Francisco Moya lleva toda su vida en la zapatería que su familia tiene en el centro del municipio, allí le nacieron los dientes y más tarde se inició en las ventas, conoce como nadie el negocio y a pesar de que la crisis ha lastrado muchas las ventas, sigue fiel en su negocio.
-¿Cómo se inició en el negocio del zapato?
-De casta le viene al galgo porque practicamente en el poco tiempo que tenía libre me iba a la tienda a echar una mano a mis padres y la verdad es que el gusanillo lo tengo desde bien temprano. La entrada en el negocio entró por la sangre, porque a partir de los 18 años que colgué los libros definitivamente, me inicié en todo esto y me involucré dentro del comercio.
-¿Qué tipo de artículos venden?
-Pues de todo tipo de zapatos y complementos, sobre todo de anchos especiales y sobre todo lo que más vendemos son botas y zapatos para el campo que es nuestra gama más alta, y de señora de anchos especiales y caballero de calidad.
-¿Cómo es su clientela?
-Me gustaría tener muchos tipos de clientes, pero la cosa, últimamente, está dando un bajón muy grande que es algo muy serio y las ventas están decayendo de una forma alarmante.
-¿Por cuanto dinero se puede comprar unos buenos zapatos?
-Desde los quince euros, está claro que puedo ofrecer un buen par, para caballero y zapato de mujer hay ofertas desde ocho euros en adelante.
-¿Qué futuro le ve a su negocio?
-Pues el que quiera mi hija, porque el futuro del sector del cazado lo veo francamente regular, es una pena decir esto pero es la verdad; hay varias respuestas a ello, sobre todo la competencia, como la de los chinos o el mercadillo de los martes y sobre todo a la gran crisis que estamos padeciendo de estos dos años atrás. En realidad, estamos ahora sobreviviendo pero hay mucha gente que se ha ido a la ruina.
Mucho ánimo, la calidad, la cercanía , el trato y el ser un experto en calzado como tú, son garantias suficientes para ir a tu establecimiento y salir andando sobre unos zapatos de calidad, que aporten comodidad a la vez que durabilidad.Por eso, a no tirar la toalla, por mucha crisis que tengamos, la calidad no debe perderse sino al revés, tendremos menos cosas, pero no descuidar las principales y la salud de nuestros pies, precisamente porque nos permiten movernos, es importante preservarla y no ponerla en peligro, por una mala elección.Un fuerte abrazo
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