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martes, 31 de octubre de 2017
LA CASA DE LOS AMANDOS
Me he enterado que han vendido la Casa de los Amandos y escribí en 2015 esto:
La casa aún sigue varada en la antigua plaza del Ayuntamiento de Frailes, llamada la Casa del Deán, un personaje que llegó a ser confesor de los Reyes y construyó esta mansión para que un día pudieran veranear los infantes de Orleans. El destino quiso que esto no se cumpliera pero la edificación sigue dando prueba de ello y aún derrama un halo misterioso en los frescos veranos de la villa frailera.
Los descendientes de Ezequiel Mudarra han estado viviendo en esta casa y siguen aún en ella, uno de ellos, Ezequiel Mudarra, quiere que la delegación de Cultura la catalogue como Bien Cultural y que el Ayuntamiento de Frailes pueda comprarla y se forme un museo dentro de ella.
El destino político de los infantes no llegó a realizarse y tuvieron que exiliarse. Desde entonces, la casa sigue misteriosa en esta villa, con todo su esplendor, siendo sus moradores los sobrinos del deán, Ezequiel y Fermín Mudarra López, que la han restaurado y han hecho de ella su aposento habitual.
El deán Ezequiel Mudarra mostró gran amor por su pueblo natal, por ello se hizo construir esta casa, encargo que recibió el maestro de obras alcalaíno, Domingo Sánchez. De fachada sobria, con tres plantas, en una de sus fachadas cuenta con cierre y balcones al exterior, con rejería decorada con figuras geométricas. Unas de las rejas se decoró con la cruz del Santo Sepulcro, orden a la que pertenecía.
El interior es rico en azulejos coloristas, adquiriendo un gran realce la escalera. La casa, tal vez, fue pensada para que los infantes de Orleans veranearan en Frailes, junto al balneario y con un clima veraniego de tardes frescas y noches con manta para dormir.
El poder de Ezequiel Mudarra fue grande en aquellos años, como lo prueban las diferentes cartas que se han encontrado en diversos archivos. Así, en la parroquia de Santa María la Mayor de Alcalá la Real, el investigador Francisco Martín descubrió varias cartas dirigidas al párroco, en las que éste le pide algunos favores para la misma. Son de un contenido amistoso y en ellas se nota la familiaridad que este hombre tenia con la familia real, solicitando diversos favores y escogiendo el momento oportuno para pedírselos al rey. En otra carta, un ministro le dona 54.000 pesetas para la catedral de Madrid, una cantidad bastante amplia para aquellos tiempos.
Ezequiel Mudarra murió en Madrid en 1934.
sábado, 28 de octubre de 2017
CIENTOS DE ALCALAINOS PIDEN LLUVIA A LA VIRGEN
Cientos de alcalaínos acudieron en la tarde de hoy para pedir en rogativa la lluvia a la patrona de Alcalá la Real, la Virgen de las Mercedes.
El llamamiento fue hecho por la cofradía de la Virgen de las Mercedes y los feligreses acudieron a la llamada. Fue a partir de las 18:30 horas cuando una multitud fue acercandose al lugar del Compás de Consolación, donde se había dispuesto una serie de filas de sillas y un pequeño altar para colocar la imagen de la Virgen. En el interior de la iglesia, los bancos estaban llenos de gente y en lo alto de la misma, estaba instalada la Virgen de las Mercedes. Fue sacada en andas por el pasillo que divide a los bancos por los cofrades y los vitores a la patrona se fueron sucediendo en el pequeño paseo que dio para salir a la calle. Después, de ser colocada en el pequeño altar, siguieron los vivas a la Virgen y el párroco de Consolación rezó junto con los fieles.
De esta manera, los creyentes lucharon contra esta sequía que está cambiando el paisaje y las costumbres del municipio alcalaíno.
El llamamiento fue hecho por la cofradía de la Virgen de las Mercedes y los feligreses acudieron a la llamada. Fue a partir de las 18:30 horas cuando una multitud fue acercandose al lugar del Compás de Consolación, donde se había dispuesto una serie de filas de sillas y un pequeño altar para colocar la imagen de la Virgen. En el interior de la iglesia, los bancos estaban llenos de gente y en lo alto de la misma, estaba instalada la Virgen de las Mercedes. Fue sacada en andas por el pasillo que divide a los bancos por los cofrades y los vitores a la patrona se fueron sucediendo en el pequeño paseo que dio para salir a la calle. Después, de ser colocada en el pequeño altar, siguieron los vivas a la Virgen y el párroco de Consolación rezó junto con los fieles.
De esta manera, los creyentes lucharon contra esta sequía que está cambiando el paisaje y las costumbres del municipio alcalaíno.
JUAN ÁNGEL PEREZ HABLA DEL PARADOR Y DEL FUTURO DE LA MOTA
El municipio alcalaíno tiene dos espinitas clavadas en su corazón y que arrastra durante mucho tiempo, una es la petición de la autovía y otra la del proyecto del parador de turismo.
El edil de Patrimonio, el socialista Juan Ángel Pérez Arjona ha hablado con IDEAL sobre esta última cuestión, la vieja reivindicación de que Alcalá la Real tenga un parador de turismo que daría un empujón esencial a la economía y en especial al sector turístico.
Hoy, sábado, Juan Ángel Pérez Arjona estaba, como muchos fines de semana, en la fortaleza de la Mota acompañando a un grupo de visitantes que habían sido invitados en las Jornadas de Patrimonio que la Junta de Andalucía organiza cada año y sobre el tema del parador manifestó que «para la Sierra Sur es fundamental el parador para el turismo, los paradores han sido elementos esenciales porque dan un marchamo de calidad y un elemento vertebrador de los territorios. Donde se ha edificado un parador, se ha generado mayor riqueza y mayor turismo. Hay un segmento de turista que va buscando paradores, igual que hay otro segmento que va buscando otro tipo de hospedaje y hay turistas que no se mueven sino hay un hotel de cinco estrellas. El parador situaría a Alcalá la Real en el lugar que se merece y con ello a la fortaleza de la Mota, porque además sería un parador muy singular, yo lo he dicho siempre». Y continuó diciendo que «los paradores se hacen en un castillo, en un palacio, en un convento o en un antiguo hospital, pero creo que no hay ninguno que se edifique en el antiguo barrio de Santo Domingo e Silos, con la iglesia incluida, la iglesia sería el salón magno de ese parador, pero la idea de recomponer y reconstruir ese entramado urbano y que forme parte del parador es un proyecto muy atractivo que puede llamar muchísimo la atención, sobre todo a los posibles viajeros que quieran venir a visitarnos».
Futuro de la Mota
El edil y diputado de Cultura y Deportes de la Diputación Provincial de Jaén, Juan Ángel Pérez, también habló del futuro de la fortaleza de la Mota y manifestó que «en las tres hectáreas que forma el barrio principal, que es el barrio de la Mota, prácticamente, una vez que terminemos la muralla Oeste y la excavación que estamos haciendo en el Barrio del Alcázar, podríamos decir que las grandes cosas que hay por aquí, podrían estar terminadas. Hay que dejar una zona de reserva ecológica que la hemos planteado en donde están las plantación de lavandas y ahí no se excavará y el resto está casi totalmente excavado, puedo decir que un 80%y lo que resta para el año 2018 se finalizará». Y añadió que «con eso conseguiremos que la trama urbana se lea y se entienda mucho mejor». Y continuó manifestando que «ahora lo que nos toca es publicar una guía sobre la fortaleza de la Mota que la está haciendo el profesor e investigador Francisco Martín Rosales y también empezar a estudiar todos los restos que han salido en las últimas excavaciones, no sólo de cerámica sino de otros materiales óseos, y estamos planteando un convenio con la Universidad de Jaén para que realicen una serie de estudios y los mismos nos darán numerosos datos de nuestros antepasados, sobre todo de cómo vivían».
Iglesia de Santo Domingo
Sobre la iglesia de Santo Domingo de Silos Juan Ángel Pérez Arjona manifestó que «sigue siendo propiedad del Gobierno de España y no nos podemos permitir ni ellos ni nosotros, ni ningún alcalaíno que al final se caiga, es una asignatura pendiente que tenemos y estamos constantemente reivindicando este monumento, no solo por ser el primer edificio religioso sino porque ahí estaba la mezquita del Arrabal Viejo y además porque ahí históricamente se bautizaron a los dos grandes de la escultura barroca: Martínez Montañés y Pablo de Rojas, es un sitio de memoria y aparte su valor patrimonial y tiene que ser rehabilitado lo antes posible y hay un proyecto que ahora mismo está en Cultura del que estamos esperando una solución y tratamos de consolidarla y no tengo claro si al final se cubrirá o no». Por otro lado, y con respecto a este mismo tema, dijo que «tenemos buena relación con Tourespaña y con los técnicos que son los que al final vienen por aquí de vez en cuando y le hemos pedido lo siguiente: conservar la iglesia, que la cubran y eso permitirá poder quitar el andamiaje que sujeta ahora mismo la estructura antigua que está en muy mal estado y se deje atado todo y después de quitarle el andamiaje, hacer una excavación arqueológica dentro de la iglesia que es un paso fundamental para hacer un proyecto final de restauración de la iglesia, pero hay que lograr una serie de condiciones, la primera poder entrar allí y poder trabajar dentro de ella y lo segundo que esté cubierta».
viernes, 27 de octubre de 2017
SOBRE EL NOMBRE DE FRAILES
El nombre de la villa aúnno está claro de donde procede, existiendo algunas teorías sobre él. Así, Pedro Cano Ávila, en su libro 'Alcalá la Real en los autores musulmanes', habla del poeta Abul Hasam cuyos orígenes se remontan a 'Afralyas (Frailes) falleciendo entre 1219-1220. Aunque otros opinan que el nombre de Frailes no es árabe. Originándose como consecuencia del establecimiento de los frailes calatravos en estas tierras.
Hasta ahora se conoce que el condestable don Miguel Lucas de Iranzo lo refiere en sus 'Crónica del siglo XV', nombrándolo por primera vez como Frayles y a pesar de las treguas entre el ejército cristiano y el árabe, hacia 1463, algunos ladrones almogávares habían salteado unas acémilas de dicho condestable, mandando este un alguacil mayor a perseguir a los almogávares y fueron a dar a una nava que se dice Frayles, cerca de Alcalá la Real. Y desde allí fueron por el puerto de Tozar y antes que amaneciese llegaron de un lugar de moros que se dice Arenales.
Según Pascual Madoz, el nombre provendría de 'Fraude', por los muchos robos que se hacía en este sitio. Ello abonaría la idea de que la localidad se llamó en algún momento Frade, como ha sugerio alún autor. Pero todo ello resulta poco probable, entre otras cosas porque ya en el siglo XV la aldea era conocida como 'Nava de Frayles'.
Es mucho más verosímil la tradición que recoge Francisco Olivares, según la cual el nombre procedería de un grupo de monjes que se habrían establecido originariamente en este lugar. Teniendo en cuenta el momento de la conquista, la creación de la Abadía y la carta de privilegio de Alfonso XI para poblar Alcalá, la fundación de Frailes se habría realizado después de 1342.
La población debió fundarse a impulsos de la propia abadía de Alcalá la Real, como medio de controlar de forma efectiva su territorio. La costumbre de nuevos asentamientos, auténticas colonias en lugares despoblados, en zonas boscosas, fue un sistema empleado con mucha frecuencia por ordenes religiosas que, consolidado el monasterio o la abadía principal, tendían a crear pequeños núcleos en su territorio como forma de expandirse y diversificar sus producciones. Frailes debió crecer realmente a partir de la conquista de Granada, cuando desapareció el peligro de ataques musulmanes. Los datos de 1495 aportan que Frailes tenía 24 vecinos, es decir, entre 96 y 120 habitantes.
El investigador y profesor alcalaíno, Francisco Martín Rosales, en el tomo II de la obra 'Alcalá la Real:Historia de una ciudad fronteriza y abacial' dedica varias páginas a Frailes. Enellas manifiesta que la cortijada de Frailes ya exisía desde siglos anteriores y estaba formada en su mayor parte por labriegos de la Vega Cardosa, del río de Frailes o Velillos y de los terrenos roturados de Navasequilla, Cepero, Romeral, Nogueruelas y Cofrida. Debido a ser terrenos montuosos y de pasto, la población encontró un freno a su expansión, ya que gozaba de buena salud la protección de los montes intensamente vigilada por un guarda.
De entre los más importantes núcleos rurales destacaba Frailes, que era un grupo de cortijos, caserías, que viene de este modo citada desde el siglo XV y XVI en torno a la cabezada del río de Fraile, lugar de varias tierras repartidas entre los descendientes de los primeros conquistadores, los Cabrera, Montemolín y PIneda y otros pequeños propietarios. Al mismo tiempo, el monte va a dar lugar al asentamiento de varios ganaderos, carboneros y pastores, así como las tierras fértiles y los copiosos manantiales atrajeron a labradores de tierras, cortijos y huertos, y la ubicación de dos molinos de pan y de un batán.
Hasta ahora se conoce que el condestable don Miguel Lucas de Iranzo lo refiere en sus 'Crónica del siglo XV', nombrándolo por primera vez como Frayles y a pesar de las treguas entre el ejército cristiano y el árabe, hacia 1463, algunos ladrones almogávares habían salteado unas acémilas de dicho condestable, mandando este un alguacil mayor a perseguir a los almogávares y fueron a dar a una nava que se dice Frayles, cerca de Alcalá la Real. Y desde allí fueron por el puerto de Tozar y antes que amaneciese llegaron de un lugar de moros que se dice Arenales.
Según Pascual Madoz, el nombre provendría de 'Fraude', por los muchos robos que se hacía en este sitio. Ello abonaría la idea de que la localidad se llamó en algún momento Frade, como ha sugerio alún autor. Pero todo ello resulta poco probable, entre otras cosas porque ya en el siglo XV la aldea era conocida como 'Nava de Frayles'.
Es mucho más verosímil la tradición que recoge Francisco Olivares, según la cual el nombre procedería de un grupo de monjes que se habrían establecido originariamente en este lugar. Teniendo en cuenta el momento de la conquista, la creación de la Abadía y la carta de privilegio de Alfonso XI para poblar Alcalá, la fundación de Frailes se habría realizado después de 1342.
La población debió fundarse a impulsos de la propia abadía de Alcalá la Real, como medio de controlar de forma efectiva su territorio. La costumbre de nuevos asentamientos, auténticas colonias en lugares despoblados, en zonas boscosas, fue un sistema empleado con mucha frecuencia por ordenes religiosas que, consolidado el monasterio o la abadía principal, tendían a crear pequeños núcleos en su territorio como forma de expandirse y diversificar sus producciones. Frailes debió crecer realmente a partir de la conquista de Granada, cuando desapareció el peligro de ataques musulmanes. Los datos de 1495 aportan que Frailes tenía 24 vecinos, es decir, entre 96 y 120 habitantes.
El investigador y profesor alcalaíno, Francisco Martín Rosales, en el tomo II de la obra 'Alcalá la Real:Historia de una ciudad fronteriza y abacial' dedica varias páginas a Frailes. Enellas manifiesta que la cortijada de Frailes ya exisía desde siglos anteriores y estaba formada en su mayor parte por labriegos de la Vega Cardosa, del río de Frailes o Velillos y de los terrenos roturados de Navasequilla, Cepero, Romeral, Nogueruelas y Cofrida. Debido a ser terrenos montuosos y de pasto, la población encontró un freno a su expansión, ya que gozaba de buena salud la protección de los montes intensamente vigilada por un guarda.
De entre los más importantes núcleos rurales destacaba Frailes, que era un grupo de cortijos, caserías, que viene de este modo citada desde el siglo XV y XVI en torno a la cabezada del río de Fraile, lugar de varias tierras repartidas entre los descendientes de los primeros conquistadores, los Cabrera, Montemolín y PIneda y otros pequeños propietarios. Al mismo tiempo, el monte va a dar lugar al asentamiento de varios ganaderos, carboneros y pastores, así como las tierras fértiles y los copiosos manantiales atrajeron a labradores de tierras, cortijos y huertos, y la ubicación de dos molinos de pan y de un batán.
martes, 24 de octubre de 2017
TODOS DEBERIAMOS SER FEMINISTAS
Creo que las mujeres conducen el mundo. Y a pesar de que esta sociedad sigue dirigida por hombres, las féminas tienen un poder subterráneo que lo ejercen a diario y que repercute en el devenir cotidiano. He estado leyendo a Chimamanda Ngozi Adichie y su pequeño libro 'Todos deberiamos ser feministas' y las palabras que hay en él, son sencillas y de sentido común. En la página 41 y siguientes dice: 'Es innegable que chicos y chicas son biológicamente distintos, pero la socialización exagera las diferencias. Y luego empieza un proceso que se alimenta a sí mismo. Miren, por ejemplo, la cocina. Hoy en día es más probable en geneal que sean las mujeres quienes hacen las tareas de la casa: cocinar y limpiar. Pero ¿por qué? ¿Acaso es porque las mujeres nacen con el gen de la cocina, o bien porque a lo largo de los años han sido socializadas para que piensen que cocinar es su papel? Iba a decir que tal vez las mujeres sí nazcan con el gen de la cocina, pero entonces me he acordado de que la mayoría de los cocineros famosos del mundo -los que reciben el elegante título de 'chefs'- son hombres'.
También, dice esta mujer que los hombres y mujeres somos distintos. Hormonas distintas, órganos sexuales distintos y capacidades biologicas distintas. Las mujeres pueden tener hijas y los hombres no. Los hombres tienen más testosterona y por la general más fuerza física que las mujeres. Un 52% de la población mundial son mujeres. La mayoría de los cargos de poder y prestigio están ocupados por hombres y en esta escala cuanto más arriba se llega, menos mujeres hay. Un hombre y una mujer pueden estar haciendo el mismo trabajo con idéntica cualificación y el hombre cobra más por el hecho de ser hombre.
Creo, también, que hay mujeres que parecen hombres. Se apropian de una parcela de trabajo y se creen que nadie las puede imitar. Los hombres y las mujeres estamos aprendiendo, nos falta mucho para llegar, mientras tanto podemos ir leyendo los libros de esta mujer, que son muy comprensibles y sencillos.
También, dice esta mujer que los hombres y mujeres somos distintos. Hormonas distintas, órganos sexuales distintos y capacidades biologicas distintas. Las mujeres pueden tener hijas y los hombres no. Los hombres tienen más testosterona y por la general más fuerza física que las mujeres. Un 52% de la población mundial son mujeres. La mayoría de los cargos de poder y prestigio están ocupados por hombres y en esta escala cuanto más arriba se llega, menos mujeres hay. Un hombre y una mujer pueden estar haciendo el mismo trabajo con idéntica cualificación y el hombre cobra más por el hecho de ser hombre.
Creo, también, que hay mujeres que parecen hombres. Se apropian de una parcela de trabajo y se creen que nadie las puede imitar. Los hombres y las mujeres estamos aprendiendo, nos falta mucho para llegar, mientras tanto podemos ir leyendo los libros de esta mujer, que son muy comprensibles y sencillos.
lunes, 23 de octubre de 2017
SENCILLAS NOTAS ALCALAÍNAS
Alcalá es un misterio que tiene un departamento de Transparencia. Sigue siendo fronteriza, religiosa, folclorista, somnolienta y socialista y el Paseo de los Álamos se llena de gente cada tarde para tomar el pulso a la vida; un parque lleno de albero amarillo que cuando llueve se sigue derramando y llena de color sus aledaños. En Alcalá algunos siguen viviendo de la PAC, en vez de vivir en paz y han bajado el impuesto municipal de tracción mecánica de vehículos un 10% para que los automovilistas sigan circulando por los pasos elevados que tanto abundan. Han congelado las tasas como si no se atrevieran a subir los impuestos porque sería una medida anti electoral y en las circunstancias que estamos pasando no ‘estaría el horno para bollos’. En Alcalá hay tantos deportistas como en unas olimpiadas y la gente sale temprano de sus casas para andar y seguir en forma, cultivar la salud y el cuerpo y combatir el estrés, las enfermedades y los ‘malos pensamientos’.
Alcalá puede ser la esencia del socialismo español, con más de 38 años de gobierno, que hacen desesperar a cualquier partido de la oposición, pero aún le quedan a este socialismo alcalaíno algunas cosas que resolver, como a cualquiera. Aunque dicen que en Alcalá aún hay árabes en la fortaleza de la Mota, donde el sol se pelea por encender sus rayos cada día, y desde la Torre del Homenaje hay vigías que conducen a este pueblo a un futuro de esperanza.
Hoy Alcalá es un proyecto de más de 22.000 almas que tratan de salir a flote en esta maraña de controversias, con parados y con empresas que exportan a muchos países, con contradicciones y aciertos, dependiendo aún de la Agricultura, con muchas aspiraciones en la industria del plástico y con muchos jóvenes que no encuentran su futuro en estas cuatro paredes. Alcalá sigue viva a pesar de todo y por las noches aún suenan voces que alientan a los alcalaínos a seguir luchando por lo que importa.
Alcalá tiene muchas calles, unas largas, otras cortas, muchas en pendiente, otras nuevas, otras viejas. Varias conducen hasta la fortaleza de la Mota, inevitablemente vamos a parar allí muchas veces, la Mota es como un imán que nos atrae, cualquier día paseo por Alcalá y de pronto estoy en la fortaleza, miro las panorámicas que se ofrecen desde allí, por un lado y por otro. La iglesia de Santo Domingo lleva muchos años esperando que la rehabiliten, es costoso y le han colocado una serie de hierros para que no se desvanezca por completo. El Aula de la Naturaleza empezó con mucha fuerza y había mucha actividad, invirtieron mucho dinero y luego fue decayendo, más tarde hicieron una nueva obra con una edificación que parecía un hotel. Allí sigue, cerca de la Mota, no sé si tiene éxito, si va mucha gente por allí, pero parece que su brillo está difuminándose. Alguna vez me subo a los aparcamientos de la Mota y voy mirando el paisaje, los tajos de Charilla, la carretera de Priego, la extensión de olivos, el horizonte.
Un día me encontré a Almudena Grandes en la explanada de la iglesia de Santa María la Mayor y traía un libro debajo de su brazo, era El lector de Julio Verne y lo presentó en las Casas de Cabildo, allí había más de 40 medios de comunicación y pasé un día espléndido. Otro día estuve con la ministra del PP, Ana Pastor, que había dado una subvención para rehabilitar las murallas y había mucha gente, socialistas y conservadores, pero parece que se acabó el dinero y no se han terminado las obras.
Alcalá se extiende al amanecer y bosteza en sus calles, convertidas en modernas vías que conducen al Llanillo. En Alcalá la vida se articula en torno a la familia, a los guisos, a los bares, al trabajo, a la Virgen de las Mercedes, a las procesiones, a los barrios. He buscado la síntesis de estos alcalaínos y sigo intentándolo a la orilla de Las Cruces, de la calle Real, de la Tejuela, o en cualquier sitio. Los alcalaínos son como otros vecinos, de otros pueblos.
Un hombre gitano que da vueltas con una mujer pequeña, él va delante y ella detrás, y alguna vez me pidió un euro. Hay otro hombre que hace ejercicios físicos en los artefactos que hay en el Paseo y se coloca en posturas inauditas y pasa de un cacharro a otro. Por el bar el Rano he visto un hombre con melena que apenas habla a los transeúntes, bebe un café con leche, coloca el dinero en el mostrador y sale a la calle sin rechistar. Manolo el Zapatero está en la calle Figueras, cuando voy allí está inmerso en su trabajo, levanta su cara y me saluda, me habla de alguna cosa y sigue trabajando en su zapato de turno. Tenía una casa ruinosa en Las Cruces y un piso ruinoso en la Casa del Coño y otro piso en Maracena. Da puntadas con hilo, pone suelas y medias suelas, y cuando acaba se va a Santa Ana, donde se cobija al final del día. El Chirro me invita a café cuando paso por el Rano, me saluda y sonríe y me habla de alguna cosa de Frailes, porque estuvo trabajando en las Bodegas Campoameno. En la farmacia que hay junto al Rano, la gente, a veces, hace cola para comprar medicamentos, otros se cuidan la tensión, o buscan algún potingue para adelgazar.
Alcalá puede ser la esencia del socialismo español, con más de 38 años de gobierno, que hacen desesperar a cualquier partido de la oposición, pero aún le quedan a este socialismo alcalaíno algunas cosas que resolver, como a cualquiera. Aunque dicen que en Alcalá aún hay árabes en la fortaleza de la Mota, donde el sol se pelea por encender sus rayos cada día, y desde la Torre del Homenaje hay vigías que conducen a este pueblo a un futuro de esperanza.
Hoy Alcalá es un proyecto de más de 22.000 almas que tratan de salir a flote en esta maraña de controversias, con parados y con empresas que exportan a muchos países, con contradicciones y aciertos, dependiendo aún de la Agricultura, con muchas aspiraciones en la industria del plástico y con muchos jóvenes que no encuentran su futuro en estas cuatro paredes. Alcalá sigue viva a pesar de todo y por las noches aún suenan voces que alientan a los alcalaínos a seguir luchando por lo que importa.
Alcalá tiene muchas calles, unas largas, otras cortas, muchas en pendiente, otras nuevas, otras viejas. Varias conducen hasta la fortaleza de la Mota, inevitablemente vamos a parar allí muchas veces, la Mota es como un imán que nos atrae, cualquier día paseo por Alcalá y de pronto estoy en la fortaleza, miro las panorámicas que se ofrecen desde allí, por un lado y por otro. La iglesia de Santo Domingo lleva muchos años esperando que la rehabiliten, es costoso y le han colocado una serie de hierros para que no se desvanezca por completo. El Aula de la Naturaleza empezó con mucha fuerza y había mucha actividad, invirtieron mucho dinero y luego fue decayendo, más tarde hicieron una nueva obra con una edificación que parecía un hotel. Allí sigue, cerca de la Mota, no sé si tiene éxito, si va mucha gente por allí, pero parece que su brillo está difuminándose. Alguna vez me subo a los aparcamientos de la Mota y voy mirando el paisaje, los tajos de Charilla, la carretera de Priego, la extensión de olivos, el horizonte.
Un día me encontré a Almudena Grandes en la explanada de la iglesia de Santa María la Mayor y traía un libro debajo de su brazo, era El lector de Julio Verne y lo presentó en las Casas de Cabildo, allí había más de 40 medios de comunicación y pasé un día espléndido. Otro día estuve con la ministra del PP, Ana Pastor, que había dado una subvención para rehabilitar las murallas y había mucha gente, socialistas y conservadores, pero parece que se acabó el dinero y no se han terminado las obras.
Alcalá se extiende al amanecer y bosteza en sus calles, convertidas en modernas vías que conducen al Llanillo. En Alcalá la vida se articula en torno a la familia, a los guisos, a los bares, al trabajo, a la Virgen de las Mercedes, a las procesiones, a los barrios. He buscado la síntesis de estos alcalaínos y sigo intentándolo a la orilla de Las Cruces, de la calle Real, de la Tejuela, o en cualquier sitio. Los alcalaínos son como otros vecinos, de otros pueblos.
Un hombre gitano que da vueltas con una mujer pequeña, él va delante y ella detrás, y alguna vez me pidió un euro. Hay otro hombre que hace ejercicios físicos en los artefactos que hay en el Paseo y se coloca en posturas inauditas y pasa de un cacharro a otro. Por el bar el Rano he visto un hombre con melena que apenas habla a los transeúntes, bebe un café con leche, coloca el dinero en el mostrador y sale a la calle sin rechistar. Manolo el Zapatero está en la calle Figueras, cuando voy allí está inmerso en su trabajo, levanta su cara y me saluda, me habla de alguna cosa y sigue trabajando en su zapato de turno. Tenía una casa ruinosa en Las Cruces y un piso ruinoso en la Casa del Coño y otro piso en Maracena. Da puntadas con hilo, pone suelas y medias suelas, y cuando acaba se va a Santa Ana, donde se cobija al final del día. El Chirro me invita a café cuando paso por el Rano, me saluda y sonríe y me habla de alguna cosa de Frailes, porque estuvo trabajando en las Bodegas Campoameno. En la farmacia que hay junto al Rano, la gente, a veces, hace cola para comprar medicamentos, otros se cuidan la tensión, o buscan algún potingue para adelgazar.
domingo, 22 de octubre de 2017
ALCALÁ ES REAL
Alcalá la Real es un todo que sigue luchando por subsistir, vivir y convivir; hay gente que piensa, ríe, llora, camina, trabaja, come, bebe, sueña, tiene esperanzas, se enamora, madruga, trasnocha, juega, ayuda, sube, baja, se entretiene, ve el sol y las estrellas y cuando hace calor pues todos dicen que han subido las temperaturas y cuando hace frío piensan que han bajado. Alcalá es una fortaleza fortificada que se ha convertido en el estandarte de su identidad y aún se ven en las almenas algún morisco que aún no se ha dado cuenta que la Reconquista ha finalizado. Alcalá es como el Llanillo, con muchas casas deterioradas pero que conserva la esencia de su elegancia en las tardes del estío. Alcalá es agricultura, es campo, son casas antiguas y nuevas, es como una niña, un joven, un adulto, un viejo porque tiene vecinos de todas las edades. En Alcalá hay soñadores, trabajadores, caminantes, gente ociosa, parados, preparados, estudiados, comprometidos, pasotas, desertores, emigrantes, estudiantes y hasta habrá algún elefante. En Alcalá los monumentos se cuentan por decenas y en las noches de invierno el frío ruge por las ventanas y choca con paredes transcendentes. Hay una Alcalá alta y otra baja, una con calles estrechas y pendientes y otra con avenidas y llanuras que antes era de frontera y ahora no es mora ni cristiana pero sigue siendo religiosa, con muchas cofradías y hermandades; con asociaciones de mujeres y con amas de casa y casas sin amo. Hay muchos pisos vacíos, hay gente sin casa y gente que tiene, aún, tres casas. Hay egoístas, embusteros, mentirosos, verdaderos; hay casi de todo, como dolor y alegría y en agosto la fiesta de la Virgen de las Mercedes sigue siendo un acto de fe y otro de esperanza y miles de fieles se arremolinan en las calles como si no hubieran pasado varios siglos y como si no hubiera democracia. En Alcalá una puerta se abre y otra se cierra y hay bares para 80 habitantes y hay un padre para cinco hijos e hijos sin padre. Hay gente que triunfa y otros que cada vez van a peor, pero sigue la vida y no desfallecen porque parece que el fracaso no existe y la esperanza persiste porque hay barrios como Las Cruces o como el barrio de San Juan que siguen ahí perennes como si el tiempo no fuese con ellos, aunque han cambiado algunas de sus caras. En Alcalá la Real hay polígonos industriales, alguno lleno de empresas, con talleres y venta de muchos artículos, otro con pocas empresas pero con ganas de que se vayan instalando y otro con industria del plástico, con fabricación de bandejas o con botellas para el agua.
Hay una Alcalá de aldeas, una Alcalá urbana, una Alcalá que siente, que practica, que busca el porqué de lo que pasa. Hay montes y valles, tajos y riberas, árboles y espárragos, carreteras pero no hay autovías, ni paradores, pero sí hay un hotel y varios centros escolares públicos y concertados y hay pocos analfabetos y han venido gentes de otros lugares buscando algo de vida y futuro para seguir soñando. Alcalá es mágica, tiene una serie de hombres que convierten el agua en vino; el trigo en pan; la cebada en cerveza y la aceituna en aceite. Hay una mujer hermosa que cabalga en un caballo blanco, sin zapatos de tacón y en las noches azules se le ve por el Portichuelo camino de un amor inútil, vacío y sin futuro. En Alcalá van los enamorados tomados de la mano; hay flores en alguna esquina y en el Pilar de los Álamos se refugiaba Pedro y hablaba de batallas perdidas con una camisa limpia. Una vez vi en Alcalá un hombre que caminaba en un aro gigante y daba vueltas por la Avenida de Andalucía, echaba fuego por la boca y un humo blanco anunciaba la fiesta de julio. En Alcalá saboreé mi primer helado, asistí a un curso de catecismo, estrené mis primeras zapatillas deportivas; una vez me compré un abrigo que me llegaba a los pies y otro día me compré un pantalón blanco que me lo puse una sola vez. En Alcalá, Pepe camina con parsimonia, mira por donde pisa, respira y toma café con churros en la Avenida de Europa. En Alcalá, el Arcipreste se hizo una estatua y desde las alturas mira y observa todo lo que pasa.
Hubo otro poeta que escribía sonetos pero naufragó una tarde en un puerto sin barcos. En Alcalá, unos pocos se hicieron ricos y construyeron pisos y compraron fincas de olivos subvencionadas por las oscuras ayudas de la Europa oficial. En Alcalá, un día vi a una mujer que tenía un vestido de mil colores. Otra practicaba yoga y usaba calcetines de lana y una tercera cantaba por bulerías y nadie la escuchaba. Hay mujeres que son independientes de toda acción u omisión que se tercie y en las noches de verano van juntas a realizar un aquelarre en la Ciudad de la Luna, con sus manos unidas. Alcalá parece perdida entre el EDUSI, la PAC, el desinflado parador o la dudosa autovía, pero se llenó de fábricas de plástico, pequeñas y grandes y se convirtió en referente del sector en la tierra. Alcalá es una mujer soltera, con hijos, o viuda con muchos nietos que tratan de salir adelante, pasando de un tiempo con muchas oportunidades y buen sueldo, a recibir una pensión que no le llega para pasar el mes.
Alcalá se debate entre el norte y el sur, entre su socialismo hegemónico, un conservadurismo que aún no se sabe lo que puede dar de sí, y unos pocos soñadores que aún celebran el 1 de mayo y reparten un arroz caldoso entre sus acólitos. Hay muchos perros en Alcalá, la gente cuida de estos animales, los llevan atados, los sacan por las mañanas y algunos quieren mucho a sus canes; pero otros hay que no los cuidan, e incluso los abandona; hay incluso asociaciones en defensa de estos animales y esto es un signo de cultura de un pueblo, pero creo que antes tienen que cuidar a sus semejantes.
Hay una Alcalá de aldeas, una Alcalá urbana, una Alcalá que siente, que practica, que busca el porqué de lo que pasa. Hay montes y valles, tajos y riberas, árboles y espárragos, carreteras pero no hay autovías, ni paradores, pero sí hay un hotel y varios centros escolares públicos y concertados y hay pocos analfabetos y han venido gentes de otros lugares buscando algo de vida y futuro para seguir soñando. Alcalá es mágica, tiene una serie de hombres que convierten el agua en vino; el trigo en pan; la cebada en cerveza y la aceituna en aceite. Hay una mujer hermosa que cabalga en un caballo blanco, sin zapatos de tacón y en las noches azules se le ve por el Portichuelo camino de un amor inútil, vacío y sin futuro. En Alcalá van los enamorados tomados de la mano; hay flores en alguna esquina y en el Pilar de los Álamos se refugiaba Pedro y hablaba de batallas perdidas con una camisa limpia. Una vez vi en Alcalá un hombre que caminaba en un aro gigante y daba vueltas por la Avenida de Andalucía, echaba fuego por la boca y un humo blanco anunciaba la fiesta de julio. En Alcalá saboreé mi primer helado, asistí a un curso de catecismo, estrené mis primeras zapatillas deportivas; una vez me compré un abrigo que me llegaba a los pies y otro día me compré un pantalón blanco que me lo puse una sola vez. En Alcalá, Pepe camina con parsimonia, mira por donde pisa, respira y toma café con churros en la Avenida de Europa. En Alcalá, el Arcipreste se hizo una estatua y desde las alturas mira y observa todo lo que pasa.
Hubo otro poeta que escribía sonetos pero naufragó una tarde en un puerto sin barcos. En Alcalá, unos pocos se hicieron ricos y construyeron pisos y compraron fincas de olivos subvencionadas por las oscuras ayudas de la Europa oficial. En Alcalá, un día vi a una mujer que tenía un vestido de mil colores. Otra practicaba yoga y usaba calcetines de lana y una tercera cantaba por bulerías y nadie la escuchaba. Hay mujeres que son independientes de toda acción u omisión que se tercie y en las noches de verano van juntas a realizar un aquelarre en la Ciudad de la Luna, con sus manos unidas. Alcalá parece perdida entre el EDUSI, la PAC, el desinflado parador o la dudosa autovía, pero se llenó de fábricas de plástico, pequeñas y grandes y se convirtió en referente del sector en la tierra. Alcalá es una mujer soltera, con hijos, o viuda con muchos nietos que tratan de salir adelante, pasando de un tiempo con muchas oportunidades y buen sueldo, a recibir una pensión que no le llega para pasar el mes.
Alcalá se debate entre el norte y el sur, entre su socialismo hegemónico, un conservadurismo que aún no se sabe lo que puede dar de sí, y unos pocos soñadores que aún celebran el 1 de mayo y reparten un arroz caldoso entre sus acólitos. Hay muchos perros en Alcalá, la gente cuida de estos animales, los llevan atados, los sacan por las mañanas y algunos quieren mucho a sus canes; pero otros hay que no los cuidan, e incluso los abandona; hay incluso asociaciones en defensa de estos animales y esto es un signo de cultura de un pueblo, pero creo que antes tienen que cuidar a sus semejantes.
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