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sábado, 7 de enero de 2017

MAJOLETAS Y TAPACULOS

El día de Reyes volví a la sierra de la Martina, aparqué el coche en un lugar junto a la fuente del Raso y caminé un rato por las veredas de aquellos parajes. El paisaje de la Martina es inmenso y recordé tiempos pasados, cuando mi padre tenía allí una viña e ibamos casi toda la familia a vendimiar. Estaba situada en una parte agreste y difícil y había que bajar los capachos llenos de uvas en un burro y con mucho cuidado, al menor traspié podía ser algo desagradable y peligroso e ir a parar a unos doscientos metros rodando.Recuerdo el sabor del queso que comíamos y lo bien que lo pasábamos cortando las uvas.
Encontré durante el paseo plantas de tapaculos con sus frutos, hacía tiempo que no las había visto y el cuerpo me dio un vuelco y la imaginación me hizo volar a aquella infancia cuando alguien me dijo que los tapaculos no se podían comer porque eran dañinos y el culo se podría cerrar, era algo imposible pero en aquellos tiempos me cuidé de no comer tapaculos. 
Junto a los tapaculos había plantas de majoletas, otro recuerdo de la infancia, tenía unos frutos pequeños y redondos y nos los comíamos y eran apreciados por la gente. Fue una especie de vuelta a aquellos años de mi infancia que revivieron muchas cosas. 
Seguí paseando y cuando me fatigué un poco más, me senté junto a un olivo y me comí un bocadillo de queso y una media cerveza que me sentó de maravilla. Intenté llegar a la casa rural que tienen los Pepillos, pero había un perro grande y aunque lo ví tranquilo, no quise arriesgarme y me dí la vuelta. 
 
Desde allí vi a una persona que guardaba una piara de cabras, al acercarme ví que era un hijo de Piruela, José, y hablé con él, me dijo que tenía unas 170 cabras pero que tenía 60 años de edad y que pronto se iba a jubilar. Volví a recordar tiempos pasados y la figura del Piruela padres vino a mi pensamiento, junto con otros cabreros de la época, como Dondín, Hilario, o el mismo Cuqui. 
Después, me senté en un prado junto a la fuente del Raso y mirando hacía el cielo vi el antiguo cortijo de Manolin  que hoy está en ruinas la figura de Gamazo y ví a aquellos cabreros de los años '60 que cada día llevaban su ganado a la Martina.



viernes, 6 de enero de 2017

'MAGIA EN EL ALONSO' GANÓ EL PREMIO DE LA CABALGATA

La Cabalgata de los Reyes Magos alcalaína fue un éxito importante y se notó en la cantidad de personas que hubo a lo largo del recorrido desde el recinto ferial y después por las diversas calles principales del municipio.
El jurado se encargó de realizar un seguimiento de las carrozas y agrupaciones a pie, para dar los premios de esta edición. Dicho jurado se reunió a partir de las 21:00 horas del día 5 de enero y estuvo formado por José Antonio Hidalgo Pérez; María del Carmen Castillo Rosales, Isabel Padilla Vilchez; Domingo Murcia Rosales y Federico Barquero Mesa como secretario.
El jurado tras examinar todas las carrozas y agrupaciones navideñas participantes, representantes de cofradías, asociaciones y particulares  y tras una común deliberaciónacordó conceder una subvención de 250 euros a todas ellas. El primer premio para ‘Supervillanos al ataque’ de la Ampa Safa, el segundo premo para ‘Fun Fun de la Ampa del colegio Martínez Montañés y el tercer premio para ‘Wood y Tuck de lla Ampa Cristo Rey.
Se dió un premo de participación a todas las carrozas de 700 euros. y los premios siguientes: el primer premio de 550 euros para ‘Magia en el Alonso’ de la Ampa Carmen Juan del colegio Alonso Alcalá; el segundo premi de 350 euros para ‘Superhéroes al rescate’ de la Ampa Padre Villoslada de la Safa y dos terceros premios de 250 euros para ‘Los piratas del Dulce Nombre de la cofradía de Jesús y para ‘Fantasía musical’ de la Ampa Cristo Rey.
El jurado felicitó a todos los participantes y les animó a que intervengan en la próxima edición del próximo año 2018.
La Cabalgata de los Reyes Magos de Oriente lleno de festividad a los alcalaínos, repartiendo caramelos a diestro y siniestro y finalizó con la ‘Fiesta de la Ilusión’ en la plaza del Ayuntamiento. 

REBAJAS


Estimados vecinos, si os queda algún dinero en el bolsillo, podeis optar a las Rebajas. Después de estos días de gasto intenso, nuestros bolsillos han quedado exhaustos, pero el sistema nos tiene preparado una penúltima vuelta de tuerca, las Rebajas. Es como si nos volvieran a estrujar los últimos dineros que nos quedan, en un intento de no dejarnos respirar ni un momento. 
Tras la exuberante Cabalgata de los Reyes Magos, hay que seguir viviendo con lo que nos ha quedado. Quizás los regalos no nos han quitado el deseo y seguimos pensando que necesitamos algo más. El gran motor de esta sociedad es el consumo, la feria del consumo sigue en pleno auge, pero solo para los que les ha quedado algún euro en la cartera. 
Las Rebajas son la quintaesencia del sistema, es una especie de paraíso del consumo, donde los que tienen dinero pueden satisfacer sus instintos de compras. Esto es una cadena interminable que nos acerca a una religión de la que no podemos salir, hay que tener mucha fuerza de voluntad para hacerlo. 
Consumid es el lema, los escaparates volverán a llenarse de artículos, preparados con vistosidad y grandes adornos, con unos precios a los que casi nadie se puede resistir, la fiesta continua, la fiesta nunca se acaba, todo está preparado para seguir consumiendo.  

jueves, 5 de enero de 2017

BALANCE DEL GOBIERNO MUNICIPAL ALCALAINO DE 2016

La mejora de la atención sanitaria en Alcalá la Real- con la apertura de las Urgencias- ha sido lo más destacado de 2016. Un año en el que también sobresalen la apertura del Edificio de la Trinidad, la puesta en marcha de los presupuestos participativos, el cambio de formato de la feria de junio, los 25 años de la agrupación de voluntarios de Protección Civil, la venta de más de 20 parcelas de suelo industrial en Llano Mazuelos y El Chaparral o los treinta años de los Servicios Sociales, que gozan de plena salud. 

En 2016 se han puesto en marcha numerosas iniciativas previstas para la actual legislatura. Desde el Gobierno Municipal de Alcalá la Real, en palabras del alcalde, Carlos Hinojosa “se ha trabajado durante este año con un proyecto claro del municipio; por una recuperación justa que llegue a todos y a todas; con compromiso por los distintos colectivos; y fomentando la participación y transparencia, desde un Gobierno limpio”.

            Y así destacar la continua ocupación por el empleo y el emprendimiento. Alcalá la Real es un municipio cuya ciudadanía ha sabido compaginar la innovación, la labor en la industria del plástico o de extrusión, con la potente industria agroalimentaria y a la vez el desarrollo de todo el patrimonio cultural y turístico. “Desde todos los ámbitos de la sociedad alcalaína se trabaja para que Alcalá siga bajando su tasa de paro. Una tasa de desempleo que, por cierto, es 10 puntos inferior a la media de la provincia”.

Por  eso, desde el Ayuntamiento se han seguido creando nuevas naves para el asentamiento de nuevas empresas (el Ayuntamiento cuenta ya con 15 naves); con la venta de suelo industrial a bajo coste por parte de la Junta de Andalucía; creando bolsas de trabajo municipales, favoreciendo el trabajo de los agricultores (arreglando caminos o poniendo a su disposición una nave para usos agroalimentarios); cuidando el patrimonio, con la apertura del nuevo Edificio de la Trinidad como emblema de este año. A todo esto sumar el turismo, como motor de empleo y riqueza, con un cada vez mayor número de visitantes y la promoción en red con importantes municipios del interior de Andalucía. 


“Y seguimos trabajando por las 16 aldeas y por sus infraestructuras y servicios”. Los programas municipales de obras (planes provinciales y obras del Aepsa, antiguo PER), de empleo, educación, juventud o servicios sociales se extienden de manera importante a las pedanías alcalaínas.  


            Otros temas de gran relevancia han consistido en la atención prioritaria a las personas que peor lo están pasando, a través de los Servicios Sociales Municipales. En este sentido, se han puesto en marcha programas de empleo de la Junta- con incremento de presupuesto por parte del Ayuntamiento- para ayudar a las familias que más han sufrido las consecuencias de la coyuntura de los últimos años. Desde Alcalá también se está apostando por la ley de dependencia, con un gran número de personas beneficiarias y trabajadoras. En total 260 personas beneficiarias y 60 trabajadoras en 2016.    
 La apertura del servicio de Urgencias del Hospital de Alta Resolución, dando mayor calidad a la asistencia sanitaria alcalaína, una vez que ya ha pasado lo peor de la crisis económica, ha sido, a su vez, un punto destacado de 2016.  

            La educación, con la implicación municipal con los distintos centros escolares, también aparece como clave de este nuevo tiempo en Alcalá la Real.   

            Este año también se ha puesto en marcha una experiencia pionera. La elaboración de los presupuestos de 2017 ha conllevado la realización de una consulta ciudadana para decidir el destino de 150.000 euros. “El Gobierno Municipal tiene el compromiso de ir incrementando estos presupuestos” según ha apuntado el alcalde. 

            El año terminó con la reciente concesión de los Premios Hércules, que se entregarán en febrero a los colegios rurales de Alcalá la Real, la Comisión de la restauración del Cristo de la Misericordia, el Club Deportivo Baruca, la Asociación Hermandad de Donantes de Sangre y la empresa TAGHLEEF INDUSTRIES S.L.U. (DERPROSA).
             
Por último “indicarle que el compromiso del Ayuntamiento se dirige a todos los colectivos sin excepción: jóvenes, mujeres, mayores, infancia, etc. Y ese seguirá siendo nuestro cometido: seguir trabajando por una Alcalá la Real cada vez mejor. Por mantener los niveles de calidad de vida, mejorando los servicios municipales, y atendiendo las necesidades que vayan surgiendo en la sociedad del 2017”.


     
           



martes, 3 de enero de 2017

LA INFANCIA NUNCA SE ACABA


Desde aquella cueva se contemplaba el horizonte de Sotorredondo. La abuela Paz vivía en ella y tenía un mantón negro para cubrir su cuerpo y defenderse del frío. Desde lo alto se podía ver el río y los cerezos de Fermín Murcía y el estanque de Saturno, allí nos bañabámos de forma clandestina aunque a la luz del día. Parecíamos un pequeño ejército que deambulaba por aquellos terrenos, nos quitábamos la ropa y en un instante nos sumergíamos en las aguas sucias de aquella alberca; a veces llegaba gente extraña dando voces y salíamos corriendo con la ropa entre las manos y con la desnudez de nuestros cuerpos a cuestas. Llegábamos hasta el cortijo de los Barrancos, donde Liborio tenía otro estanque, de nuevo nos bañábamos en aquellas aguas sucias y marrones que se mezclaban con el barro.

Ibámos de un lado para otro, todo el día para nosotros, nos perdíamos en Frailes, en aquellos campos donde había cerezos, manzanos, peras y otras frutas. Cogíamos aquellos sencillos manjares cuando sentíamos hambre. Recorríamos el río desde la Zarredonda, por la parte de las Cuevas, por las Eras del Tejar, pasando por la parte que daba a las Eras del Mecedero. Saltábamos de un lado a otro, ligeros como canes a una velocidad endiablada, no le temíamos ni al frío ni al calor. Llegábamos a las eras del Mecedero y con una pelota de trapo y dos porterías hechas con dos piedras, montábamos un partido de fútbol casi eterno. Isidro driblaba a todos los que se encontraba, Belmontes paraba todos los balones, Miguel Tello era el mejor delantero y Rafa el de Caridad era el bravo defensa que no dejaba pasar a ningún delantero. 

En aquellos tiempos viviamos felices sin nada. El río llevaba agua en abundancia y en el invierno nuestra mejor distracción era colocarnos en las barandillas de la calle Cuevas para ver pasar el agua, las ríadas eran frecuentes y aquella agua turbia inundaba algunas casas, como la posá de la Rubia o el almacén del abono de la cooperativa san Antonio.

 En invierno nos subíamos al montón del orujo para calentarnos, emanaba un humo agradable que calentaba nuestras heladas manos. Incluso algún cagarrache era capaz de darnos un pedazo de pan tostado mojado completamente en aceite, era un manjar crujiente que nuestros cuerpos agradecían.
 

lunes, 2 de enero de 2017

AUN PUEDE HACER LA RUTA DE LOS BELENES ALCALAÍNOS


Aunque parecen estar escondidos y mucha gente no saben donde están, Alcalá ofrece una ruta de los belenes importantes que mantienen viva la tradición local y dan realce a la Navidad alcalaína.
De la mano de la Asociación de vecinos ‘Huerta de Capuchinos’, el pasado uno de enero se realizó una visita a los belenes alcalaínos. Desde la calle Prudencia Ratia se inició el camino, a través de la empinada calle de Cervantes se llegó hasta la iglesia de San Juan, donde el investigador local Paco Martín comenzó la explicación de los belenes. En dicha iglesia se puede admirar un niño Jesús y el belén que está compuesto por un conjunto de escenas como el castillo de Herodes, con una serie de figuras que son una de las más bonitas de Alcalá, surgiendo sobre los años 1980 por el grupo de juventud de la cofradía del Cristo de la Salud, aunque actualmente el belén se hace dentro de la iglesia, otras veces se representaba en la calle, donde el día 24 de diciembre se le cantan villancicos.

Tras recorrer la calle Real, la comitiva se dirigió a la Tejuela, donde se pudo ver el belén de la Borriquilla, dirigido por Pedro Gálvez, con figuras de barro comprados por Internet, presenta una serie de escenas, destacando la Mota en lo alto del belén, así como las casas de pilatos y la corriente del río Jordán con un cauce lleno de agua; la Anunciación está representada en un establo humilde y el niño está en otro establo y no en una cueva.
Nada más realizar unos pasos, los visitantes se dirigieron a la iglesia de Consolación, donde en el altar mayor se encuentra el belén de dicho templo. Está formado por figuras de trapo compradas en Madrid por el sacerdote Gabriel Susi Lara, según Francisco Martín son de inspiración barroca y los trajes gozan de gran boato, consta de un grupo de doseles de los denominados de Damasco  y hay un niño Jesús hecho de serie del pueblo de Olot. 
Tras esta visita, hubo que andar un buen rato, hasta recorrer la calle Utrilla casi completa, allí en el número 91 se encuentra la casa de Dolores Ruiz, una mujer amable y risueña que no le importa enseñar su portal de belén y en una pequeña habitación guarda el mismo, es un belen típico familiar con unas características especiales, en el que se puede apreciar el amanecer, así como el anochecer a través de un juego de luces. Las figuras son pequeñas y cuenta Dolores Ruiz que comenzó a colocar el belén hace más de 50 años, en un principio con pocas figuras y con el tiempo se ha ido formando un gran conjunto. El belén cuenta con musgo original, así como con figuras que representan una serie de oficios como agricultores, pescader y también hay una serie de pirámides, así como una representación de la matanza.

Otro de los belenes que se visitaron fue el de Rafael López, un profesor universitario e ingeniero que mantiene la tradición de los belenes en la cochera de su casa. Realizando la colocación de dicho belén desde hace más de diez años. Se trata de un trabajo concienzudo, donde se pueden ver  diversos molinos para hacer pan, así como un lavadero con agua, en otra parte el palacio de Pilatos y el castillo de Herodes, parece un pequeño pueblo donde se ven diversas entradas, incluso se puede apreciar una serie de pequeñas tejas en diferentes edificios del mismo. Rafael López enseña su belén a todo el que llega a su casa y mantiene viva la llama de la tradición.
Por último, los visitantes pudieron apreciar el belén de la asociación de vecinos ‘Huerta de Capuchinos’, que está instalado en una esquina entre la Avenida de Andalucía y los Sauces, allí cada día es abierto por un socio de la asociación, ofreciendo un belén con numerosas figuras y además se recogen juguetes para los niños y alimentos para los necesitados, al igual que en el belén de la cofradía de la Borriquilla.
Estaba previsto la visita al belén del ‘Lagar de los Vinos’, un lugar donde dos hermanos mantienen un negocio de venta de vino y otros productos locales, pero estaba cerrado y no se pudo ver.
Existen otros belenes que están al aire libre, como el de la plaza del Ayuntamiento que tiene una gran vistosidad sobre todo de noche, porque destacan sus figuras blancas.
En fin, los alcalaínos y visitantes tienen una ruta de los belenes.  

domingo, 1 de enero de 2017

SUBIENDO POR LA CALLE SAN ANTONIO DE FRAILES

Muchas veces he subido al barrio de los Picachos; sobre todo cuando iba a comprar tabaco para venderlo en la tienda de mi madre, también a por sacos de pan a la panadería de José Castro,que antes se llamaba de 'Los Pompas'. 
Subía por la calle Mesones, donde estaba el Cinema España, al lado estaba la cooperativa de aceite y la casa de Miguel 'El Señorico', que era cuidado por la Chipilina, antes del cine se encontroba la Posá y la tienda de Tambor. Junto a la casa del 'Señorico', donde vive ahora Luis Raya, había una familia que el padre se llamaba Miguel Vela y tenía 3 hijos, dos mujeres y un niño que también llevaba el nombre de Miguel.
Después, tomaba la calle San Antonio, a la izquierda vivia Membrillo y su familia y a la derecha un hijo de Nieves y su esposa Filomena que era de un cortijo de Valdepeñas. En un callejoncillo vivían Carabito y un matrimonio mayor que eran los dos sordos pero se entendían a las mil maravillas.
Por allí, estaba la casa de la Grilla y su marido Fernando, tenían varios hijos. Allí, me encontraba a José María 'El de Cerdas', era un hombre alto y fuerte que trabajaba, a veces, de albañil. Tenía dos hijas, una se llamaba Esperanza y otra Isabel. La primera se casó con un alcalaíno, que era amigo de mi hermano Antonio y después se fueron a Sevilla a trabajar en la fábrica de la FASA-Renault. La segunda hija se fue para Barcelona. Tenían una tía que era hermana de su madre que se llamaba, creo, Esperanza, esta mujer trabajaba con el médico don Fermín. Le decian la Tata los nietos del médico. 
 
Otros vecinos de la calle San Antonio era el Bizco Empalaga, la Pollica, Amador el de la Cueva y su mujer Mercedes Tello que regentaron el bar la Cueva y sus hijos David, Pepito, Itas, otra que se casó con un Raya y otra más que se llamaba Carmelita que también se fue a Sevilla. 
También se fue a vivir a la calle San Antonio Fermín García, un hermano del Panzas. En el callejón estaba la Pajota y un maestro albañil que se llamaba David 'El de Eloy'. Al lado estaba la familia de Paco Mudarra, Molina el Barbero, un hombre que tenía una tienda que le decían Minero, otra familia que vivia en lo que hoy es el bar del Cazador y por encima Paco Alcaide 'Paquillo', la tienda de tejidos de Antonio Tello, la tienda de Antoñico el Loco, la escuela de Emilio el maestro y la casa de Librada que tenía varios hijos. Vicente 'Pelicos' vivía también por allí. 
 
Allí terminaba la calle San Antonio y comenzaba la calle Almoguer y la calle Picachos, como ahora, pero ahora las cosas han cambiado bastante, hay muchas casas vacías y muchas de las personas que he nombrado murieron o se fueron a vivir a otro sitio.

Dedicado a Esperanza Antelo.
Feliz año 2017.