Pero los jóvenes barbudos y peludos de aquellos años, se habían convertidos en mayores calvos, sin barbas y sin bigote y las mujeres, muchas de ellas canosas y con algunas arrugas, como el paso del tiempo había hecho en todas nuestras caras. Allí nos dimos abrazos con los que eran nuestros amigos, se formaron corros y algunos ni nos saludamos, porque casi no teníamos mucho que decir. Unos se habían separado, otros eran abuelos, casi todos tenían hijos. Muchos están en la enseñanza y en fin, todos somos 30 años más viejos. No obstante, la alegría por ver a Ricardo Bellido, el Rubio, el Macael, la Larios y todas aquellas guapas mujeres que en aquellos años me hicieron suspirar, hizo ser una noche nostálgica con un sabor agridulce y un poco rara. Todo pasó rápido y durante la noche estuve soñando con todos aquellos compañeros con los que compartí cinco años de mi vida en la Granada de 1974 a 1979, años de ilusión, de ganas de hacer cosas y de formación. Todo ha pasado como en un sueño y seguimos vivos para seguir contándola.
No hay comentarios:
Publicar un comentario