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sábado, 7 de marzo de 2020

ANTONIO ROMERO, EL HOMBRE DE LA PERMACULTURA

Antonio Romero, el nieto de ‘Antoñico el Loco’ que tenía una tienda de ultramarinos en la calle Picachos de Frailes, que estudió Magisterio y se fue a Granada para trabajar en una cooperativa de enseñanza y ahora que se ha jubilado, ha querido encontrarse con Frailes y está poniendo en funcionamiento un proyecto que denomina Centro de Permacultura, reconvirtiendo unos espacios agrícolas tradicionales en un lugar de encuentro para desarrollar, conocer y experimentar las ideas de la Permacultura en un entorno rural.
El centro llevará el nombre de su padre, un agricultor que se llamaba José Romero, y contará con tres espacios: una zona de vega, con pozo y con una nave agrícola de unos 200 metros, con almacén, sala de germinación, talleres y espacios de encuentro, así como unos 5.000 metros cuadrados de vega para cultivo en bancales y árboles frutales. Además de una pequeña finca de olivos que tendrá un futuro de olivares vivos y que pretende favorecer la biodiversidad de flora y fauna en el cultivo del olivar, así como la recuperación de los suelos y evitar el uso de pesticidas. Por último, una finca de olivos sin cultivar, con fuerte pendiente, para transformarla en un bosque comestible que basará su desarrollo en diseñar un espacio donde la propia naturaleza se encargará de fertilizar, hidratar y proteger las especies animales y vegetales que lo forman y recolectar los productos que se necesiten. Antonio Romero pone el ejemplo de una familia de Colombia que tiene una granja denominada ‘Mama Lulú’ del Eje Cafetero, que ante la crisis del café, muchos propietarios abandonaron las tierras, pero esta familia diversificó cultivos, transformando la tierra en un bosque de alimentos y han conseguido ser visitados por agricultores de varios países y con una escala de valores, en primer lugar los insectos, luego los aves, después los animales y por último ellos y nunca les faltó alimentos. 

El nieto de ‘Antoñico el Loco’ heredó las tierras de sus padres José y Dolores y eran labradas de una forma parecida a lo que ahora se entiende como Permacultura, no había cubo de basura, los cerdos aprovechaban los restos de comida, el estiércol de los mulos abonaba el campo y la leche que bebían era de sus propias cabras. La comida se llevaba en una hortera abollada, el aceite y el vinagre mezclados en una misma botella y los tomates los cortaban de su propia hortaliza.
Antonio cuenta que ‘la Permacultura es la cultura que permanece en el tiempo y se construye con la experiencia y la sabiduría de muchas generaciones, no es una moda pasajera. Por eso el nombre de mi padre en este proyecto como un reconocimiento a él y a todos los agricultores que trabajan estas tierras para sacar adelante sus familias y gracias a ellos hoy nosotros estamos aquí, para seguir haciendo que crezca esa cultura con los nuevos conocimientos que vamos adquiriendo’.
El Centro irá dirigido a personas que tengan la sensibilidad necesaria y el interés suficiente para sumarse a este proyecto- El centro está pensado para recibir visitas  escolares  de la zona, donde realizar talleres de reciclado, comida saludable, cultivo y conservación de alimentos orgánicos, conocimiento y uso de energías renovables. También se podría desarrollar talleres de cultivo en bancales profundos y reciclado de aguas residuales con alumnos de institutos y formación profesional.

También pretende conseguir que nuestros mayores transmitan sus conocimientos agrícolas y culturales a los más jóvenes también sería un objetivo importante para nosotros. Tutelando iniciativas de cultivo o dando talleres de lo que más saben.
Antonio es consciente de que hay que vencer una serie de dificultades, como combatir el sistema económico que se basa en consumir, en la cultura de lo efímero, en aparentar más que ser y considera que son muchos los retos a los que se enfrenta, y considera que los jóvenes deben levantar la vista del móvil o del ordenador y vean un mundo genial donde ellos son los protagonistas de la mejor aventura posible, su propia vida.
Antonio Romero dice que ha puesto todos los recursos de los que dispone en el proyecto, además de su experiencia de años en la enseñanza y la ilusión de una vida mejor para todos. Considera que toda la gente que sienta esto, será bienvenida a su proyecto, así como las instituciones públicas y privadas que consideren que deben apoyar esta idea, tocando en todas las puertas y sobre todo en el corazón de las gentes.
Comprendiendo que nuestras relaciones se deben basar siempre en la cooperación y no en la competición a toda costa, no somos contrarios sino compatibles. Somos naturaleza viva y todo lo que sea su destrucción o altere sus equilibrios tróficos nos afecta negativamente.
La permacultura nos muestra cómo crear ambientes humanos sostenibles y sistemas de producción diversos. Sus principios imitan la interrelación, biodiversidad y patrones que rigen los ecosistemas naturales. Su ética se basa en el respeto al Planeta y a todos los seres vivos que lo habitan.
Los permisos de las administraciones están llegando y el pleno del Ayuntamiento aprobó el proyecto, recientemente por unanimidad del PP y PSOE que han visto con esperanza y futuro el desarrollo del mismo.
Entiendo que es un sueño ambicioso,  pero para que un sueño valga la pena, tiene que serlo. Si consigo que sea el sueño de más gente, seguro que algo positivo conseguiremos.




viernes, 6 de marzo de 2020

LA MAGIA DE MARIPI




Mi hermana Maripi nos ha reunido a todos, a través de una serie de fotos que ha colocado en un rincón de su salón, con retratos de cada uno en un momento preciso de nuestras vidas, es como una cita o un recuerdo que ella ha ido construyendo y alguna vez nos mirará y dirá algo de cada uno de nosotros. Así, va construyendo su historia, su vida y la de su familia. Cada día se pone a elaborar una comida en aquella pequeña cocina y como de una caja mágica se tratara, va sacando cebolla, ajo, patatas, tomates, pimientos y numerosos ingredientes y va colocándolos en una olla o en una sartén, con un poco de aceite y en unos pocos o muchos minutos termina su milagro y va colocándolo en la mesa que previamente ha preparado y que nosotros saboreamos sin darle ninguna importancia. Aquella cocina es como un santuario, donde ella celebra su ritual cada día, como un monje realiza sus oraciones. Su magia se hace realidad en forma de cocidos, potajes de lentejas, tortillas, arroces, albóndigas o unas insuperables batatas con azúcar y canela.

 Sus guisos son un monumento a la sencillez y a la comida frailera de toda la vida y lo que sobra, lo guarda en un recipiente y lo guarda en la nevera para que lo pueda disfrutar alguno que está fuera. Lleva muchos años haciendo esto y muchas cosas más y como una especie de obligación que se impuso sin reparar en ello. He ido a su casa, día tras día, con intervalos temporales y la situación ha sido siempre la misma, llenar la mesa de comida, de postres, ensaladas y decirnos que comamos. Cuando llego a verla, me da unos besos intensos y me demuestra el cariño que me tiene. Ahora que una de sus piernas no le responde como antes, va dando pasos de un lado a otro y realiza sus tareas cada vez con más esmero. Cuida de su perro, está al tanto de cada uno de nosotros, sale a andar, acude a la iglesia, a la Casa de la Cultura o a la ermita de San Antonio. Nos contamos nuestras alegrías y penas, damos un repaso a la vida y seguimos viéndonos cada vez como si fuese una fiesta, voy a verla y mi cuerpo va saltando de alegría cuando me voy acercando a su casa y cuando toco con mis nudillos en la puerta, mi corazón late porque sabe que el encuentro es inminente. Voy mirando esas fotos que forman como un oratorio, donde se podría rezar y hablar y las caras de Rosita, Nerea, Rafa, Cristina, Fran, Manolo, Mari Carmen, Mari Ángeles, el primo José, los primos franceses, Luis y Juanita en su boda, o el Papa Francisco parece que se ríen o alcanzan un momento de felicidad que nadie puede describir. Después, comemos, nos quedamos dormidos en el sofá y miro a Rosita y a Maripi; los platos vacíos, la tv hablando del virus, las fotos parece que toman vida y se acercan a la mesa y compartimos la delicia de unas lentejas, hechas por mi Maripi y veo, también a Diego, a Ernesto, al Gafas, al Toni, Aina, Zoe y a Fito que se levanta y quita los platos. Más tarde, se cierra la puerta y Maripi queda sola y ella habla con su Manolo de cuando estaban en Francia y él trabajaba en la Pechiné y los de allí, les llamaban Madame y Monsieur Arenas.

UN CAMBIO DE IDENTIDAD EN LA PLAZA MIGUEL DE CERVANTES





La alcaldesa de Frailes, Encarnación Castro ha dado luz a un proyecto para transformar la plaza del barrio de la Iglesia y que tuvo un gran protagonismo en el siglo XX, cuando se edificó la Casa del Deán, un personaje que llegó a ser el confesor de los reyes y construyó la mansión para que un día pudieran veranear los infantes de Orleans.
Ahora, la remodelación se está llevando a cabo por la empresa constructora Ríos, siendo el director y redactor del proyecto, el arquitecto técnico municipal José Manuel Romero Vela. El presupuesto base es de 66.058 euros y con el IVA llegará a los 79.931 euros, siendo el plazo de ejecución de tres meses. La obra consistirá en la sustitución de la actual solería por un pavimento fotocatalítico que tiene la peculiaridad de degradar el óxido nitroso hasta un 56% de manera que contribuye a la mejora del medio ambiente; se hará un picado y saneado de los muros perimetrales, así como su reconstrucción en los puntos que sea necesario; renovación de las barandas perimetrales sobre los muretes actuales; acondicionamiento del acceso interior de la plaza para adaptarlo a personas con movilidad reducida; así como colocación de pilonas anti aparcamiento; renovación de la instalación eléctrica; reconstrucción y colocación de fuente y renovación de la instalación de fontanería para la fuente y el sistema de riego de los árboles. Habrá una renovación y recuperación de los distintos árboles y reposición de bancos y maceteros deteriorados o rotos.
La plaza en cuestión forma parte de la historia de la villa de Frailes y su uso ha ido experimentando los ciclos de los diversos años de este municipio. El artífice de la misma y de la vivienda fue Ezequiel Mudarra Romero, que fue arcipreste de la catedral de Sevilla, secretario general de Beatriz y Alfonso de Orleans y llegó a ser presidente del cabildo de la catedral de Madrid. La casa la edificó por el gran amor que le tenía a Frailes y se la encargó al maestro de obras alcalaíno Domingo Sánchez Velasco. Los distintos gobiernos municipales del siglo XX y XXI hicieron uso de esta plaza, pues el Ayuntamiento se situaba junto a ella, en lo que ahora es la Casa de la Cultura. Varias generaciones disfrutaron allí, pues en la misma se celebraron los bailes de las ferias que tenían lugar durante los días 29 y 30 de septiembre y 1 y 2 de octubre, en honor a San Miguel. Los bailes eran privados, por lo que la plaza se cerraba y había que pagar una entrada, a la que muchos no podían acceder porque su economía no se lo permitía, así en dicha feria había unos pocos elegidos que bailaban y otros muchos que miraban desde las barandillas hacia el interior. Además, allí se colocaban los ‘cacharros’ como los columpios y los caballicos para el público infantil. A partir del año 1982, la feria anual de Frailes cambió de fecha y de escenario, pasando a celebrarse en la primera semana de agosto y la ubicación de la misma se cambió a las Eras del Mecedero, por lo que la plaza perdió personalidad y competencias, reduciendo las visitas considerablemente, no obstante su papel de lugar de reunión siguió latente. También, dicha plaza ha tenido diversos nombres, al finalizar la Guerra Civil se le colocó el nombre de Plaza de José Antonio Primo de Rivera y en la etapa socialista del alcalde Antonio Cano-1991-2011- fue nombrada como Plaza de Miguel de Cervantes, también se la conoce como Plaza de los Amandos, por ser el apodo de los herederos de Ezequiel Mudarra Romero.
Con la puesta en funcionamiento de este proyecto, se recupera y rehabilita este espacio y se le dará más uso y la misma servirá para dar una mayor identidad a la villa frailera como se hizo con la plaza del Nacimiento.