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sábado, 19 de enero de 2013

HOY

Hoy, estoy aquí sentado en el salón de mi casa y miro por la ventana como caen las ráfagas de lluvia que alimenta el viento. He estado durmiendo y soñaba que veía a mi madre y me quitaba mis miedos de todo tipo, como si fuese un bálsamo mágico que aliviaba todos mis males. Después recordé a mis hermanos Antonio, Emilia, Maripi y Juanita y el temblor de mi cuerpo se hacia menor, mientras las últimas hojas de los árboles de esta calle caían sin cesar.
Leí en el facebook que Paco Reyes, secretario general de los socialistas jienenses, decía que con los 22 millones de euros que se llevó el tal Barcenas, se podía hacer un buen plan de empleo en la provincia y pensé que con los ERES del socialismo andaluz también se podían haber hecho buenos planes de empleo en las provincias andaluzas.
Hoy sigo sentado aquí en este salón con luz y que de vez en cuando arrastra un rayo de luz, mientras subo noticias buenas o malas, o indiferentes a una página web, noticias que casi nunca tienen que ver con la realidad, como casi todo. Realmente que importa a la gente: el fútbol, Belén Esteban, la enfermedad de no se quién. Miro programas en la televisión y no tienen ningún sentido. Veo a políticos decir tantas cosas y todo es mentira. Como si nos hubieramos puesto una máscara para seguir viviendo. Veo a cientos de personas recorrer esta vida sin esperanzas, buscando un lugar en este mundo que se les niega. Veo a Urdangarín, el Rey, los ministros, la Justicia, los jueces, los políticos, la gente cercana. A unos y a otros, cada cual tiene una realidad. Cazar leones, rebajar el déficit, aspirar a una justicia ciudadana, engañar a la gente. La gente que más o menos es igual a los políticos, porque estamos hechos de la misma materia.
Qué poca cordura, qué poco sentido común, que distancia tan grande entre unos y otros.
Cerrar centros de salud, poner impedimentos a la educación, dejad que la gente se suicide por quitarle su vivienda. Tratar de que seamos borregos otra vez, y esperar y esperar en una consulta médica.
Y sigo aquí sentado en el salón de mi casa, pensando en mi hija Nerea, cómo vive, como estudia, como se entretiene, como convive.

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