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lunes, 11 de febrero de 2019

LA SIERRA DEL TRIGO EN SU PLENITUD

Desde Alcalá la Real, Frailes y otros puntos de la comarca se ven a lo lejos las aspas de los molinos eólicos que se instalaron sobre el año 2001 en la Sierra del Trigo, se distinguen como pequeñas motas en el horizonte pero al llegar al lugar donde están colocadas, las alas de estos aparatos tienen una longitud de unos 23 metros y una altura de 55 y están situadas junto al punto geodésico a una altura de más de 1.660 metros.
Subir hasta dicho lugar supone un ejercicio físico importante si se llega andando hasta lo alto, pero la mayoría de los visitantes lo suele hacer en automóvil. Desde lo alto del Portichuelo en el término municipal de Alcalá la Real, las vistas de estos artefactos es nítida aunque hay que agudizarla para distinguir su movimiento.
Hasta llegar al municipio de Frailes, hay que sufrir los innumerables pasos elevados, rotondas y obstáculos que el progreso en esta carretera ha realizado, no obstante el viaje vale la pena y disfrutarlo es un aluvión de emociones para los diversos sentidos. Al pasar el centro de Frailes por las Eras del Mecedero, se encuentra un conjunto de casas que reciben el nombre de Majada Abrigada y hay que tomar la dirección hacía Los Rosales, un pequeño diseminado frailero. Antes, los parajes de Sotorredondo brindan un espacio de huertas, con agua de un pequeño río y un gran número de parcelas divididas por barandas de hierro y ocultadas por modernos y feos plásticos. Siguiendo esta pequeña carretera se pasa por el cortijo del Charro que aún sigue habitado por descendientes de la familia Muriana y la carretera se empina y hay que meter una marcha corta al automóvil para llegar a lo alto de la misma y tomar la bifurcación hacía los cortijos que conforman Cerezo Gordo. Es un lugar estratégico, donde confluyen tres términos municipales, los de Valdepeñas de Jaén, Frailes y Noalejo. El cortijo del Espinar queda a la derecha, donde hay una vivienda rural que en otros tiempos se alquilaba y al fondo y en lo alto pegando al cielo, los molinos eólicos se van más cercanos. Las Lomillas quedan a la derecha, allí se encuentra un coto de caza y un gran número de chaparras que dan un color característico en toda la parte derecha; en la izquierda un pequeño letrero informa de que por allí, se puede llegar hasta Cova la Yedra.
La estrecha carretera que fue asfaltada hace unos años por la Diputación Provincial de Jaén, se ve un poco deteriorada y con algunos baches que hay que sortear para no sufrir contratiempos, pero se empieza a notar el paisaje de estos terrenos, con la maleza y el cauce de un pequeño río a la derecha y a la izquierda grandes extensiones de chaparras y algunas de grandes dimensiones. A pesar del invierno, el verde de estos lugares se hace notar y hay aún restos de nieve en los sitios más altos. La estrechez de la carretera tiene su encanto, aunque cuando se juntan dos vehículos hay que encontrar un sitio para ambos siguen su paso y no se entorpezcan. A los pocos kilómetros se llega a los cortijos de Cerezo Gordo, que forman un conglomerado de pequeñas casas y junto a la carretera, los cortijeros han levantado una serie de corrales y establos con tejados de uralita que dan una impresión anti natural de este lugar; no obstante las vistas son hermosas, con pequeños grupos de ovejas pastando junto a las chaparras y las viviendas se ven una tras otra hasta llegar a la del santo Luisico que está en todo lo alto de estos parajes.
En Cerezo Gordo se nota la presencia de los molinos eólicos y una especie de ruido de estos gigantes se oye desde el camino y alzando la vista hacía la Sierra del Trigo, las aspas que se veían como motas enanas desde el Portichuelo, se han convertido en alas de gran tamaño que sobre salen por las lanchas de piedra que conforman este lugar. Las vistas que hay a un lado y a otro de la carretera son de gran belleza y al fondo se puede ver la construcción de dos viviendas nuevas y el sonido de un barranco que lleva bastante agua.
Hay que subir hasta lo alto de la Sierra del Trigo para ver ‘in situ’ a los molinos y sus grandes aspas, y andando se puede tardar más de media hora a pesar de que no hay una gran distancia, pero vale la pena hacerlo; nada más salir del automóvil hay un cortijo derribado que albergó a una familia que cuidaba de una gran piara de cabras y ovejas; la carretera se hizo nueva cuando se instalaron los molinos eólicos, fue un gran trabajo y logro que unía al municipio de Noalejo con todos estos parajes, pero ahora quedan pocos restos del alquitrán y parece que el mismo ha sido engullido por las piedras y el barro de la montaña, que no ha soportado este tipo de caminos modernos y casi no se ven los restos de la calzada moderna. Hay un zig-zag galopante en todo el recorrido para sortear la gran altura de la montaña, de tal manera que cuando parece que se va llegando al destino, una nueva curva nos decepciona y nos ofrece un gran tramo para recorrer; las vistas desde lo alto de Cerezo Gordo, la Dehesa y todos los montes de alrededor son de una belleza sin igual; a lo lejos se ven diminutas ovejas pastar y sus cuerpos están bien alimentados. Un gran número de piedras hay en toda la calzada que se han ido deslizando de la parte derecha y a pesar de que hay grandes baches por toda ella, los automóviles y algún camión que recoge la leche de los cortijos, suelen pasar por allí. Después de pasar diversas curvas, divisar las grandes chaparras que componen toda la maleza y que fueron importantes en épocas anteriores, al convertirlas en carbón con el que se calentaban y cocinaban las anteriores generaciones, se llega a lo más alto de este lugar, donde se encuentra la planta eólica, denominada Sistemas Energéticos Sierra del Trigo que está formada por dos grupos de aerogeneradores, uno a la izquierda y el otro a la derecha, divididos por la carretera.

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