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martes, 9 de agosto de 2011

PORQUÉ HEMOS LLEGADO A ESTA SITUACIÓN


El deterioro de nuestras vidas tiene que ver con la conciencia democrática que tenemos en España. Cuanto más culto es un país en ahondar en la democracia, menos problema tiene de todo tipo y sobre todo, en la economía. La democracia española es la que nos han dado los políticos y la que nosotros mismos nos hemos ido tomando. Hemos ido abandonando el poder democrático en manos de unos politicos despechados, que lo único que nos han dejado es votar cada cuatro años, con una ley electoral cuasi antidemocrática y con unos poderes legislativo y judicial cuasi serviles. Los grandes países como Alemania, Suecia o Francia no han ido sufriendo este deterioro, lo ha sufrido los países periféricos como España, Italia, Grecia o Portugal. Y lo han sufrido porque en estos países hay una sociedad de pillos, por no decir ciudadanos antidemocráticos que no miran por el bienestar de todos sino por mirarse su propio ombligo. Los casos del desempleo en Andalucía, el caso de los funcionarios en Grecia y la pillería en Italia, no son gratuitos. Una población como Andalucía que ha estado 30 años con el voto cautivo y que nadie ha dicho esta boca es mía, es un asunto grave y de mucha miga. En nuestros pueblos hay miles de personas que no merecen recibir el desempleo agrario, porque tienen medios para vivir, pero nadie ha denunciado esto porque todos han ido sacando tajada. Los politicos porque han estado en el sillón estos treinta años sin despeinarse y los propios ciudadanos porque han cobrado un dinero que no les correspondía, y todos lo hemos estado viendo y nadie ha dicho esta boca es mía.
La verdadera democracia hubiera sido que los mismos ciudadanos hubieramos denunciado a todo este mundo corrupto que está a la vista de nuestros ojos, pero todos le hemos ido dando de lado: ciudadanos que cobran un dinero sin tener que cobrarlo, jóvenes que reciben becas sin que les corresponda, políticos que han recibido grandes sueldos y han despilfarrado el erario público. Gastos en publicidad, gastos en formación que no ha servido para nada, gastos en bebidas, en comidas en francachelas. Por todo ello, estamos en esta situación, si hubieramos ahondado en la democracia, si hubieramos ahondado en una buena ley electoral, en una buena justicia, en una buena educación democrática, esto no nos hubiera pasado. Ahora, hay que rehacer nuestra forma de concebir la democracia si queremos salvarnos, de lo contrario, el deterioro seguirá y seguirá e iremos perdiendo lo poco que nos queda de la llamada sociedad del bienestar.

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