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viernes, 16 de febrero de 2018

LA SOLECTUD

Yo me elevo en mí mismo, siento como nadie, corro, me emociono, vivo, ando, bailo, pienso, siento el dolor, la tristeza, el frío; elevo mis brazos hacia el infinito y me puedo encontrar en cualquier situación que quiera soñar.
Mi mente despierta o en sueños es potente y capaz de llevarme a una inmensidad de situaciones que son reales, vividas o en vías de vivirlas.
Escribo, leo, trabajo, salgo, entro, busco soluciones aunque sean equivocadas: pienso que todo el mundo puede salvarse por sí mismo o incluso perderse.
Se crea en soledad, se piensa en soledad, se es auténtico en soledad y nadie perturba tu pensamiento.
Se alcanza el éxtasis por sí solo. Se sufre solo, en lo más íntimo de tu ser, se siente el dolor, pero incluso lo puedo transformar.
Escribo esto solo, escuchando a Dulce Pontes y me muevo, bailo, escribo y canto. Incluso mi mano izquierda tiembla y es capaz de mover un trompo en mi mesa y limpiar el televisor.
Puede ser que esto lo haga en pocos momentos, que estos momentos sean únicos, pero en ese pequeño espacio de tiempo, creo que soy yo y solo yo.

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