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lunes, 23 de noviembre de 2015

EL COMPAÑERO ALCALDE NO ME CONTESTA

Ahora estamos inmersos en la vorágine de los atentados terroristas y pienso qué llevará a esas mentes a realizar esas barbaridades. Pero, también, pienso que hay mucha gente inocente que sufre las consecuencias de los intereses económicos de los poderosos que no piensan más que en sus ganancias y les importa un bledo la vida de tantos y tantos inocentes que deambulan por el mundo.
Es difícil lograr un equilibrio, un intento de que tengamos un mundo mejor. Porque hay tantos intereses divididos que las soluciones son difíciles de alcanzar.
El otro día le envíe una entrevista al alcalde de Alcalá la Real, le hacía preguntas que para mí son corrientes. Le preguntaba que qué era ser socialista, también qué porqué tiene un sueldo anual de más de 50.000 euros, porqué reciben subvenciones asociaciones que pueden costearse sus gastos y alguna otra cosa más. De todas estas preguntas he recibido la callada por respuesta, pero yo sé las soluciones a todas estas preguntas, pero habrá algún alcalaíno que no las sepa y mi intención no es otra que un alcalde que ha sido elegido democráticamente por los vecinos, responda a las dudas fundadas que cualquier ciudadano tenga, máxime cuando se ha creado un órgano llamado de Transparencia que supongo qué será para preguntar y enterarse del porqué de algunas cosas que ocurren.
Creo que al alcalde lo avala la ley vigente y puede hacer uso de su potestad para hacerse acreedor de esos derechos que tiene, pero si se hubiera bajado el sueldo, al menos, unos miles de euros, creo que hubiera dado un ejemplo a todos los vecinos, no por nada, solo porque pertenece a un partido que se llama socialista y que en última instancia persigue valores de igualdad y de libertad. Pero cada uno puede hacer de su capa un sayo y entender la política como se la hayan enseñado o aprendido.
A mi me hubiera gustado que el alcalde me hubiera contestado y expusiera sus razones para convencerme de su forma de actuar, dando argumentos como cuando contesta a las preguntas que le hacen los vecinos en un programa de la radio municipal. Pero, en fin, está en su derecho de contestarme o de no hacerlo. Por ahora, esta es la democracia que tenemos, yo intento cada día hacer mejor las cosas que atañen al bien común, cometo errores, aprendo de ellos, me caigo, me levanto y así voy saliendo hacia adelante.
Pienso que hay una gran brecha entre los gobernantes y los gobernados, unas diferencias que no son buenas para la democracia, pero así estamos y así hemos querido estar porque hay otras alternativas para tener una mejor sociedad y que las brechas cada vez sean de menor calibre, tenemos opciones para cambiar, para mejorar y en última instancia para votar. Yo no me quejo de que el alcalde no conteste a mis preguntas, solo he tratado de que ponga argumentos a sus actuaciones y nada más.


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