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martes, 6 de octubre de 2015

RELIGION, DEPORTE Y DEPENDENCIA



Parece como que mi mente ha cambiado en los últimos meses, aunque sigo cometiendo errores como siempre. Sigo observando lo que llega a mis ojos y trato de darle una explicación. El lunes por la tarde estuve en el Ayuntamiento para la firma de un convenio con la Agrupación de Cofradías, por la que el Equipo de Gobierno Socialista da una ayuda de 5.000 euros anuales y durante toda la legislatura a la entidad antes citada, son 20.000 euros en cuatro años, todo sea para bien del patrimonio religioso, el fomento del turismo en Semana Santa y porque los socialistas que siguen teniendo mayoría en el Ayuntamiento lo han considerado oportuno. No sé si se hiciera un referéndum, esta cuestión sería aprobada por la mayoría de los alcalaínos.

Ocurre igual con las cuestiones deportivas, desde hace años, cualquier evento de este tipo se está convirtiendo en un acontecimiento importante para el municipio que lo celebra, parece que hay una sobrevaloración de este tipo de cuestiones porque atraen a mucha gente.
Estas cuestiones, la religión y el deporte para unos serán muy importantes y para otros serán superfluas. Pero ambas se pueden practicar sin grandes parafernalias. Es decir, un creyente puede orar en cualquier lugar y su plegaria será oida por el Ser Superior en el que cree. Otro tanto, ocurre con el deporte, calzándose unas zapatillas, una camiseta y un pantalón apropiado se puede hacer deporte a todas horas.

Pero lo que no puede hacer una persona mayor es una residencia para sus cuidados, necesita que las Administraciones se pongan de acuerdo para construir un buen edificio  y dar cabida a todos los vecinos que lo necesiten. En Alcalá la Real, en Frailes se necesitan plazas de este tipo, porque las que hay no son suficientes y cada vez hay más demanda de ellas porque la población cada vez envejece más.
Otro tanto, ocurre con la llamada Ley de Dependencia, tiene mucha letra pero poca inversión y hay muchos mayores que necesitan cuidados y cada vez se lo ponen más difícil para poder obtenerlos. Les piden diferentes grados de dependencia que un experto tiene que evaluar. Y los mayores van y vienen a los despachos de los Trabajadores Sociales y no encuentran una respuesta que les solucione su problema.

No sé si reivindico estas cosas por estar haciéndome mayor y 'las goteras' comienzan a salir en mi cuerpo, pero creo que a las personas que tienen miedo e inseguridades, a los menos protegidos, a los que sufren y padecen, a los que tienen enfermedades graves o están solos, son en los que hay que invertir, no solo dinero sino  prioridad y solidaridad o quizás haya que hacer un referéndum para ello. 

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