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viernes, 2 de noviembre de 2012

NO ME GUSTA IR AL CEMENTERIO

A mí no me gusta ir al cementerio y sin embargo he ido. Ver la ristra de tumbas alineadas me deprime, no me han educado para cultivar la muerte, pero esta es inevitable. El otro día fui al cementerio de Frailes y recorrí el paseo central y ví el panteón neogótico de Ezequiel Mudarra. Tenía que haber ido a visitar la tumba de mis padres, pero no fui. Los recuerdo, a mi padre con su burro, levantándose a las cinco de la mañana para ir a por pescado a Alcalá la Real y a mi madre, escondida entre la fuente que hay en la calle Tejar y rezando una oración a María Auxiliadora, a una imagen que estaba en la fachada de su casa, en la calle Tejar, 4. También, siempre, me acuerdo de mi hermana Maripi, cuando perdió a su hijo Lolo de once años, en menos de tres días desapareció de nuestras vidas por una meningitis y la recuerdo con esa pena diaria, llevándole flores a su tumba, flores blancas para un niño inocente. Y ella todos los días se acuerda de su hijo y nos cuida a los que tiene a su lado.
Otro día visité los nichos de Alicia y de Pedro, aquella mujer tan alegre que era todo ternura y tenía una sonrisa en la boca para todos, siempre la veré en su casa de la calle Oteros, dandanos cobijo y sonrisas a todos y a Pedro que compartimos un año juntos, cuando lo veía por el Llanillo, sonriente, invitándome a tomar cafe.
La muerte está áhí aunque a ninguno nos guste. Puede ser que resucitemos, puede ser que nos convirtamos en polvo, pero bueno, nuestro paso por aquí es corto y parece que nos agarrámos a él como si fuésemos perennes. En fin, larga vida a todos, nos encontraremos en cualquier lugar.

1 comentario:

  1. La verdad a mi tampoco me gusta porque al menos mi madre no esta alli nones ella es añgo que yase bajonla tierra a veces me pregunto si sere mala hija pero mo me nace ir a dejar flores a una lapida con su nombre

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