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sábado, 23 de enero de 2010

LOS ÚLTIMOS CABREROS DE LA SIERRA SUR


Las piaras de cabras que había en la comarca de la Sierra Sur eran sacadas todos los días al campo, para que estos animales comieran, por unos señores que se llamaban cabreros pero que poco a poco han ido desapareciendo. Aunque aún quedan algunos en municipios como Alcalá la Real, Frailes o Valdepeñas de Jaén. En los años 1950 y anteriores muchas familias tenían una o dos cabras para poder tener leche para su consumo. Entonces, estas cabras eran guardadas por el cabrero y el propietario pagaba una pequeña cantidad mensual. Con el paso del tiempo, esta practica ha ido desapareciendo pero algunas personas siguen realizando este trabajo con una pequeña piara de cabras, cuya leche ordeñan cada día y venden a una fábrica o cooperativa.
Uno de estos cabreros es Manolillo, vive en la aldea de la Hoya de Charilla y a sus 75 años aún cada mañana saca a pastar su rebaño a las sierras cercanas y es capaz de subirse a un álamo de gran altura para cortarle ramón a sus cabras. Manifestó que no puede prescindir de su pequeña piara de cabras y las cuida cada día, levantándose muy temprano para realizar el ordeño e incluso hace queso para su consumo y el de su familia. Manuel sabe cada uno de los sitios de la Hoya de Charilla, ha recorrido sus campos, sus veredas, sus cuevas y sus prados y reconoce cada una de las piedras que componen estos lugares. Ha pasado toda su vida en estas tierras y a pesar de que se compró una casa en Alcalá la Real, con cuarto de baño y calefacción, no quiere despegarse de sus aposentos de la Hoya de Charilla ni abandonar su piara de cabra en manos de otras personas. Siempre lleva su honda hecha de esparto y cuando su ganado se adentra en fincas que no son de su propiedad, la piedra de la honda les advierte que están en un lugar prohibido.
Por los campos de Frailes, aún podemos ver a unos cuantos cabreros, que llevan sus propio ganado a terrenos de la Martina o de la Colada, y buscan allí su alimento. Al mítico Piruela que cada día iba a la Fuente del Raso para que sus cabras bebieran agua, han seguido otras personas, como Gregorio Mudarra, apodado Cuqui, que aún pasea su pequeña piara en los apriscos de estas montañas, buscando el verde de los prados entre las piedras altas de la Martina, montado en su caballo blanco vigila a su ganado y cada día va y viene por estas veredas con grandes peñones. En su casa de la calle Santa Lucia siempre ha tenido ganado de este tipo y junto con su padre David mantuvieron esta estela de los antiguos cabreros. También podemos ver a Antonio Chica Arenas, llamado Dondin, un hombre que tiene dos dones y que presume de ellos, el don y el din. Sigue fiel así mismo y pasea su piara por terrenos del Chaparral y la puerta de su casa está siempre llena de ramón de olivo en estos días de aceituna, para sus cabras.
Estos hombres, en el verano, solían dormir en el campo, llevando a su ganado a los lugares donde había pastos, comenzando la jornada por la tarde y subiendo a las montañas a pastar durante la noche, que había temperaturas más bajas.
Todos saben que cuidar cabras es un trabajo muy duro, como lo son todos los trabajos de la agricultura y la ganadería, a pesar de que se hayan mecanizado. Porque el caprino es el sector que más horas necesita. Y si bien, el pastor de ovejas o el vaquero han tenido más tiempo para socializarse. El cabrero no, porque éste tiene que ordeñar por la mañana y por la tarde, y los 365 días del año. Así, culturalmente, ha tenido poco tiempo para relacionarse.
Normalmente se levantan sobre las cinco y media de la mañana y practican el ordeño, que a pesar de que existen ordeñadoras, hay cabreros que todavía ordeñan a mano, pero los menos y porque tienen muy poco ganado. También ordeñan las mujeres y dicen que ellas dejan más relajada a la cabra. De hecho hay explotaciones de ovino y caprino que para el ordeño quieren exclusivamente mujeres. Ésta ha sido una de las tareas de la mujer en el sector, ayudar al marido en el ordeño.
Una vez se completa el ordeño, a eso de las diez, tiene que dar de comer a los animales, sobre todo cereal, aunque en el régimen extensivo lo conveniente es que tomen la mayor parte del alimento de la naturaleza. De ahí que a partir de las once las suelten en el campo. Así están hasta las siete de la tarde más o menos, para hacer distintos apartados: el recrío a un lado, las que no producen a otro porque tomen un pienso distinto y menos cantidad, y las de producción láctea a otro. De inmediato llega un nuevo ordeño, hasta las diez de la noche. Y así todos los días.
Los cabreros van desapareciendo y los hijos ya no imitan a los padres en este quehacer. Ahora se pueden ver grandes extensiones de tierra valladas con alambres de espino, donde se ven pastar a las cabras, sin cabrero, allí se les ve de distintos colores, con un perro a la entrada de la finca, metido en un bidón de lata, amarrado con una cadena que da pena de verlo. Lejos de los buenos perros de aquellos cabreros de antaño que eran capaces de jugarse la vida por sus dueños y cabras.
Los problemas del caprino siguen ahí, los ganaderos dicen que tienen problemas. Aunque la leche tiene un buen precio que debe estar relacionado con su calidad. En cambio el choto, el cabrito tiene mucha descompensación. En diciembre se puede vender a más de 9 euros el kilo y de enero a junio el precio baja, cuando a la hora de comprarlo en la carnicería siempre vale lo mismo. Los técnicos dicen que hay que tener formación en este sector, porque cuando se tiene formación, se sabe cual es la situación. Aconsejan que el sector debe unirse, al menor para comprar juntos, un grupo de gente de al menos tres personas, para comprar alfalfa, cereal o maquinaria.
Pero eso puede ser mucho pedir, el cabrero es un hombre individualista, que coge cada día su mochila con algo de comida y recorre sus lugares de costumbre, da de beber a sus cabras en el mismo lugar y vuelve a casa de noche. El cabrero practica una religión, todos los días del año, está apegado a sus cabras como una lapa y esa filosofía no ha prosperado en la gente de ahora.

lunes, 18 de enero de 2010

EL DETERIORO DE LOS CORTIJOS DE LA COMARCA


Los cortijos han sido siempre lugares diseminados de los municipios, pero que han tenido una riqueza incuestionable. En los términos municipales de Alcalá la Real, Castillo de Locubín, Valdepeñas de Jaén o Frailes, se pueden ver una serie de cortijadas que conforman el territorio municipal.
Pero desde los años 1970 se han ido devaluando como consecuencia de la despoblación, del trasiego de habitantes del campo a la ciudad quedando gran parte de ellos deshabitados y sus inmuebles ruidos, aunque la tierra ha seguido siendo cultivada desde los pueblos, pues el transporte ha evolucionado mucho.
Paseando por la Sierra Sur se puede apreciar la arquitectura de estos cortijos con sus viviendas de yeso, sus vigas, sus corrales y su tierra a todo alrededor, que suponía la fuerza y riqueza de los cortijeros. Gran parte de ellos están arrumbados y casi nadie quiere vivir en el campo. Visitando las sierras de Frailes, Alcalá la Real o Valdepeñas de Jaén, nos sumergimos en un mundo primario al que le han añadido algunos elementos exógenos, como las uralitas, que le dan un toque peculiar y único. En un mundo en el que conviven viejas tradiciones con algunos aparatos sofisticados del más inminente progreso pero aún perviven las huellas indelebles de su identidad, propias de un mundo rural, cuyos habitantes viven de la agricultura y de la ganadería.
Las eras que bordeaban a los cortijos, donde se recogía la cosecha, han perdido el verde característico y sus hierbas se han convertido en unos palotes secos y amarillentos que deterioran el paisaje que antaño era agradable. Algunos de sus habitantes se han agarrado al subsidio de desempleo agrario como un último refugio donde guarecerse.
En algunos lugares, como la Hoya de Charilla en Alcalá la Real, solo quedan unos 4 ó 5 vecinos, de las más de 200 personas que vivían en otros tiempos. Aún siguen cultivando sus campos y con una pequeña piara de cabras u ovejas consiguen vivir bien y sin el problema del gran consumo a sus espaldas.
En otros, como las Nogueruelas entre Frailes y Alcalá, sólo se ven cortijos derruidos, con paredes caídas y tejas de barro que en otro tiempo taparon muchas goteras. Otro tanto ocurre en los cortijos de Valdepeñas, como la Cerezuela y Cerezo Gordo. Aunque también se ven algunos cortijos reformado, porque hay aún gente que está enamorada de estos paisajes y sus descendientes han levantado viviendas modernas en las que suelen vivir y pasar los fines de semana.
En la cortijada de los Rosales, en Frailes, con una altitud de 1.255 metros, se puede divisar la fortaleza de la Mota al fondo, y las casas de Frailes, la aldea de Santa Ana y Mures como pequeñas gotas que se esconden en el horizonte. Hay poco agua y los vecinos con la ayuda del Ayuntamiento han hecho pozos para abastecer a la cortijada de agua potable. No obstante, la vegetación es variada y al lado de las especies de monte, como la aulaga, tomillo y romero, conviven especies mediterráneas como la higuera y el almendro. Es como una pequeña aldea, compuesta por cuatro núcleos principales de casas, que pegadas unas a otras, se apelmazan como queriéndose dar calor en los fríos inviernos, alternando las edificaciones antiguas con las más modernas, cuyo contraste es enriquecedor, donde conviven los abuelos con los nietos.
Aún queda vida en estos andurriales y al menos los ladridos de los perros se dejan oir como un eco constante. En estos montes, campos de olivos, encinas, almendros, higueras se repiten, campos que en su mayoría eran propiedades comunales, eran montes de propios que a través del tiempo han ido perdiendo su identidad municipal y las fronteras de lo público, pues los cortijeros fueron arrancando en los linderos y los convirtieron en propiedad privada como por arte de magia.
En estos parajes no existe el tiempo, el camino con la sequía polvoriento, a veces se hace intransitable y los aperos de labranza descansa olvidados en los corrales, como antiguos trofeos de guerra, los chaparros y encinas se exhiben al viento y sueltan bellotas para que se alimenten las cabras.
Muchos de sus campos suelen estar vallados y dentro del terreno pasta el ganado y el difícil encontrar los antiguos cabreros que cada día salían a las veredas y campos para encontrar las hierbas vírgenes que hacían una buena leche.
En la parte del Valdepeñas de Jaén, junto a Cerezo Gordo, aún quedan 3 ó 4 personas vinculadas a esta tierra, mientras el progreso les ha colocado en lo alto de la Sierra del Trigo, una estación eólica, con grandes aspas, que los cortijeros llaman vulanicos porque se parecen a una planta que cuando se seca, se la lleva el viento.
Hoy, gran parte de estos cortijos están abandonados y los descendientes de los cortijeros ya no viven en aquellas casas, con corrales y caballerizas, suelen vivir en la ciudad y si acaso siguen explotando estas tierras, lo hacen desde sus pisos, con maquinaria y tractores.
Aunque hay otras personas que se han interesado por estos parajes, como los ciudadanos ingleses que viven en la Sierra Sur, que han comprado antiguos cortijos en las diversas aldeas alcalaínas y con un poco de imaginación se han instalado en las antiguas viviendas cortijeras. Van y vienen a Alcalá la Real, pero les gusta la tranquilidad de estos parajes y tratan de pasar su vejez en estos Lares con un automóvil en la puerta.
En otros lugares, como en toda la sierra de la Martina, existen ya pocos cortijos, sus paredes se ven derruidas y sólo queda la huella de lo que algún día fue. Se ven numerosas vallas a todo lo largo y ancho de la carretera que une Frailes con Valdepeñas, pero las huellas de sus habitantes han desaparecido, el cortijo de Manolín solo es una entelequia y el de los Pepillos se ha convertido en una casa rural, junto a una nave grande para el ganado que lo cuidan desde el pueblo. Las grandes praderas del cortijo el Hoyo están desiertas y los prados se suceden, algunas veces se ven buscadores de setas de cardo en el otoño, pues son muy apreciadas para comer. En la Colmenilla, de Valdepeñas, también se ha convertido en una casa rural con piscina y son numerosos los turistas que suelen venir para ver de cerca la Martina y adentrarse en sus hermosos parajes, con vistas impresionantes y vallas y cercas de ganado.

sábado, 16 de enero de 2010

VUELVEN LOS RIOS DE LA VIDA A LA SIERRA SUR


Las últimas lluvias han traído un regalo a varios municipios de la Sierra Sur. Los cauces vacíos se han vuelto a llenar de alegría y el agua discurre por arroyos, riachuelos e incluso veredas.
Los hombres y mujeres de la Sierra Sur vuelven la vista a estos ríos y el agua da vida en numerosos pueblos, a pesar de los diversos sustos que se han llevado los ciudadanos, pues en algunos lugares como Frailes, el río Chorrillo y el de Los Barrancos cuando se juntaron en el puente de las Cuevas, estos últimos días, parecía que iba a desbordarse por la calle Tejar.
Desde Frailes hasta las aldeas alcalaínas de Ribera Alta, Ribera Baja y Mures se puede apreciar la subida de estos pequeños ríos, con un gran caudal y el agua, primero marrón y oscura ya se ha vuelto clara y cristalina y el caudal es grande y profundo.
En la aldea alcalaína de Ribera Baja se puede apreciar en las Vegas de Paz como la unión de estos ríos ha desbordado las vegas y las alamedas aparecen anegadas con esta agua que cayó del cielo y ahora busca su antiguos cauces, sin reparar en límites ni en inmuebles levantados en la base de la sequía.
En la entidad local de Mures, más allá del lugar conocido como Las Casillas, los pequeños arroyos bajan unidos en el río Velillos y también se ven fincas anegadas, vegas encharcadas y árboles sacados de raíz dentro del cauce. Muchos agricultores se quejan del daño que han causado, pero saben que el agua les da la vida y el próximo verano estará previsto que las hortalizas tendrán riego en abundancia y crecerán los pimientos, tomates o calabazas en cada una de las fincas que riegan estos ríos.
En Frailes, muchos de sus habitantes, que tienen sus casas junto al río sufrieron varios sustos en las madrugadas pasadas, pues el ruido del cauce de sus ríos traía todo tipo de escombros, piedras y otras basuras, pero ahora el cauce está limpio y las aguas vuelven a ser ligeras y limpias para que vuelva, de nuevo, la vida en los ríos.
Aquellas antiguas estampas, con las orillas llenas de mujeres lavando la ropa de sus coladas, quizás no se repitan, porque los tiempos han cambiado y las lavadoras hacen este trabajo, pero quizás algún nostálgico pueda coger aquellas piedras apropiadas para lavar y colocarse en estas orillas y hacer la colada.
Lo que si es verdad, es que los ciudadanos han vuelto a mirar los ríos, siguen poniendo los brazos en los marmolillos de las avenidas y miran al río cada día. Aquellas barandas llenas de vecinos, viendo el temporal de lluvia tampoco se repetirán, pero ahora suelen aparcar sus vehículos y volver a mirar el cauce del río. Sorprendiéndose porque ha vuelto el agua, de nuevo, como en aquellos tiempos de grandes temporales y largos inviernos.
En la curva del Salogral, en la carretera de Alcalá la Real a Frailes, también el río ha vuelto a llevar agua, y su caudal se junta con el del río Velillos y llega hasta la localidad granadina de Pinos Puente, con un caudal, ya, mucho más elevado.

miércoles, 13 de enero de 2010

MANOLO EL SERENO, EL HOMBRE GENEROSO


Un día llegó por el norte, atravesando la Martina y se quedó para siempre en Frailes, Manuel Ruiz López, mejor conocido por el Sereno, aprendió que el camino más corto es la verdad y desde entonces sigue aprendiendo que lo más importante es estar bien con uno mismo.
Apenas tiene 84 años y se levanta cada mañana con ganas de vivir. Enciende su lumbre en la cocina de su casa, cuida a sus perros y gallinas y luce una sonrisa de niño ingenuo y divertido que desprende alegría y bienestar a su alrededor.
Es tan coqueto que es capaz de ir a cortarse el cabello cada mes a Pinos Puente, porque conoció allí a un peluquero que le hizo un corte en el que se veía bien y también es capaz de entusiasmar a cualquier extraño que se encuentre en su camino con sus palabras y sus hechos.
Parece que tiene el don de las lenguas y un día en el restaurante Rey de Copas, después de una comida, lo vi hablando con dos jóvenes inglesas, sin parar de charlar estuvo cuatro horas y las mujeres se reían, cuando le pregunté de qué hablaba con aquellas guapas bellezas, me dijo que lo entendían y que incluso le habían dado su dirección en Londres para que fuese a visitarlas.
En Frailes empezó a trabajar de mulero, llevando una yunta para arar de una familia de boticarios que tenían tierras de labranza. Pero sus inquietudes le llevaron a aprender por sí mismo que tenía que hacer muchas cosas. Pronto se hizo funcionario y vigilante nocturno de aquellas calles de Frailes, con uniforme gris velando por los sueños de los fraileros. Aquellos alcaldes franquistas vieron en él a un hombre que les resolvía multitud de problemas, aprendió albañilería y se hizo maestro de obras y ensanchó calles y conocimientos, inventó fuentes y agrandó vías y llevó calma a las inquietudes de aquellos tiempos grises de dictadura y miedos.
Lo conocí en mi infancia, cuando visitaba la pequeña tienda de mis padres en la calle Tejar de Frailes, daba consejos y seguía aprendiendo, algo tenía este hombre que todos acudían a él. Si el enfermero se ponía enfermo, él cogía los inyectables y colocaba aquellas banderillas de antibióticos a diestro y siniestro, si el maestro no podía acudir a la escuela, él se encargaba de impartir clases magistrales de la vida y de la muerte y todos quedaban encantados con su presencia y si el cura se ausentaba, allí estaba Manolo el Sereno, para redactar el nacimiento, matrimonio y defunción sin que nadie notara la ausencia del cura párroco.
Estuvo en África en la mili y se enamoró de la hija de mandamás marroquí, su inexperiencia hizo peligrar hasta su vida, pero aún guarda los recuerdos del Riff en su caja de cristal y aún piensa en visitar aquella región de tan alegres recuerdos para él.
Se jubiló y siguió viviendo su vida en jubilo. También aprendió el arte de las boticas y si no hizo formulas magistrales, alivió penas, atendió a enfermos y fue querido por todos las farmacéuticas que han ido pasando por la villa de Frailes en todos estos últimos años.
Un día conoció a Juan Eslava y este lo inmortalizó en sus libros, pero él le enseño el espíritu de la Sierra Sur, las veredas de sus sierras, el gusto de sus manjares y de vez en vez se llaman y se cuentan los recuerdos y se envían regalos.
Otro día conoció a Michael Jacobs y se confundieron entre quijotes y sanchos, paseando por geografías conocidas y desconocidas y fue a Londres y estuvo en el Parlamento y fue recibido como alguien importante.
Se interesó por los libros y colecciona muchos de ellos, con la rúbrica en la primera página, que se los envían escritores que ha ido conociendo. Salvador Compán es capaz de venir de Sevilla, por el solo hecho de comer con este hombre y dijo de él ‘le sobra siempre vida para regalártela y uno se pregunta cómo puede haber tanto hombre dentro de un solo Manolo; cómo son tan fáciles para él las cosas difíciles’.
Chris Stewart es capaz de venir desde su cortijo de Orgiva a tomarse un salmorejo junto a la noguera de su casa y decirle ‘Gracias, Manolo, por enseñarme el camino adelante y mostrarme que los años crepúsculos de la vida, no es necesario vivirlos en un estado de decrepitud ni con un régimen austero y atrevido’.
Manolo el Sereno es un libro abierto, capaz de enamorar a una Sara Montiel perseguida por 35 periodistas, mientras él la rescataba del cuarto de baño de su casa, donde se había quedado encerrada.
Ha sido capaz de inventar la almazara más pequeña del mundo e inventar el aceite más caro del mundo, para regalárselo en pequeños botes a amigos y desconocidos que visitan su casa.
En el portón de su casa ha colocado una paloma de la paz y desde que la edificó las puertas están abiertas para todo el que llega, desde el famoso escritor holandés Cees Nootemboom, hasta los amigos ecuatorianos a los que ha enseñado a elaborar las migas con chorizo y melón en este invierno de lluvias y frío.
Manolo el Sereno tiene el alma abierta y el corazón caliente, su cabello reluce blanco y sus palabras siguen siendo vigentes a pesar de los años, ha aprendido que el paso del tiempo le llevará a la vida por cualquier camino que ande.

martes, 12 de enero de 2010

DUDAS DIRECTAS

He leído blogs, he visto llorar, sufrir, he visto la nieve de nuevo, y correr agua por los ríos. Ahora dicen que los socialistas no quieren presentar a Zapatero a las próximas elecciones y a mi me da igual.Llevan soldados a Afganistán para veranear con la calor que hace y duermen inmigrantes en los Canarios, sin luz ni agua, ni gas ni fuego y que importa, si estamos tan a gustito. Qué coño pasa si ya no te emocionas ni el corazón palpita como antaño, me estoy haciendo viejo o es que mi hija me ha quitado el protagonismo.
Estoy harto de pasar un dia tras otro y no me ha tocado la lotería ni me tocará, pero siempre es lo mismo. Los alcalaínos han dormido a siete bajo cero y no se han enterado, solo algunos barrían la puerta cuando nevaba y los servicios municipales no limpiaron el hielo por eso la gente se escurría y reía.
Creían que no iba a llevar ni a nevar y dicen que están hartos de todos estos días y reniegan de la lluvia y la nieve y apenas ha caído nada, pronto vendrá la sequía y nos inmolaremos pidiendo agua, año de nieves, año de bienes siempre igual, esto se repite h por el carril bici pasan corriendo los jóvenes del 84 y dicen que tienen prisa para volver que los esperan sus mujeres con el niño en brazos, que han lavado la ropa, los cacharros y que ellos se van a correr y no les ayudan. Para que te casaste Manuel si no sabes responder.
Ya puedo andar, pero aún no puedo correr, mi pie se salvó pensé que no llegaría a andar jamás.
Han hecho mil quinientas casas y hay miles de personas sin techo, yo tengo casa, yo tengo casa, pero no tengo vecinos porque se han muerto. ¡Ah¡ todos nos moriremos, yo no me moriré, estoy muerto desde ayer. El tren se paró y llegó después de doce horas a la estación.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

PONGA UN SIN TECHO EN SU VIDA

Las personas sin techo están de moda. Carla Bruni, la elegante primera dama francesa dice que tiene un amigo que duerme al aire libre, eso sí en las mejores y centricas calles de Paris. Se llama Denis, y dice que a veces lo saluda cuando pasa por la calle donde está asentado. Además, es un tío culto y educado que le gusta la música y entiende de numerosos temas.Son personas libres que se sienten bien consigo mismas que no añoran la riqueza, ni el consumismo, que casi pasan de todo y que disfrutan tumbados en lo alto de cualquier banco de cualquier ciudad. Comen en cualquier albergue de las ciudades, o se ponen a la puerta de una gran superficie y les dicen a los sufridos consumidores que les compren cualquier producto para pasar el día. Es decir que comen a la carta. No tienen que trabajar ni cumplir un horario. En fin que parece que son unos privilegiados que viven de buenas maneras.
Aquí, en Alcalá la Real, también hay personas que no tienen techo. Son unos previlegiados que no necesitan casa, ni hipoteca, ni pagan luz, ni agua, y cada día pueden escoger el sitio que mejor les plazca para aposentar su cuerpo.
Son personas libres que no les gustan los albergues, ni comer con otros ciudadanos porque parece que no están a gusto con las multitudes.
Los sin techo pueden ser una buena solución para la crisis y también para el desarrollo sostenible y todas esas zarandajas que nos quieren meter en el cuerpo los políticos que no entienden de nada.
En definitiva, el modelo sin techo se va a llevar cada vez más y puede ser una solución a los problemas de consumo que hay en el mundo.

jueves, 10 de diciembre de 2009

ESCRITORES Y VISITANTES EN LA VILLA DE FRAILES

Debido al auge del balneario, Frailes contó a finales del siglo XIX con la presencia del escritor y humanista Ángel Ganivet, este granadino de vida atormentada que se suicidó tirándose a un río, era asiduo a los baños minerales fraileros. Existen testimonios, por sus propias cartas, escritas a sus familiares, en las que hablaba de la temporada de baños en la villa y de lo bien que le sentaban dichas aguas a su delicada salud.
El abandono del balneario y el aislamiento de la villa, debido a las malas comunicaciones, influyó en que el interés de los forasteros por el municipio fuese, después, exiguo. No obstante, Frailes ha conservado un cierto romanticismo y ocultismo que le hacen cada vez más atrayente. De esta forma, fue descubierto por Manuel Amezcua, un enfermero que debido a su profesión recaló por estas tierras y se interesó por ellas, hasta el punto que escribió su libro ‘La Ruta de los Milagros’, un recorrido por los santos y taumaturgos de la Sierra Sur, hecho con maestría y talento que ayudó a tender un lazo de conocimiento entre esta sierra oculta y toda la provincia.
Manuel Amezcua junto con Manuel Ruiz López introdujeron a Juan Eslava Galán en estas tierras. Recuerdo un día de Todos los Santos de 1996, cuando me presentaron a este notable autor, con su barba entre el blanco y el negro, su cabeza con escaso pelo y su humanidad flotante por los campos de Cerezo Gordo, interesándose por las hazañas del santo Luisico; por la Hoya del Santo Custodio tratando de descifrar los misterios del oratorio del Cerro de la Mesa y por las calles de Frailes y el restaurante Rey de Copas, donde degustó siete especies de setas con vino de esta tierra. Una persona sencilla que se enamoró de Frailes y ha seguido visitándolo de vez en cuando, proclamando las virtudes de esta tierra en diferentes artículos y escritos. Prestando su colaboración para realzar la Jornada del Vino del Terreno, donde en 1998 pronunció una conferencia denominada ‘El vino en la Historia’ que fue todo un tratado de buen hacer, conocimiento y diversión. Por ello, en su libro ‘Las rutas del olivo’ dedican diez páginas a nuestro pueblo, a través del visitante nipón Masaru que conversa con Manolo el Sereno de las excelencias de nuestro aceite.
Asimismo, Manuel Amezcua siguió introduciendo escritores en este pueblo, atraídos por sus encantos, gastronomía y algo de misterio. Jesús Torbado, autor de ‘Los Topos’ y de otros libros de gran tirada, así como asesor del programa cultural de TVE ‘Blanco y Negro’, estuvo en Frailes en 1998 y escribió varios reportajes sobre la santeria de la Sierra Sur para el diario El Mundo. Después ha vuelto varias veces más, cuando baja desde Madrid a su casa de la playa de Málaga.
Pero quien dio una vuelta de tuerca para que escritores y gentes de letras se interesaran por Frailes, ha sido Michael Jacobs, que un buen día y gracias a la casualidad arraigó en este pueblo e hizo de él su primer hogar. Jacobs aprovechó su estancia entre nosotros y el pasado 11 de junio presentó y publicó en Londres su libro ‘La fábrica de la luz’, dedicado a Frailes y sus habitantes que en los próximos meses será traducido al español, probablemente por la editora Carmen Balcells, y sabremos lo que dice de los fraileros, sus costumbres y andanzas por nuestras tierras. Jacobs es una persona que creyó en este pueblo y su amor hacía él lo ha demostrado construyéndose una casa en lo alto del Calvario, donde divisa todo el paisaje frailero y donde ‘El Zocatillo’ se ha convertido en un arquitecto de sus sueños. Su estancia aquí acarreó un ir y venir de personas de otras latitudes. Entre ellas el famoso escritor holandés Cees Nooteboom y su esposa, la fotógrafa Simone Sassen, y no sólo vino a conocer el vino de Frailes , en su fiesta del año 2001, sino que nos elevó a los altares y en un reportaje que le encargó el diario ‘El País’ dedicó a nuestra villa dos páginas completas en el dominical del 6 de mayo de 2001, dos páginas que cualquier ciudad o gran municipio hubiera pagado millones de pesetas porque se las dedicaran. Este hombre que vive en Menorca y que ha sido y es un candidato anual a recibir el premio Nobel (y seguro que conseguirá pronto este galardón) pasó tres días enteros en Frailes, albergado en la casa rural ‘El callejón de la Pajota’, empapándose de nuestra cultura y aquí encontró la respuesta que le había encargado ‘El País’ ¿Qué había cambiado España en los últimos 25 años? Luis Aceituno se la dio en lo alto del Cerro de la Mesa, mientras degustaban unas papas a lo pobre con huevos en el restaurante del cerro de la ermita. ¡ España ha cambiado en los últimos 25 años más que Europa en 70! Por las reformas sociales, las tan traídas y llevadas reformas agrarias y la seguridad de subsistencia.
Pero aquí no se quedó la situación, de la mano de Michael Jacobs siguieron y siguen viniendo una serie de personajes que encuentran en Frailes un lugar especial. Así los profesores de la Universidad de Granada: Juan Antonio Díaz, catedrático de Filología Inglesa, no pasa un mes sin visitar Frailes, junto con su mujer Matilde conoce numerosos rincones de aquí, desde Navasequilla hasta el restaurante Rey de Copas. El catedrático de Historia del Arte, Ignacio Henares, autor de numerosa bibliografía y uno de los más eminentes conocedores del arte español, han aumentado la nómina de estos personajes y siempre están dispuestos a dictar conferencias o a cooperar en nuestra cultura con sus aportaciones.
También, a través de Jacobs, el escritor irlandés, nacionalizado español y experto en temas lorquianos, Ian Gibson ha estado varias veces en nuestro municipio, degustando el famoso potaje, el choto con ajillos elaborado por Miguel Montes y el vino Marqués de Campoameno, aunque no quiso dar una conferencia el Día del Vino porque pidió unos honorarios muy elevados y aquí pensamos que las cosas se deben hacer por amor al arte.
Han sido muchas las personas importantes que han pasado por Frailes en los últimos años, desde Salvador Compán, otro ganador del premio Planeta; pasando por Manuel Urbano, Juan Varo Zafra, el poeta José Vinyals, Antonio Carvajal, el fotógrafo Francisco Fernández, profesor en la Escuela de Bellas Artes de Granada y en la universidad escocesa, que ha reunido ya una buena colección de paisajes y personas de Frailes en su archivo y cualquier día nos sorprenderá con una publicación sobre ellos.
En los últimos meses han ido llegado personas a nuestro pueblo, como un chorro incesante y constante que no para. Desde el fotógrafo internacional Giacomo Brendt, que hizo fotografías de Frailes, Valdepeñas, Alcalá la Real y realizó un reportaje para el prestigioso diario Daily Telegraph de varias páginas, pasando por numerosos periodistas de la BBC, antiguos alcaldes de Londres como Sir John Chalstrey que gobernó la City hasta 1995; la periodista Ella von Schreitter que cooperó en la realización del vídeo sobre Sara Montiel y como no esta diva del cine y la canción que revolucionó Frailes en junio de 2001, presentando su película ‘El último cuplé’ en el remozado cine España y conviviendo con los fraileros durante dos días.
Todo esto hay que agradecérselo a Michael Jacobs, este hombre sencillo y campechano, que conoce a casi todos los fraileros e incluso los llama por su apodo. Así los Chica, el Bubi, Cabildo, Pancanto, el Zocatillo, Gamazo y otros muchos forman parte de su trupe de amigos y cada día hace nuevos de ellos para su disfrute vital.
Pero además de esta gente importante, han llegado otras personas que han tratado de buscarse la vida en este pueblo perdido. Trabajan y han trabajado para poder salir de la miseria que había en su país. Son personas como tú y como yo que han tenido la valentía de tratar de buscar una vida mejor para ellos y sus familias. Como un homenaje para todos ellos han llegado a Frailes los ecuatorianos Brayan Vinicio Zapata Peñaranda, Genesis Karen Zapata Peñaranda, Henri Joselito Zapata Quezada, Jasmin Gabriela Zapata Peñaranda, Jessica Paulina Zapata Nieves, José Benigno Zapata Zapata, Rubén Hidalgo Zapata Quezada, Wilmer Alfredo Zapata Quezada, Wilmer Jair Zapata Peñaranda, Fanny Paulina Torres Agurto, Jilber florentino Alejandro Salinas. La colombiana Fanny Vélez Orozco y su hija que se ha casado con hombres fraileros y la rumana Luminita Corina. Todos ellos esperan una vida mejor en nuestro pueblo