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jueves, 13 de noviembre de 2014

TIEMPO DE OTOÑO

El tiempo camina en el otoño alcalaíno con luces y sombras. Es difícil seguir erguido en este mundo de corrupción y del sálvese el que pueda. Aquí hay gente que sigue defendiendo un puesto de trabajo conseguido por oposición desde hace cuatro años. Aquí seguimos haciendo senderismo casi todos los días y aquí los deberes sociales se van transformando en beneficencia cotidiana. La vida política sigue en su escala, la gente sigue aspirando a un empleo, sobre todo los jóvenes, para sentirse útiles y dignos en esta sociedad pero hay poco que ‘rascar’, el empleo se ha convertido en un privilegio y los privilegios siempre han sido para unos pocos y no es que no haya trabajo, que si lo hay, hacen falta médicos, maestros, limpiadores, funcionarios, porque muchas de nuestras cosas esenciales están abandonadas, como una especie de desgracia. Y algunos políticos siguen igual, con el antiguo modo de ser, vivir y estar. Se pasan los días hablando de algunos problemas, muchos no son esenciales, se pasan el tiempo echándose la culpa unos a los otros y mientras tanto los problemas primordiales siguen sin solucionarse. Ahí, siguen las urgencias del hospital de Alta Resolución sin abrirse y el PP dijo que hará todo lo posible por hacerlo y el PSOE también lo dijo, pero ambos que son los que mandan y gobiernan ahora no se ponen de acuerdo y marean la perdiz a diestro y siniestro. Ahora, han inventado, como es tiempo de elecciones, una especie de plan para que trabajen los jóvenes unos meses, hasta que se celebren las elecciones en mayo, una especie de parche que quizás no sirva para nada, pero al menos se arreglan algunas conciencias. Ahora asistimos a un nuevo capítulo de la independencia de Cataluña, a un nuevo capitulo de la corrupción, a un nuevo debate de los viajes de los senadores y diputados, y casi todo es legal y casi nadie se inmuta y España sigue viva y todo se va deteriorando pero funciona. Es como si cada día nos fuesen quitando un pedazo de nuestros derechos y nadie clama al cielo. Es un deterioro paulatino que parece que no nos damos cuenta pero que va haciendo mella en cada uno de nosotros y seguimos esperando a un líder, a una persona que resuelva nuestros problemas, a una persona que traiga becas para nuestros hijos, ayuda para nuestros mayores, trabajo para nosotros, pero esa persona no llega ni va a llegar, hasta que nos demos cuenta, todos, de que esa persona es uno mismo que junto con otros que quieran, nos demos cuenta de que podemos resolver todo lo que nos propongamos.

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