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jueves, 5 de marzo de 2009

NECESITAMOS OTRO SISTEMA
Santiago Campos.
El sistema capitalista ha fracasado a todos los efectos. El enigma será encontrar otro nuevo. El llamado sistema de consumo a ultranza, en el que nos han hecho consumir sin importar hasta la saciedad. En el que nos han hecho creer que había que tener un par de automóviles, un par de casas, una hipoteca superior a los 600 euros al mes, cambiar de móvil cada seis meses, o de ordenador cada año, no ha dado los frutos apetecidos y además nos ha sumido en una situación insoportable. Han tratado de ordeñar tanto la vaca del ciudadano que el soporte se ha desinflado. Nos han vendido casas y pisos por un precio diez veces más de lo que cuesta. Porque si miramos el precio de un kilo de cemento es irrisorio, el jornal de un albañil es de unos 60 euros al día y el precio de un solar no es para tanto.
Ellos los que tienen el dinero nos han vendido a precio de oro lo que no valía apenas cuatro gordas, con el consentimiento de todos los poderes. Han dado pelotazos, se han hecho ricos, nos han sacado todos los cuartos y ahora se declaran en crisis y han hecho que el gobierno les preste o les de el dinero que necesitan. Ahora deberían sacar los cuartos que han ganado en años anteriores y no quejarse tanto. Por otro lado, nos han hecho creer que la empresa es la panacea del mundo, que sin empresas no hay nada que hacer. Cuando es una mentira como una casa, quién mantiene a las empresas son los obreros porque los empresarios solo montan empresas cuando ganan dinero y ven un resquicio para ello. Cuando las cosas van mal, se olvidan, siempre, de lo que han ganado antes, montan en expediente de regulación de empleo o simplemente despiden a los obreros sin ninguna contemplación y siempre con la aquiescencia de los políticos de turno. Han hecho desaparecer las ideologías, los ideales. Nos han confundido en la política, ya no sabemos quienes son de izquierdas o de derechas, porque el PSOE se confunde con el PP o viceversa, solo les separa algún matiz sin importancia. Nos han metido en una crisis, en una recesión o en lo que quieran ahora llamarle y culpan a los problemas de las hipotecas de Estados Unidos de la misma. Necesitamos una solución y no estar viendo como cada mes aumenta el desempleo en cien mil personas, pero la solución no es fácil. Un ejército de parados camina haca el desempleo más hostil, miles de personas caen en la desolación cada día y los gobiernos no saben como arreglar esto. Inyectan dinero a los bancos y los bancos no dan dinero a los ciudadanos, pues que nacionalicen los bancos. Tratan de que los fabricantes de automóviles sigan fabricando más, pero el mercado está exhausto de esta mercancía. Nuestros sueldos no dan para más, a las personas normales no nos pueden sacar más impuestos y las diferencias se agrandan entre ricos y pobres y gran parte del mundo no tiene ni para comer. No quieren un reparto de la riqueza que sería la solución ideal, solo sentirse misericordiosos y dar subvenciones o limosnas de miseria mediante cuatro ongs a las que no conocemos. Tendrán que dar de comer a las personas que sufren hambre, dar de beber a las personas que tardan cuatro horas en llegar a un manantial para beber agua. Tendrán que dar un trabajo a los que vienen en las pateras o seguirá esta crisis. No ha habido ninguna revolución, las masas no se han levantado para exigir mejores condiciones, pero el sistema ha dado de sí todo lo que podía, ya no nos pueden explotar más, ha sido un empacho de su propia ansiedad. Debemos encontrar un sistema nuevo, donde las mayorías y los pobres puedan tener alguna esperanza. Los lideres, los políticos, los sindicatos, toda esta gente ha fracasado.

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