Como en las bodas de Canaam, ayer hubo vino y comida en Frailes para ‘todo el mundo’, pero no se obró un milagro, sino que se siguió haciendo lo que se ha hecho durante 17 años seguidos.
Amaneció un día espléndido, con un sol que alumbraba por el cerro del Cepero, la Martina y las viñas del Cerrillo, un sol que elevó la temperatura durante todo el día y el vino hizo el resto.
Desde muy temprano, el equipo del cocinero Miguel Montes se puso a trabajar, un ejército no muy grande de mujeres y hombres jóvenes que hicieron una puesta a punto de la comida y bebida. Organizaron las mesas, colocaron todo el mobiliario para que a las 14:30 horas se pudiera aguantar la avalancha de casi dos mil personas en el recinto ferial.
Antes, sobre las doce, fue cuando se inició la XVII Jornada Vinícola y Gastronómica de la villa de Frailes, allí en la Casa de la Cultura, el propio alcalde, el popular José Manuel Romero fue el encargado de inaugurar esta fiesta, junto con la edil de Festejos, Lucia Serrano, en la sala de la Casa de la Cultura habló Luis Jesús García-Lomas Pousibet, y habló de muchas cosas del municipio, del antiguo vino de la taberna de la Mariquilla y se documentó de muchas cosas que han sucedido en Frailes, y fue aplaudido cuando terminó y después todos acudieron al espectáculo que se había preparado en la plaza de Miguel de Cervantes, que antes fue de José Antonio pero que los socialistas le cambiaron el nombre. Y allí, dirigidos por Belén Ramos, se ofreció un espectáculo denominado ‘Raíces Andaluces’, con música de una antigua rondalla frailera de guitarras y bandurrias que habían sido dirigidas por la boticaria Inmaculada Campos, y allí estaba ella también, con más años pero su cara demostraba alegria, sobre todo viendo a sus dos hijos tocar y a su nuera dirigir el espectáculo. Y todos ellos cantaron, bailaron y realzaron las ropas antiguas de la villa y fueron aplaudidos por los allí presentes.
Y a las 13:30 horas, Frailes fue un constante va y ven, la carretera principal era un hervidero, con mucha gente que se dirigía al recinto ferial, y tuvieron que hacer cola para entrar, porque tenian que llevar la entrada para ello, pero cada uno que pasaba, recibió un regalo, un almirez de los de antes, hecho de cerámica y un puño de madera para machacar especies y alimentos.
Y las mesas, muchas mesas, se fueron llenando de gente, y las botellas de vino se fueron vaciando y los jóvenes camareros las fueron reponiendo y la alegria y el alboroto fue alcanzando mayores cotas. Sirvieron el potaje, como siempre exquisito, gracias a las manos de Miguel Montes que es capaz de hacer comida para 4.000 personas, y el personal siguió pidiendo vino y los camaeros siguieron alargando botellas, y sirvieron carne y algunos repitieron platos de potaje, y el postre fue de dulces de las panaderias fraileras y todo más o menos se acabó sobre las seis de la tarde y la gente se fue desperdigando por los bares de Frailes para tomar cafe, otra copa y seguir hablando de lo divino y de lo humano y así transcurrió la XVII edición del vino de Frailes.
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sábado, 13 de abril de 2013
miércoles, 10 de abril de 2013
EL DIA QUE SARA MONTIEL REVOLUCIONÓ FRAILES
Los malos augurios desaparecieron cuando Sara Montiel
se presentó en la única Estación de Servicio del municipio el pasado
día 12 de junio de 2001, sobre las 8 de la tarde. El sueño de Michael
Jacobs, el escritor inglés que organizó este acontecimiento, se hizo
realidad y las dudas de la venida de Sara Montiel a este pequeño pueblo
de la Sierra Sur desaparecieron al instante.La famosa actriz manchega
fue alojada en un típico cortijo andaluz, propiedad del empresario
Santiago Pérez Anguita y fue agasajada con una fiesta y comida campera
con la presencia del director inglés de cine Jhon Shahriazarian y los
productores sevillanos Francisco Millán y Antonio Pérez, junto con otros
invitados.
Durante la mañana del día 13 de junio se ultimaron los
preparativos para que todo estuviese en orden . El Cinema España
apareció completamente remozado. Carteles de Sara Montiel colgaban de
sus paredes. Todo recordaba al viejo cine de los años 1950 y 1960 y
parecía un sueño hecho realidad. La taquilla estaba dispuesta, las
butacas ordenadas, el ambigú preparado para servir bebidas en el
descanso.
Los medios de comunicacíón habían tomado este pequeño
pueblo. Más de veinte diarios, diversas emisoras de televisión, agencias
de información se desplazaron durante toda la mañana y parte de la
tarde para la rueda de prensa que se celebró en la Casa de la Cultura a
las seis y media de la tarde. Allí le esperaba la Corporación en pleno y
una gran multitud que coreó su nombre y la piropeaba a los gritos de
¡guapa, guapa! Sara Montíel se mostró como la gran diva que es.
Manifestó que la gente es la que hace el Pueblo y que la seguían
queriendo como el primer día. Después, desplegó toda una serie de
anécdotas de su vida personal y de sus películas. Desde 'Pecado de
Amor', donde se identificaba con una prostituta, hasta 'El último cuplé'
que nadie quería hacer porque Juan de Orduña no tenía dinero y tuvo que pedir a su hermano un millón de pesetas. Sara
añadió que ella marcó un estilo en aquella época, alegando que se
adelantó a su tiempo y desde muy joven gozó de amplias miras de
pensamiento y de libertad. También evocó a los hombres con los que ha
convivido, dándoles el galardón de inteligentes y comprensibles. Para
ello, una de las cosas más importantes es el sexo. Animó a los fraileros
a que lo practicaran porque parece que el sexo está prohibido, y tanto
las mujeres como los hombres necesitan practicarlo para vivir en buena
armonía.
Por último, subrayó que su libro de memorias se está
vendiendo «como rosquillas» no sólo en España sino en todo el mundo.
Subrayando que en USA se encuentra entre los cinco primeros autores por
número de ventas. Los numerosos fraileros que se agolparon en el salón
de actos de la Casa de la Cultura no hicieron más que aplaudir todas las
respuestas que iba dando esta mujer que en todo momento se ha mostrado
como una mujer de bandera. No ha pedido ninguna cosa estrafalaria.
Solamente comió con todos sus acompañantes unos platos; de jamón, queso y
merluza y durante el día 13 pídió un filete de ternera.
Estaba realmente espléndida con un traje largo azul fucsia, su gran puro en la mano y una sonrisa amplia y segura.
Posteriormente, se trasladó al Cinema España, donde a las
21 horas se proyectó su película 'El último cuplé' y refiriéndose a ella
dijo que hizo las canciones de esta película porque falló la cantante
que debía hacerlas y Juan Orduña le pidió que las interpretara, cosa que
hizó muy bien y la llevó al estrellato.
Los vecinos de la villa que durante algún tiempo habían
dudado de la presencia de Sara Montiel para este acontecimiento, se
veían desbordados por tanto preparativo de los medios de comunicación.
El Cinema España era un hervidero de entradas y salidas, técnicos de
imagen y sonido de las productoras, vehículos que subían y bajaban,
curiosos que merodeaban en los alrededores. Era el día del Cinema
España, en esta misma fecha, se cumplían 52 años de su apertura. Nadie
en este lugar se había imaginado que este edificio podría abrir sus
puertas de nuevo y albergar en vivo y en directo la presencia de la
famosa actriz Sara Montiel, que en 1957 hizo vibrar con su película "El
último cuplé" a los fraileros de aquella época que colapsaron el local,
llegando espectadores de toda la Comarca para ver a una joven y bella
Sara Montiel.
EL FINAL DE LA MONARQUIA PREPOLITICA
Manuel Cruz en El País de hoy
El problema de las desgracias no es únicamente que nunca vengan solas, sino que, por el hecho de venir acompañadas, redoblen su condición de desgracias. Intento explicarme. La complicada tesitura por la que atraviesan las dos más altas autoridades del Estado, el Rey por el caso Urdangarin y el presidente del Gobierno por el caso Bárcenas,tiene más rasgos en común que el mero hecho de que ambas estén siendo sometidas a un chantaje. Acaso el más importante sea el inequívoco aroma de corrupción y despilfarro que ambas situaciones desprenden, rasgo particularmente escandaloso en las actuales circunstancias, en las que amplios sectores de la sociedad están pasando por momentos de extremada dureza —cuando no, en muchos casos, directamente dramáticos— mientras tienen que escuchar, en bastantes casos en boca de las mencionadas autoridades, reiterados llamamientos a la austeridad y el sacrificio.
Pero junto a este rasgo, ciertamente destacado, habría otro que tampoco debería pasar inadvertido. Son muchas las personas que en estos días se preguntan, asombradas, cómo puede ser que un elevado número de políticos del PP, ahora salpicados por el escándalo de su extesorero, se comportaran durante bastante tiempo sin la menor cautela, dejando un rastro de gastos ostentosos, facturas comprometedoras y otros indicios inequívocamente culpabilizadores. Es más que probable que la clave de tanta audacia residiera en la sensación de impunidad que sin duda les proporcionaba a todos ellos haber ido consiguiendo desde hace años —en algún caso a base de triquiñuelas legales— escapar a la acción de la justicia.
Perseverancia análoga parece haberse producido en la Jefatura del Estado, ámbito en el que quisiera centrarme en lo que resta del presente texto. No cabe obviar, a estas alturas, que llueve sobre mojado. A lo largo de los últimos 30 años (esto es, iniciando la cuenta a partir del 23-F) no han ido faltando las ocasiones en las que el ciudadano de este país podía tener fugaz noticia de la existencia de algún comportamiento de dudosa valoración en más de un aspecto por parte del Monarca. Me vienen ahora a la cabeza alusiones, leídas en semanarios o en un rincón apenas destacado de algún periódico, a compañías poco recomendables desde el punto de vista político-económico, a ostentosos regalos de los consabidos jeques árabes (que se justificaban de manera indefectible con referencias a una vieja amistad), o a anécdotas, inoportunamente reveladas, que delataban un tren de vida lujoso en exceso. En la práctica totalidad de los casos, de inmediato se corría una cortina de silencio sobre la información. Pare-cía existir un acuerdo entre las grandes empresas periodísticas —ignoro hasta qué punto era tácito o explícito— para poner a salvo a la Corona del escrutinio público que esos mismos medios se supone que habían aplicado siempre al resto de los mortales.
Duró mucho el empecinamiento en el error como para que sirvieran de algo los tardíos intentos, retóricos, de enderezar el rumbo. Las dos afirmaciones mayores del discurso de Navidad de 2011, la de la necesidad de ejemplaridad de quienes ocupan cargos públicos y la de la igualdad de todos ante la ley han terminado volviéndose, en dos momentos diferentes (el del accidente de Botsuana y el de la imputación de la Infanta), como un demoledor bumerán contra quien las pronunció. Nunca debió plantearse —alguien lo dijo— en términos de ejemplaridad lo que era una cuestión de responsabilidad, imposible de resolver con meras excusas, por más que fuera de agradecer el detalle.
El problema de las desgracias no es únicamente que nunca vengan solas, sino que, por el hecho de venir acompañadas, redoblen su condición de desgracias. Intento explicarme. La complicada tesitura por la que atraviesan las dos más altas autoridades del Estado, el Rey por el caso Urdangarin y el presidente del Gobierno por el caso Bárcenas,tiene más rasgos en común que el mero hecho de que ambas estén siendo sometidas a un chantaje. Acaso el más importante sea el inequívoco aroma de corrupción y despilfarro que ambas situaciones desprenden, rasgo particularmente escandaloso en las actuales circunstancias, en las que amplios sectores de la sociedad están pasando por momentos de extremada dureza —cuando no, en muchos casos, directamente dramáticos— mientras tienen que escuchar, en bastantes casos en boca de las mencionadas autoridades, reiterados llamamientos a la austeridad y el sacrificio.
Pero junto a este rasgo, ciertamente destacado, habría otro que tampoco debería pasar inadvertido. Son muchas las personas que en estos días se preguntan, asombradas, cómo puede ser que un elevado número de políticos del PP, ahora salpicados por el escándalo de su extesorero, se comportaran durante bastante tiempo sin la menor cautela, dejando un rastro de gastos ostentosos, facturas comprometedoras y otros indicios inequívocamente culpabilizadores. Es más que probable que la clave de tanta audacia residiera en la sensación de impunidad que sin duda les proporcionaba a todos ellos haber ido consiguiendo desde hace años —en algún caso a base de triquiñuelas legales— escapar a la acción de la justicia.
Perseverancia análoga parece haberse producido en la Jefatura del Estado, ámbito en el que quisiera centrarme en lo que resta del presente texto. No cabe obviar, a estas alturas, que llueve sobre mojado. A lo largo de los últimos 30 años (esto es, iniciando la cuenta a partir del 23-F) no han ido faltando las ocasiones en las que el ciudadano de este país podía tener fugaz noticia de la existencia de algún comportamiento de dudosa valoración en más de un aspecto por parte del Monarca. Me vienen ahora a la cabeza alusiones, leídas en semanarios o en un rincón apenas destacado de algún periódico, a compañías poco recomendables desde el punto de vista político-económico, a ostentosos regalos de los consabidos jeques árabes (que se justificaban de manera indefectible con referencias a una vieja amistad), o a anécdotas, inoportunamente reveladas, que delataban un tren de vida lujoso en exceso. En la práctica totalidad de los casos, de inmediato se corría una cortina de silencio sobre la información. Pare-cía existir un acuerdo entre las grandes empresas periodísticas —ignoro hasta qué punto era tácito o explícito— para poner a salvo a la Corona del escrutinio público que esos mismos medios se supone que habían aplicado siempre al resto de los mortales.
El presumible motivo del silencio daba la impresión, al
menos en primera instancia, de resultar muy atendible. Se trataba de salvaguardar
una institución que había desempeñado un papel fundamental no solo en el
advenimiento de la democracia sino, tal vez sobre todo, en su mantenimiento al
asumir una decidida defensa de la misma frente al intento de golpe de Estado de
Tejero. De hecho, no otro es el argumento que en estos días reiteran todavía
muchos de los que, incluso desde la izquierda, defienden la figura del Rey
frente al alud de críticas que está recibiendo.
Pero tal vez el error haya consistido en no someter en
ningún momento a revisión la manera inicialmente elegida de proteger al
Monarca, perseverando en ella hasta que la realidad misma se ha encargado de
emitir severas señales de alarma. O hasta que, por decirlo con otras palabras,
se ha hecho evidente que dicha manera encerraba una profunda contradicción, que
ha terminado por resultar insostenible. Porque parecía tratarse, por decirlo de
forma extremadamente sintética, de garantizar la persistencia de la democracia
a base de poner al margen de ella al que se presumía su mejor defensor. De
atribuir al Monarca un lugar prepolítico, como si su supuesta función de
condición de posibilidad del sistema democrático justificara convertirlo en tan
inmune a la crítica pública como irresponsable desde el punto de vista legal.
En el fondo se estaba transmitiendo el mensaje de que la democracia no puede
ser autosuficiente, no resulta capaz de controlar sus propios desvaríos ni de
neutralizar sus propios anticuerpos, sino que necesita siempre de una instancia
exterior a ella misma para garantizarla.
Solo cabe saludar, desde luego, como un gesto positivo el que se adopten
ahora iniciativas como la de incluir a la Casa del Rey en la futura ley de transparencia,
pero lo menos que cabe comentar al respecto es que semejante iniciativa está
llegando con décadas de retraso, durante las cuales se han ido acumulando
errores hasta llegar a la situación actual, en la que cualquier ciudadano puede
escuchar, escandalizado, en alguno de los debates políticos que ocupan la
programación televisiva del fin de semana, cómo el tradicional elogio dirigido
al titular de la Corona
según el cual este era el mejor embajador de España en el mundo y quien más
eficazmente facilitaba que las empresas españolas pudieran expandirse más allá
de nuestras fronteras, ha mutado en la brutal observación de que lo que en
realidad desarrollaba durante sus viajes oficiales al extranjero eran tareas de
comisionista.Duró mucho el empecinamiento en el error como para que sirvieran de algo los tardíos intentos, retóricos, de enderezar el rumbo. Las dos afirmaciones mayores del discurso de Navidad de 2011, la de la necesidad de ejemplaridad de quienes ocupan cargos públicos y la de la igualdad de todos ante la ley han terminado volviéndose, en dos momentos diferentes (el del accidente de Botsuana y el de la imputación de la Infanta), como un demoledor bumerán contra quien las pronunció. Nunca debió plantearse —alguien lo dijo— en términos de ejemplaridad lo que era una cuestión de responsabilidad, imposible de resolver con meras excusas, por más que fuera de agradecer el detalle.
Por todo ello, se impone cambiar el rumbo y abordar de forma
abierta y decidida la empresa del desarrollo y reforma de los títulos de la Constitución que
hacen referencia a la Corona
con el objeto de someter su funcionamiento a control democrático. No le faltaba
razón al secretario general del PSC, Pere Navarro, al introducir en el debate
político de este momento la cuestión de la sucesión en la Jefatura del Estado
(aunque se equivocara por completo en la elección del momento de plantearla).
Pero inyectar en nuestra más alta magistratura la política que le hace falta a
fin de que salga de una vez por todas del limbo prepolítico en el que ha vivido
instalada hasta hoy implica necesariamente anudar el relevo sucesorio con el
resto de las ineludibles reformas constitucionales que tiene pendientes este
país.
El desafío que en todo caso le aguardaría al heredero iba a ser de enorme
envergadura. Incluso cabría anticipar que comparable al que le tocó afrontar,
hace casi 40 años, a su padre. La ineludible regeneración democrática y la
solución al problema territorial, representando sin duda problemas de enorme
magnitud, acaso no sean los más graves con los que va a tener que enfrentarse
necesariamente la sociedad española cuando emprenda la revisión de su Carta
Magna. Porque si la
Constitución de 1978 fue elaborada, de acuerdo con lo que
suelen repetir sus más reticentes críticos, bajo la estricta supervisión de los
poderes fácticos herederos del franquismo, cualquier reforma que a partir de
ahora se emprenda con toda seguridad va a estar estrictamente tutelada por otro
tipo de poderes, como la desafortunada reforma exprés de agosto de 2011 dejó
meridianamente claro. No se imaginan ustedes cuánto me gustaría equivocarme,
pero mucho me temo que el rumor de sables de los años setenta va a ser un juego
de niños comparado con el ensordecedor rumor de mercados que va a atronar la
atmósfera de este país en cuanto nos pongamos manos a la obra.
Manuel Cruz es catedrático de Filosofía
Contemporánea en la
Universidad de Barcelona. Acaba de publicar el libro Filósofo
de guardia (RBA)
sábado, 6 de abril de 2013
¿ESTÁ LA DEMOCRACIA EN ESPAÑA EN PELIGRO?
Yo creo que la Democracia en España está en peligro y me lo demuestran los últimos acontecimientos que están sucediendo, como la doble Justicia, los atentados contra la libertad de expresión o llamar terroristas a ciudadanos que defienden unos derechos.
Les planteé a estos tres socialistas el asunto esencial de que si la
Democracia española estaba actualmente en peligro y esto me contestaron. José
Pliego, diputado en el Congreso dijo, yo creo que no, sinceramente la sociedad
española tiene un grado de madurez suficiente y con la convicción suficiente y
en un entorno como la Unión Europea donde la Democracia no corre, absolutamente
ningún peligro; cosa distinta es que la Democracia hay que cultivarla día a día
y se están produciendo déficits democráticos que yo creo que habría que
corregir y un ejemplo evidente es que el presidente del Gobierno de España, que
es el que más responsabilidad tiene fuera del partido que fuere pero ahora es
de quién es porque así lo ha querido la ciudadanía, se pueda tirar meses
enteros sin dar una rueda de prensa para informar a los ciudadanos de
cualesquiera de los problemas que hay sobre la mesa y mucho más grave que no se
puedan formular preguntas en las ruedas de prensa, solo un paquete de adoctrinamiento
para que los ciudadanos no se enteren de lo que está pasando, esto lo pongo como un mero ejemplo que habría que
prohibir este tipo de actuaciones. Esto es un déficit democrático que nunca
había ocurrido en España y que ahora sucede en exceso, comparecen cuando les
conviene cuando dan doctrinas y en pantallas de plasma donde no se puede
preguntar, es un hecho extraordinariamente grave en términos de calidad de la
Democracia, pero dar el salto a que la Democracia en España estuviera en
peligro no tengo la menor duda de que no.
Según Felipe López, senador socialista y alcalaíno, esto forma parte de la
habitual vara de medir del PP que suelen
pedir explicaciones a todo el mundo y ellos nunca dan explicaciones salvo
cuando les interesa, como la prohibición del presidente de Madrid que dijo que
las fotos de Feijoo con un narcotráfico se debían de prohibir y eso es porque
no les ha venido bien, bueno, pues cuando las normas no les van bien, invocan
un cambio de ellas. O el Sr. Pons que ahora con la presión que se hace con los
parlamentarios, que yo veo que es un mecanismo que no comparto pero que en
cualquier caso no lo compartimos ni ahora ni antes, pero al Sr. Pons le parecía
magnífico cuando lo hacían frente a los dirigentes del PSOE. Pero creo que ese
intento, por otra parte conocido y tradicional del PP de pretender imponer a
los demás una vara de medir y para ellos otra más flexible, eso forma parte de
su manera de estar en el mundo. Por ello, no creo que tenga que ver que la Democracia
en España no goce de la fortaleza que tiene que tener para seguir más allá de
las dificultades que el momento tiene y que el sistema tiene la obligación de
devolver a los ciudadanos.
También, Carlos Hinojosa dijo que estaba completamente de acuerdo con sus
compañeros. Pero digo que el PP y la derecha en España carece en su adn de
simpatía o atracción por la participación, lo estamos viendo ahora que no es
que se ponga en riesgo la Democracia pero que se camina hacia una Democracia
más pobre en aspectos como en la eliminación de consejos de participación
ciudadana, en las Comunidades donde gobierna el PP están haciendo desaparecer
los Consejos de la Juventud y dando la espalda a los colectivos y eso está en
confrontación con la idea de Democracia que tiene el PSOE, no de ahora sino de
siempre. Una Democracia que es joven en nuestro país y lo que cabe es que cada
día vaya mejorando y que sin embargo el PP intenta dar pasos hacía atrás,
mientras que en Andalucía estamos poniendo en marcha leyes de participación.
Pero creo que a los ciudadanos no pueden callarle la boca.
viernes, 5 de abril de 2013
LIBERTAD DE EXPRESION
Artículo en El País de hoy.
En este país proliferan desde las conferencias de prensa en las que no se admiten preguntas hasta la emisión de mensajes sobre asuntos públicos a través de una pantalla de plasma, como suele hacer el jefe del Gobierno. A estos pésimos hábitos hay que sumar los comentarios del presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, contrario a la publicación de fotografías que hagan daño o puedan perjudicar a personas e instituciones. Los hizo ayer en una tertulia de radio en la que le preguntaron por las imágenes difundidas por este periódico de Alberto Núñez Feijóo con el contrabandista Marcial Dorado, que cumple condena por narcotráfico.
Para González, una antigua relación de Feijóo con Dorado “no aporta nada” desde el punto de vista de la legalidad y de su actividad pública, y la foto le produce un daño que nada tiene que ver con sus responsabilidades políticas. De ahí infiere que hay que “establecer un límite en estas cosas”.
Por descontado, la libertad de información no ampara la comisión de delitos y los tribunales se ocupan de tratar las violaciones a ese límite. Pero publicar unas fotografías cuya veracidad no pone en duda ni su protagonista no solo es legal, sino que forma parte de la libre circulación de informaciones propia de una democracia. Ni siquiera sobre hechos terroristas se aceptó en este país el cercenamiento de los derechos fundamentales a la libertad de expresión y de información; y ahora aparece un barón del PP insinuando que una foto de un político con un contrabandista no se puede publicar porque fue tomada 15 o 20 años atrás y resulta molesta al fotografiado y a sus correligionarios.
Si el presidente madrileño hubiera sugerido (no parece ser el caso) que el poder político tiene derecho a erigirse en guardia de tráfico de la libertad informativa, habría que ponerse serios. Pero si simplemente alberga una vocación secreta de director de periódico —horas después matizó que solo se trata de “ser cuidadoso” con lo que se publica— eso puede tener arreglo. Ocúpese de un medio y aplique ahí sus teorías. Y bienvenido a la profesión.
En este país proliferan desde las conferencias de prensa en las que no se admiten preguntas hasta la emisión de mensajes sobre asuntos públicos a través de una pantalla de plasma, como suele hacer el jefe del Gobierno. A estos pésimos hábitos hay que sumar los comentarios del presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, contrario a la publicación de fotografías que hagan daño o puedan perjudicar a personas e instituciones. Los hizo ayer en una tertulia de radio en la que le preguntaron por las imágenes difundidas por este periódico de Alberto Núñez Feijóo con el contrabandista Marcial Dorado, que cumple condena por narcotráfico.
Para González, una antigua relación de Feijóo con Dorado “no aporta nada” desde el punto de vista de la legalidad y de su actividad pública, y la foto le produce un daño que nada tiene que ver con sus responsabilidades políticas. De ahí infiere que hay que “establecer un límite en estas cosas”.
Por descontado, la libertad de información no ampara la comisión de delitos y los tribunales se ocupan de tratar las violaciones a ese límite. Pero publicar unas fotografías cuya veracidad no pone en duda ni su protagonista no solo es legal, sino que forma parte de la libre circulación de informaciones propia de una democracia. Ni siquiera sobre hechos terroristas se aceptó en este país el cercenamiento de los derechos fundamentales a la libertad de expresión y de información; y ahora aparece un barón del PP insinuando que una foto de un político con un contrabandista no se puede publicar porque fue tomada 15 o 20 años atrás y resulta molesta al fotografiado y a sus correligionarios.
Si el presidente madrileño hubiera sugerido (no parece ser el caso) que el poder político tiene derecho a erigirse en guardia de tráfico de la libertad informativa, habría que ponerse serios. Pero si simplemente alberga una vocación secreta de director de periódico —horas después matizó que solo se trata de “ser cuidadoso” con lo que se publica— eso puede tener arreglo. Ocúpese de un medio y aplique ahí sus teorías. Y bienvenido a la profesión.
jueves, 4 de abril de 2013
ANTISISTEMA
Una vez, en una rueda de prensa, el diputado del PP Gabino Puche me dijo que era un antisistema y todo porque me oponía a que España entrara en la famosa guerra de Irak, junto a USA y la Gran Bretaña. Ahora veo que personas normales y sencillas claman pacíficamente contra los desahucios, contra las injusticias claras de las preferentes, por una sanidad pública, una enseñanza universal y gratuita o por el mejor vivir de todos los españoles. Y por ello, va el partido del poder, el partido del Gobierno, el partido que dice que tiene la mayoría y trata a esta gente de antisistema.
Por otro lado, estamos asistiendo a la deriva de las instituciones, qué decir de la Monarquía, de los partidos del Gobierno y de la oposición, del trabajo que hacen los bancos, las empresas, los ministros. Parece que cada uno va a lo suyo, y en tiempos de votaciones a todos se les llena la boca de Democracia, de bienestar ciudadano, de bondades del sistema.
Los españoles normales estamos asustados viendo todo lo que ha pasado, y ahora viene el PP, se encierra en una burbuja, no informa de lo que sucede y sigue llamándonos antisistema a aquellos que queremos la Democracia, la Justicia, la Sanidad Pública, la Escuela Pública, el trabajo para todos y que se respete la Constitución Española.
Por favor, los Antisistema Democrático sois vosotros que nos habéis llevado a esta ruina y que queréis seguir con los mismos privilegios.
jueves, 28 de marzo de 2013
JUEVES SANTO
El día comenzó con claros oscuros en el cielo, salió el sol por la mañana pero fue desapareciendo. La incertidumbre del Miércoles Santo se trasladó al Jueves Santo. Pero parecía que había convicción de que las imágenes podrían salir por la noche, la gente comentaba que la procesión iba a salir aunque fuese un poco, no obstante a las 21:00 horas todo estaba dispuesta, el Compás de Consolación lleno de gente, ávida de procesiones y esperando la salida. Junto a la fuente de la Mora el gentío, también se fue agolpando, la hermandad del Ecce-Homo se hizo sentir, consus trompetas roncas y con sus soldados con lanzas, estaban preparados, uniformados y aguardaron un buen rato en el mismo Compás de Consolación. A las 18:45 horas la hermandad de penitencia de los Apóstoles y Discípulos de Jesús hizo el traslado procesional de la Mesa, desde la casa del hermano mayor en el Camino de Charilla hasta la parroquía de Santo Domingo de Silos donde se celebró la misa de la Cena del Señor. Todo estaba preparado, el viento suave mecía a la calle Real, la gente no paraba de llegar por el Llanillo, tratando encontrar un sitio. Otros, trochaban por la calle Veracruz para poder ver las imágenes en los barrios altos. Las trompetas y los tambores de la agrupación musical estaba presta, los aldabonazos de los capataces también, era la hora, ¡por fin¡ iba a salir una procesión de esta Semana Santa alcalaína, el Señor de la Humildad llevado por los costaleros salía por la puerta de Consolación, ante los aplausos de los allí presentes, después hubo un silencio, se seguía mirando al cielo, los nubarrones estaban intactos, los costaleros se disponían a sacar a María Santísima de los Dolores, y por el cancel de Consolación se fue deslizando y poco a poco también pudo salir esta imagen, que igualmente fue aplaudida con fervor por todos los presentes y caminaron todos por la calle Real, Llana y Miguel de Cervantes.
El Jueves Santo alcalaíno es, también para la hermandad de Penitencia de los Apóstoles y Discipulos de Jesús.
Según el investigador Francisco Martín, en Alcalá la Real, la noche del Jueves Santo se remonta a tiempos anteriores, en los que jugaba un papel fundamental la cofradía de la Santa Veracruz, hoy extinta y tan sólo representada por las hermandades del Señor de la Columna y la de los Apóstoles y Discípulos de Jesús. En el siglo pasado, la Esclavitud del Señor de la Humildad ocupó su lugar en el calendario de la Semana Santa, celebrando su procesión el Jueves Santo en lugar del Miércoles Santo, lo que solía hace en los siglos anteriores junto con la hermandad de la Oración en el Huerto. Esta hermandad se renovó en su imagen del Señor de la Humildad, basada en la anterior obra de Alonso de Mena, y en todos sus enseres, de la mano del famoso imaginero granadino Martín Simón con un neoclasicismo muy típico de los años cuarenta. Además, comenzó a vestir su traje penitencial de túnica blanca y morrión y capa roja.
Ha sido una cofradía que innovó mucho a lo largo de sus historia cofrade acompañando a sus imágenes (EL Cristo de la Humildad y Nuestra Señora de los Dolores, obra de Fernández Andes imitando a la antigua de Arrabal) con un gran número de nazarenos y la tropa de romanos, que ejercían en muchas ocasiones de banda de soldados y tambores.
Actualmente, la noche del Jueves Santo ofrece un aspecto variopinto con los nazarenos de esta cofradía y sus imágenes acompañadas de las peculiares vestimentas de los judíos, sayones y tropa de la hermandad del Ecce-Homo y las túnica floreadas de los apóstoles, cuyos personajes van cubiertos con rostrillos y cascos engalanados con flores de colores. Los primeros mantienen la costumbre de tener los titulares en sus casas en bellos altares durante todo el año , salen desde ellas al templo de Consolación con toda su tropa procesionan el gallardete y la lámina del Señor de la Columna y suelen representar varias escenas de la pasión de Jesús acompañados del canto de los pregoneros: el prendimiento de Jesús y el Juego de la Túnica. La hermandad de los Apóstoles (en número de doce) y los Discípulos (en pequeño número frente a más de cincuenta que era su número de fundación, con túnica blanco hueso, estola de color rojo carmesí y cruz renovada) celebra el Lavatorio de los Pies en la celebración de la cena del Señor de la parroquia de Santo Domingo de Silos, también saca su característica mesa con el pan y cáliz, cuyos manteles han sido bordados por la madres dominicas.
El Jueves Santo alcalaíno es, también para la hermandad de Penitencia de los Apóstoles y Discipulos de Jesús.
Según el investigador Francisco Martín, en Alcalá la Real, la noche del Jueves Santo se remonta a tiempos anteriores, en los que jugaba un papel fundamental la cofradía de la Santa Veracruz, hoy extinta y tan sólo representada por las hermandades del Señor de la Columna y la de los Apóstoles y Discípulos de Jesús. En el siglo pasado, la Esclavitud del Señor de la Humildad ocupó su lugar en el calendario de la Semana Santa, celebrando su procesión el Jueves Santo en lugar del Miércoles Santo, lo que solía hace en los siglos anteriores junto con la hermandad de la Oración en el Huerto. Esta hermandad se renovó en su imagen del Señor de la Humildad, basada en la anterior obra de Alonso de Mena, y en todos sus enseres, de la mano del famoso imaginero granadino Martín Simón con un neoclasicismo muy típico de los años cuarenta. Además, comenzó a vestir su traje penitencial de túnica blanca y morrión y capa roja.
Ha sido una cofradía que innovó mucho a lo largo de sus historia cofrade acompañando a sus imágenes (EL Cristo de la Humildad y Nuestra Señora de los Dolores, obra de Fernández Andes imitando a la antigua de Arrabal) con un gran número de nazarenos y la tropa de romanos, que ejercían en muchas ocasiones de banda de soldados y tambores.
Actualmente, la noche del Jueves Santo ofrece un aspecto variopinto con los nazarenos de esta cofradía y sus imágenes acompañadas de las peculiares vestimentas de los judíos, sayones y tropa de la hermandad del Ecce-Homo y las túnica floreadas de los apóstoles, cuyos personajes van cubiertos con rostrillos y cascos engalanados con flores de colores. Los primeros mantienen la costumbre de tener los titulares en sus casas en bellos altares durante todo el año , salen desde ellas al templo de Consolación con toda su tropa procesionan el gallardete y la lámina del Señor de la Columna y suelen representar varias escenas de la pasión de Jesús acompañados del canto de los pregoneros: el prendimiento de Jesús y el Juego de la Túnica. La hermandad de los Apóstoles (en número de doce) y los Discípulos (en pequeño número frente a más de cincuenta que era su número de fundación, con túnica blanco hueso, estola de color rojo carmesí y cruz renovada) celebra el Lavatorio de los Pies en la celebración de la cena del Señor de la parroquia de Santo Domingo de Silos, también saca su característica mesa con el pan y cáliz, cuyos manteles han sido bordados por la madres dominicas.
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