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viernes, 23 de junio de 2017

MIS PRIMEROS CONTACTOS CON EL TURISMO

En el mes de abril de 1970 me fui a Segur de Calafell a trabajar a un conjunto de apartamentos donde venían holandeses. No tenía idea de ser camarero pero me hice aprendiz y empecé a funcionar en este sector. Era como un gran hotel que se llamaba Apartamentos Hafria. Su director era un joven holándes, llamado Alberto que duró poco en aquel puesto y fue sustituido por otro holandés poco después. Había un camarero, también, holandés y una recepcionista que se llamaba Trudy. Las camareras de pisos eran españolas: mi hermana Emilia; Manuela la madre de Moisés el de los quesos y mi sobrina Paqui. El cocinero era el Rubio de la Mariquilla y mi primo Miguel Pareja era el pinche de cocina.
Cada quince dias, llegaban a los apartamentos 80 personas nuevas: parejas y jóvenes que trataban de divertirse en aquel lgar, que contaba con una buena playa, bares y restaurantes. Los clientes bebían bastante en el bar, hacían excursiones a Barcelona, jugaban al minigolf y se bañaban en la playa. Allí fui conociendo gente y me relacionaba con ellos durante quince días que duraban sus vacaciones. Algunas noches salía con el director y recorríamos las discotecas de las zona. Otras tomábamos jamón con melón y casi todos los días trabajábamos 14 horas; nos hospedábamos en el propio hotel, en una habitación donde vivíamos cinco personas, con camas en literas.
Allí, estuve de abril a octubre y ahorré75.000 pesetas que me sirvieron para seguir estudiando. El viaje de Frailes a Segur de Calafell lo hicimos mi primo Miguel y yo en los autobuses de Rosales desde Alcalá la Real. Duraba una barbaridad y todos los viajeros ibámos con las maletas aquellas de cartón piedra, liadas con cuerdas. Solo estuve una temporada en aquella situación y a pesar de que me ofrecieron un contrato para la nueva temporada, no quise seguir. No obstante, aquellos meses me sirvieron mucho en mi vida; gané independencia, supe lo que era trabajar, aprendí a valorar a mi madre y lo que es el esfuerzo diario y su responsabilidad, aumenté mi autoestim, me compré ropa propia y sentí nostalgia de no estar en Frailes. Comprobé que había otras culturas, que en Holanda habia democracia y que bailar con la mujer de otra persona no era pecado.

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