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domingo, 21 de mayo de 2017

EL TANGO Y LA CHANSON EN LA PLAZA DEL NACIMIENTO DE FRAILES

La música es universal y acerca a las gentes y une sentimientos que están escondidos, a veces. El primer concierto de Jolis en la villa de frailes era una incognita, todo era nuevo y a la vez hermoso;y allí que acudieron estos músicos para llevar un rato de alegría a todo un pueblo. Eran las 19:45 horas del pasado sábado y el escenario estaba preparado, nada más y nada menos que en el lugar más importante del municipio frailero, en la plaza del Nacimiento, un sitio donde el agua sale a borbotones y deja un reguero de paz que llega hasta el paraje de Los Baños. La figura de Jolis acaparaba la atención y este hombre, enamorado de la música, fue preparando las letras de las canciones que iba a interpretar con sus inseperables músicos: Rafael del Castillo, guitarra baja;_Morten Jespersen, acordeón y teclados; y Nicolás Medina, guitarra y dirección artística.
El tango y la chanson fueron saliendo de la voz de Jolis y fueron desgranando canciones hermosas que se han convertido en himnos de muchas vidas. Allí, estaba Rosita, una mujer nacida en Francia que movia su cuerpo en la silla donde se sentaba, cuando oía ‘La vie en rose’; le sonaban aquellas canciones que la acercaban al lugar donde vio la luz. Jolis es un hombre oportuno y fue acordándose de personajes fraileros y hacía guiños al público allí presente. Nombró a Michael Jacobs cuya casa está situada a pocos pasos de la plaza del Nacimiento, y como no a Manolo el Serenoy tango tras tango y chanson tras chanson, el cielo de la tarde frailera se fue transformando unas veces en el Paris de las canciones del Sena y otras en el Buenos Aires querido de Carlos Gardel. Poco a poco, la plaza del Nacimiento se fue llenando de gente e incluso las personas que habían estado en la novena, se agregaron a la causa de la música y Jolis y Frailes estuvieron unidos por un hilo rojo e invisible que sus canciones trazaron y algo imborrable surgió en aquella tarde-noche del pasado sábado 20 de mayo. El sonido del agua, los sentimientos de Belén que emocionada aplaudió aquellas canciones de toda la vida y mirando la cara de aquellas personas que habían acudido al concierto, valió la pena celebrarlo porque la música es vida y la vida vale la pena vivirla, con música y con emociones. Y así comenzó el idilio de Jolis y sus músicos con la villa de Frailes, con la conquista de estos músicos que derramaron chorros de emoción en una tarde primaveral, con la música que une identidades y corazones.

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