realmente no. Y, de hecho, es algo que en Alcalá la Real se sabe, pero se desecha. No tienen vivienda, a pesar de que muchos de ellos quisieran pagar un alquiler. Aunque tienen derechos laborales, no se respetan: cobran menos que un jornalero español y no se les reconoce todos los jornales que hacen. Y esto, como era de esperar, lo cuentan con una resignación serena. Saben que estas son las circunstancias y no cuentan con la posibilidad del cambio; simplemente conviven con ello.
Los empleadores aprovechan el desconocimiento de las leyes por parte de los inmigrantes, por lo que la explotación a la que están sometidos es, aún si cabe, más lamentable. Firma aquí. Firma allí. Pero no leas nada, no vaya a ser que sepas cuáles son tus derechos y los reclames. Se solicitan inmigrantes ignorantes, que no exijan absolutamente nada y trabajen bien. Como explica un jornalero, “si no hay derechos, para qué queremos papeles”.
Y qué decir del trabajo del aceitunero. Desde luego, no es fácil, y conlleva un gran esfuerzo físico que requiere descanso para continuar al día siguiente con la rutina. Pero no para estas personas; ellos tienen suficiente con dormir en unos cartones, en condiciones insalubres y con una alimentación mísera. O eso debemos pensar. Porque de otro modo es incomprensible que permitamos que estas personas vivan en estas circunstancias. No saben dónde dormirán cada noche, no saben si comerán o no, no saben si tendrán trabajo al día siguiente.
¿Qué se hace por ellos en este pueblo? Darles tres días en un albergue. De toda la temporada de recogida de aceituna, cada una de estas personas puede pasar tres días bajo un techo decente. Ni uno más. El resto de los días, que se busquen la vida como puedan. Si no tienen un colchón, una ducha con agua caliente y algo que echarse a la boca, no es nuestro problema.
Deberíamos tener cierta conciencia y sentido común; España ha sido y es un país de emigrantes. Cuando no tenemos posibilidades de tener una vida digna en nuestro país intentamos sobrevivir. Y eso es lo que hacen esas personas que cada día vemos frente a la estación de autobuses. Ellos, además, se encuentran en la coyuntura de que cuando llevan trabajando en España más de diez años, caso frecuente, sufren el desapego tanto de su país de origen como del país receptor. Aquí los tratamos con inquina, y allí se empiezan a sentir extranjeros. Incluso los que llegan con formación y estudios superiores son desdeñados. Buscamos mano de obra barata, silenciosa y servicial. La mayoría son campesinos, qué ironía.
Ya está bien de hacernos pasar por ciegos y sordos. Tenemos entre nosotros personas con derechos. Solo piden lo que cualquiera de nosotros queremos tener: techo, comida, agua, trabajo. Merecen respeto, dignidad y apego. Hay que denunciar públicamente una situación inhumana que nos retrata como sociedad: si seguimos permitiendo que los jornaleros no cuenten con un respaldo institucional, estamos dilatando esta infamia.
(De la página web de IU de Alcalá la Real y Aldeas)

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